PRIMER BAT – Del Mazazo electoral

Posted on junio 12, 2017, 1:52 am

ERNESTO RAMÍREZ

El apellido del candidato del nuevo fraude electoral, esta vez en el Estado de México (Edomex) criadero priista desde hace nada menos que la friolera de 87 años, es muy gráfico para definir en una palabra lo que ha sucedido en los comicios del 4 de junio de 2017: mazazo.

¿Qué es una maza?:

  1.      Arma antigua de hierro o de madera, con un mango largo y delgado y, en un extremo una cabeza gruesa.
  2.      Herramienta para golpear o aplastar, parecida a un martillo, que consiste en una pieza pesada de madera o de metal sujeta por el centro a un mango largo de madera que generalmente se agarra con ambas manos.

Pues algo parecido ha sucedido en estas elecciones. Hasta la foto principal de propaganda del candidato DEL MAZO sugiere golpeo, fuerza bruta y caciquismo por encima de cualquier negociación o racionalidad cívica. Un poco antes incluso se había filtrado verbalmente en las maneras de entender la campaña política de estos animales. Porque no tienen otro nombre: “al que no esté con nosotros le vamos a partir su madre”, dijeron en lo oscurito. Pero en lugar de putazo, mazazo. Muy fino, sí señor.

Es necesario seguir intentando procesar, entender, concebir, comprender… cómo es posible que ocurran estas cabronadas e injusticias para luchar por que no vuelvan a repetirse. Todos sabemos que ya ha ocurrido esta infamia en contextos aún más decisivos presidenciales: en 1988, 2006 y 2012. O sea, ya 30 años de robo, saqueo y fraude. Repito el interrogante, debido a mi comprensible enojo: ¿cómo es posible?

Es posible porque los tres niveles de gobierno -federal, estatal y municipal- son fallidos alevosamente -además de por su consustancial irresponsabilidad- en virtud de un objetivo común: el mantenimiento de un estado de cosas que sí son verdaderamente funcionales para las prácticas basadas en la ilegalidad y la corrupción. Esto es posible cuando las leyes constitucionales -federales y estatales- son papel mojado en manos de una banda de sinvergüenzas que, además, son protegidos por el Poder Judicial, por los deleznables Institutos Electorales y por los medios de comunicación, que más bien son medios de manipulación o desinformación.

Es posible porque estas democracias nos hacen creer que existe la democracia. Que existen oportunidades para todos. Que existe igualdad y existe libertad. Que tenemos derechos. Y eso sin pensar en los que ni siquiera tienen tiempo para pensar porque se mueren de hambre. ¿Ya no es cierto eso de que el hambre es el motor de las revoluciones? ¿O eran los burgueses? ¿O eran los proletarios? El engaño es cada vez más obsceno y flagrante, demostrado. Con pruebas. Pues nada, parece que todo seguirá igual. Con los opresores de toda la vida y los oprimidos de toda la eternidad en perfecta e inconcebible “armonía”.

Es posible porque gran parte de la sociedad “clasemediera” -baja o alta- no es lo suficientemente valiente, comprometida, ni cohesionada para tomar acciones más revolucionarias de desobediencia civil. Por ejemplo, una huelga general indefinida, o una movilización social más constante, no fugaz como las tormentas moja-pendejos, las modas deportivas o el vandalismo barrio-bajero propio de los tiempos de los gasolinazos peñistas. ¿Será por únicamente por flojera burguesa o también porque es un país de proporciones inmensas?

A juicio de mi colega sociólogo el Dr. Carlos Figueroa Ibarra, con el que coincido, las principales tácticas de la guerra sucia del PRI se resumen en cinco.

Primera: el acarreo y compra de votos para lo cual fueron involucrados los gobernadores priistas y todos los secretarios del gabinete de Peña Nieto. Éstos se convirtieron en operadores para regiones asignadas dentro del Estado de México y fueron invertidos miles de millones de pesos para esta operación. Resulta curioso que fueron los municipios y localidades rurales y más empobrecidas en las cuales el PRI tuvo las mayores votaciones y en las cuales se observó la más alta votación (62%, arriba del promedio que fue de 52%).

Segunda: la guerra psicológica a través del terror y el uso de la violencia. Esto comprendió dos militantes de Morena asesinados, candidatos tiroteados o golpeados en Chicontepec y Cosoleacaque, brigadistas agredidos por turbas priistas en el Estado de México, un coordinador electoral desaparecido en Atlacomulco, violencia simbólica como las cabezas de cerdo ensangrentadas y arrojadas en lugares públicos, allanamientos policiacos como el sufrido en el hotel en Tejupilco en donde Clara Brugada y su equipo se alojaban, el intento de secuestro del diputado federal Rodrigo Abdala y los militantes que lo acompañaban.

