CUARTO BAT – LA GENERACIÓN N

Posted on agosto 28, 2017, 9:18 am

VALENTINA GUTIÉRREZ*

La irrupción de las tecnologías de la información y de las comunicaciones —las  TICs— provocó cambios drásticos en lapsos muy breves, de tal suerte que rápidamente llegamos a lo que los estudiosos han denominado una nueva época social.

Y la época social que vivimos incuba de manera permanente nuevos habitantes, con sus consiguientes particularidades. También se ha incubado un profundo amor a las etiquetas: todo tiene que ser nombrado y, sobre todo, numerado, de tal forma que un montón de datos y características quepan en un solo marbete.

Hace 20 años, en su libro Ser digital, Nicolás Negroponte anticipaba que para esta época la revolución digital regularía la política, la economía y sociedad del siglo 21. Cambiará, decía, nuestra forma de aprender, de trabajar, de divertirnos, de relacionarnos. En suma, de vivir.

Y bueno, ese  futuro está aquí. Y en ese mar digital nace, crece y se educa una raza aparte: la GNet.

Se trata de una generación influida por la presencia cada vez mayor de las TICs, cuyo dios es la computadora, internet, las redes sociales, los videojuegos y una serie de artilugios tecnológicos llamados gadgets. Niños y jóvenes considerados altamente tecnofílicos, según el doctor Ramón Ferreiro, maestro de maestros, en su artículo “Generación Net, nuevas formas de aprender”.

“Sienten”, escribe Ferreiro, “una atracción, a veces sin medida, por conocer, emplear y poseer las nuevas tecnologías. Perciben que con ellas pueden satisfacer sus necesidades de entretenimiento, diversión, comunicación, información y aprendizaje”. (http://congreso.dgire.unam.mx/5tocongreso/generacion-net-nuevas-formas.html)

Esta vorágine tecnológica es responsable en gran medida de un cambio de percepción de la realidad, fundamentalmente entre niños y jóvenes en pleno desarrollo. La GNet, sostiene el también experto en educación a distancia, ha pasado de simple espectador a usuario con grandes posibilidades de participar, jugar, entretenerse, buscar, hacer, resolver, establecer relaciones y llevar a cabo proyectos conjuntos por encima de la distancia y el tiempo.

A este grupo poblacional pertenecerían los nacidos en los primeros años de la década de los 90 del siglo 20. Son pues, los llamados millennials que empezaron por ser nombrados Generación N —la “N” viene de net, en alusión a la presencia e influencia de las redes propiciadas por la computadora e internet—, la Generación DIG (Digital Immediate Gratification) y, por supuesto, la Generación Milenio.

Esta tribu, “en una probable relación de causa-efecto (el determinismo, pues), se muestra abierta al cambio, también a nuevos comportamientos y relaciones sociales, a modos de percibir la vida desde otra perspectiva con o sin nuevos prejuicios morales”.

En suma, considera Ferreiro, estos niños/jóvenes son predominantemente activos, visuales, propensos al intercambio y emprendedores.

De acuerdo con el canadiense Don Tapscott, consultor y conferencista en las áreas de estrategia de negocios y transformación organizacional, la tendencia digital ha llevado al mundo de la mano de la tecnología, y los que fueron niños hace 30 años, conforman la generación mandante en el orbe: la maestra de los adultos, la administradora en casa y en las empresas, en suma, la nueva fuerza laboral en el mundo.

En México, la Generación Net es un hipotético gran bono demográfico. Debería de serlo, ya que cuenta con una enorme cantidad de gente joven. En contraposición, al país le falta conectividad y una mayor integración al mundo globalizado. “El reto es romper la brecha digital”, alertaba Tapscott hace casi una década en declaraciones a la revista web Tech:consumer.

Y el reto sigue en pie. No hablemos ahora de brecha digital. Centrémonos en ese grupo poblacional que por obra del determinismo tiene nuestro presente y nuestro futuro en sus manos.

México tiene hoy más jóvenes que nunca: 34 millones de personas de entre 12 y 29 años, un bono demográfico que pocas veces se presenta en un país y que podría significar una oportunidad económica invaluable si esos jóvenes estuvieran o fueran a estar muy pronto en el mercado laboral.

Pero habrá que hacernos cargo de que el 55 por ciento de esos mismos jóvenes vive en condiciones de pobreza y 50 por ciento no estudia. Puntos porcentuales más, puntos porcentuales menos. Sólo en el área urbana de la Ciudad de México las instituciones de educación superior rechazan por falta de cupo a aproximadamente 200 mil jóvenes, y se suman otros 100 mil a escala nacional.

Recordemos que hace unos meses 144 mil jóvenes presentaron examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de los cuales menos de 12 mil 500 lograron entrar. Cada año, con fiasco en la calificación de los exámenes o sin él, la UNAM tiene que rechazar al 90 por ciento de los solicitantes, el Instituto Politécnico Nacional al 75 por ciento y la Universidad Autónoma Metropolitana al 86 por ciento.

A la Generación N, hay que sumar, pues, a otra generación mucho menos esperanzadora: la de los Ninis. En ese rubro está la cuarta parte del total de jóvenes que viven en el país y que, según el Consejo Nacional de Población suman 34.7 millones. De ese montón, 42 por ciento vive en la pobreza y 32.5 por ciento con carencias sociales.

Los Ninis están en todas partes. En América Latina, según el Banco de México, 20 millones de jóvenes se encuentran sin trabajar ni estudiar, fenómeno que afecta a una de cada 5 personas de los 15 a los 24 años de edad, principalmente debido a la deserción escolar (que en México se tasó arriba del 50 por ciento en 2014) y el empleo precario.

Se trata, sí, de jóvenes de entre 13 y 30 años de edad que no estudian ni trabajan. Otra Generación N que, si el estado de cosas sigue así, no tendrá acceso a las TICs y difícilmente podrá escalar hasta llegar a formar parte de la Generación Net, ese sector de la población en manos de quien, parece, ya se ha depositado nuestro futuro.

Y hablando de etiquetas, hay otra prole que hasta corrido tiene:

No somos niños ni viejos/ sino todo lo contrario/

cuándo han visto un niño bueno con un rifle en la mano/

la escuela no nos gustó/ ni el trabajo de oficina/

el nintendo ya aburrió, queremos adrenalina/

los Ninis somos de acción la montaña patrocina…

Los Ninis andan muy fuertes, patrullando Culiacán/

son puros plebes de 20 que se matan por Iván/

van abriendo los caminos con puro rifle alemán/

aquí hay más cuernos de chivo que iglesias pa’ rezar/

cuando los Ninis se mueven no es para felicitar.

***

* Valentina Gutiérrez es licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y maestrante de Periodismo Político por la misma institución. En tres décadas de ejercicio profesional ha nutrido su espíritu en redacciones de la Ciudad de México, Sonora y Tamaulipas.

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