CATCHERGAYCETA C. – EL POLI STRIPPER

Posted on junio 26, 2017, 12:22 pm

RAÚL PIÑA

«Calígula» se deja caer en la silla mientras se seca el sudor con una toalla.  Al tiempo  que se desanuda las agujetas de sus largas botas negras, me dice que ser policía es su vocación, pero ser stripper, es una gran diversión.

Por razones obvias y de privacidad, no publicaré su verdadero nombre, pero es un tipo simpático, con un cuerpo muy bien trabajado y con unas ganas inmensas de trabajar y hacer dinero.

«Me acuerdo que cuando era chavito allá en Buenavista de Cuéllar, en Guerrero, mis viejos no tenían para mantener a tanto chamaco, imagínate que éramos 7, y 5 de esas eran mujeres. Fue entonces que a los 17 intenté entrar al Ejército. Ya ni me acuerdo por qué me rechazaron, pero sentí re feo. Yo quería servir a mi patria, quería ayudar a la gente. Pero pues me dijeron que no. Además, era una manera de quitarle a mi familia, una boca más qué alimentar».

Hacía apenas uno minutos, las mujeres enloquecidas le tocaban las nalgas, el pecho, le metían la mano en el calzón, lo besaban en todos lados, y él sólo sonreía y se dejaba manosear.

«Hice de todo, lavaplatos, viene-viene, vendedor de manitas para rascar la espalda en los micros, de todo mi hermano, de todo.  Pero eso sí, nunca robé a nadie.»

Se mira al espejo y se acomoda bien el traje de gladiador romano. Ahora lleva puestas unas sandalias y un casco con plumas. Mientras se aplica aceite de bebé, me dice que el camino no ha sido fácil. Su familia ahora vive mejor gracias a lo que cada que puede les manda y eso lo tiene muy tranquilo.

«Ya llevo 4 años como policía auxiliar. No sabes que chingón es ayudar a la gente, apoyarlos, darles indicaciones, educarles de algún modo a que no tiren basura en las calles, que respeten las señales de tránsito, que no acosen ni a mujeres ni a niños ni a homosexuales. Que no roben y si lo hacen, hacerles ver cuáles son las consecuencias. A veces éste trabajo tiene mucho de servicio social y de sicología. Hay gente muy agradecida. Por ejemplo: el otro día, una señora perdió a su hijita en pleno Centro Histórico. Se acercó llorando a nosotros y nos pedía ayuda desesperada. Mis compañeros y yo lanzamos la alerta inmediata, y pudimos dar con la chavita que estaba en una esquina llorando. La señora, muy amable, nos quiso dar un poco de dinero, pero le dijimos que no, que ese es nuestro trabajo».

Se mira varias veces al espejo, checando que sus músculos estén visibles y que su cara -un tipo bastante galán- esté sin brillo.

«Calígula» es un buen hombre. Trabajador, honesto y de buen corazón.

Un compañero de gimnasio lo invitó a incursionar en el oficio de stripper y, desde entonces, sus entradas extras, le ayudan a llevar una mejor vida. Se divierte, la pasa de lo mejor y no le hace daño a nadie.

«No sabes, mucha gente tiene la fantasía de estar con un hombre con uniforme y, a veces, cuando detengo a alguien para aplicarle una multa, las señoras me insinúan cosas. Me ofrecen pagarme la multa ‘de otro modo’ mientras bajan un poquito el escote y se suben la falda. Chavos que también me piden mi teléfono y que me invitan a fiestas privadas y me ofrecen chamba de modelo, de extra en películas… hasta de actor porno me han ofrecido. Yo ya de plano le entro a todo».

Dice esto último y suelta una carcajada.

«Mira mi amigo, cuando tengo puesto el uniforme yo respeto a mi congregación, a mi escuela, a mi trabajo y a la ciudadanía. Una vez que estoy fuera de mis horas de trabajo, puedo hacer lo que yo quiera sin faltar a la ley y a las normas del orden. Cualquier trabajo es honrado si lo haces con dignidad».

Hace unas lagartijas antes de salir a bailar y sonriendo me dice: «dicen que los policías somos unos perros ¿no? Pues con dinero, baila el perro».

***

* RAÚL PIÑA VÁZQUEZ. Raúl Piña es periodista egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Defensor irredento de los derechos humanos y de la diversidad, busca con su pluma abrir espacios, trincheras, tribunas que den voz a las minorías que buscan reconocimiento y respeto de parte de la sociedad.

Leave a Reply

  • (not be published)