Tercera: división del voto de los descontentos con el gobierno a través de la candidaturas del PRD e independientes. En el caso del Estado de México con el PRD hay que conceder que funcionó bien.

Cuarta: la adulteración de los resultados electorales en las actas de escrutinio y el Programa de Resultados Preliminares. En éste último le subieron las cantidades de votos al PRI.

Finalmente, la quinta táctica es la satanización de la protesta de Morena ante estos hechos a través de una campaña mediática que intenta retratar a Andrés Manuel López Obrador como “un mal perdedor”, como si México fuera un país semejante a las democracias nórdicas. Cualquier protesta que haya, será mostrada como ejemplo de un líder y un partido rijosos que buscan destruir las instituciones y “perturbar la democracia”.

Hasta los mandamases del PRI han utilizado la situación en Venezuela para meter miedo escénico con una supuesta dictadura en caso de una victoria del partido que lidera Andrés Manuel López Obrador (MORENA). ¿Pero con qué fuerza moral pueden decir semejante mentira? ¿Pero es que esto no es una dictadura? Porque si no lo es, poco le falta. ¿Tendría razón Mario Vargas Llosa en eso de la “dictadura perfecta” que dijo sobre México?

En una dictadura no hay libertad de expresión. En el país en el que ellos, los priistas, dicen decir que son liberales, no existe la libertad de expresión y es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. Más que Siria, Arabia Saudí, Irak, Afganistán… que están más cerca de ser regímenes oficialmente dictatoriales.

En el país que ellos dicen decir que hay libertad, se asesina en masa. Como hacían Stalin, Pol-Pot, Videla, Pinochet o muchos otros dictadores de las sangrientas décadas de los 70 y 80 en Latinoamérica. Se ha perdido la cuenta de las fosas de cadáveres. Se estima que entre el PRI y el PAN han asesinado a 200,000 mexicanos en los últimos 20 años. Sumemos a los pobres migrantes de Centroamérica. Algunos dirán que es un problema colateral, que no es el gobierno, que son los narcos. Que la culpa es de los migrantes. Ajá, claro, asunto cerrado y deme usted unos tacos.

En una dictadura no se permite la disidencia política, se elimina. En el país que ellos dicen decir que hay libertad, se desaparece, secuestra, tortura y asesina a los activistas que luchan por los derechos de los indígenas y/o campesinos. A los activistas que luchan por proteger el ecosistema y el medio ambiente de los intereses de las transnacionales capitalistas. A los activistas que luchan por la liberación de la mujer de fosilizadas situaciones machistas en las comunidades. O a los activistas que se rebelan contra la inseguridad provocada por el Estado en defensa propia se les convierte en presos políticos como al Dr. Mireles en Michoacán.

En las dictaduras las oligarquías obedecen las consignas del gran capital y se arrodillan ante los intereses de las naciones “desarrolladas”, véase Estados Unidos. En el país que ellos dicen decir que se defiende la soberanía nacional se invita a Donald Trump a visitar México en su campaña electoral y se lamen las botas del opresor de Wall Street -desde 1848 en que ondeó la bandera estadounidense en Palacio Nacional- para encima supuestamente pagar un vergonzoso muro que, además, ya existe.

En las dictaduras esas oligarquías venden los recursos de la nación al mejor postor pensando en intereses particulares y familiares y se desfalca el dinero del presupuesto público. Como hacen las castas dictatoriales de Oriente. ¿Cuándo México va a mirar de una vez por todas al Sur y dejar de ser el patio trasero del Tío Sam? Ah, que los gringos no lo permiten. Y ya está justificado. Esos son los patriotas. Los populistas de verdad. Ok.

En las dictaduras no hay pluralidad política porque se prohíbe. Bueno, de eso sí que tenemos. Se supone. Pero las elecciones son manejadas por una maquinaria tan antigua y tan institucionalizada como poderosa y contundentemente consolidada en sus prácticas históricas de cooptación, coerción, manipulación e intimidación de las masas. Para que al final gobiernen los mismos lobos pero con distinta piel. Como en las dictaduras. Y si el peligro lo detectan al interior del partido, asesinan vil e impunemente. Igual que hizo Stalin con Trotsky y todos sus opositores. Como pasó con Colosio. Como pasó con Massieu.

Pero no olvidemos algo. Precisamente por esa inercia histórica, hay mucha gente que sí ha votado y seguirá votando por el PRI (Partido Revolucionario Institucional). Y también votan por el PAN (Partido Acción Nacional). O por el PRD (Partido de la Revolución Democrática), como se ha demostrado en los otros tres estados en los que hubo elecciones -Coahuila, Nayarit y Veracruz-.  Sin duda eso hay que respetarlo, por supuesto, pero cuando cada vez está más claro que esos partidos no representan a los ciudadanos y al votarlos también son cómplices de la farsa a la que nos tiene sometida la cosmovisión neoliberal, a la que le encanta que el mundo se caiga a pedazos… y los humanos, los animales, los bosques, mares y ecosistemas en general perezcan para que unos pocos individuos sacien su absurda obsesión por la riqueza material y económica, aun a costa de que se asesine, secuestre, mate y traicione a los ciudadanos que les votaron. Esta es la máxima expresión de esa actitud obtusa de preferir lo malo conocido que lo bueno por conocer.

En el país que ellos dicen decir “que se mira por los jóvenes” con la nueva reforma educativa, se secuestra y asesina a los estudiantes incómodos y subversivos. Igual que en el 68. Igual que en las dictaduras. Y como en las dictaduras, controlan los medios de comunicación y se invierten miles de millones en difundir sus reformas. Que ni son reformas. Eso es jugar sucio y manipular a la sociedad.

El New York Times dice que el PRI mostró en el Edomex métodos más sofisticados de compra de votos, fraude e intimidación. Entre ellos, un nuevo y fulgurante uso de las tecnologías que incluye técnicas matemáticas tan terroríficas e incomprensibles como el “algoritmo espejo” para la alteración de los conteos. Gran parte de los usuarios de redes sociales han denunciado y publicado todo tipo de irregularidades en el recuento mediante fotos de casillas, hashtags, gráficos, estadísticas, informes externos…

Bien. Entonces me pregunto si la democracia mexicana es tan frágil y es gestionada por un grupo de mafiosos, ¿por qué Estados Unidos, si está al corriente, no interviene de manera más coercitiva en defensa de la libertad como dice que lo hace en los países de Oriente Medio? Porque les da igual, así de claro. Porque sus intereses en México están cubiertos sin necesidad de usar drones ni bombas inteligentes. Y además, prefieren un México desarticulado y violento para venderle sus armas y consumir sus drogas que un México próspero que le quite parte del pastel. Igualmente, ¿por qué los organismos democráticos internacionales no coadyuvan a mejorar, sancionar y solucionar este kafkiano problema? Porque no existe tal problema. Basta con pensar en la infamia de los jóvenes de Ayotzinapa, no resuelta desde hace ya 33 meses.

En fin, que ya sea por medio del miedo, de la calumnia, la amenaza, el robo, el acarreo, el chantaje, la tergiversación, el hostigamiento y control en urna y fuera de ellas (el llamado mapacheo), la venta de tortas, la demagogia o la desfachatez, el caso es que la han vuelto a hacer. ¿Hasta cuándo? Se necesita urgentemente un cambio de gobierno a nivel federal capaz de darle la vuelta a todo este negocio de crápulas y asesinos despiadados. MORENA es la única fuerza política que en sus posiciones refleja una sensata voluntad política de transformación. Lo demás son cuentos.

Pero hay algo positivo en este inmundo charco de lodo. Imaginemos que Delfina fuera investida como gobernadora del Edomex. Estoy completamente seguro de que su gestión no iba a ser de rositas, o cómoda. El dinosaurio perdedor es incluso más peligroso porque está desesperado y las masas acostumbradas al mal vivir quizá en su ingenuidad esperarían que MORENA hiciera en 6 lo que no se ha hecho en 100 años y por esa razón perder legitimidad.

Es una circunstancia de doble filo que se debe tener en cuenta para las trascendentales elecciones del 2018 en caso de una victoria transformadora. No se le puede exigir a la alternativa real que en 6 años arregle todo el desastre. Lo que sí puede hacer es consolidar un proyecto de nación y sus estructuras organizativas para después comenzar a revertir una tendencia que cada día ensombrece más nuestras vidas y nos llena de muerte, pobreza, violencia, precariedad y desolación moral. No se trata de una simple y mecánica alternancia, sino de un cambio radical estructural en la ética de la acción política.

Porque esta calaña del PRI, el PAN y cómo no, el último invitado al banquete, el PRD, es complaciente con la corrupción, la inseguridad social, la desigualdad, la injusticia, el racismo y la intolerancia más abyecta propia de los dictadores que dicen que no son. Y creo que al final el PRI -también llamado el Cártel de Atlacomulco- no sale reforzado de otro fraude más, saldrá dañado políticamente una vez más. El asunto es que luego se voltean a ver al PAN como hicieron en 2000 y 2006. Y volvemos a lo mismo de siempre.

El cardenal Norberto Rivera, obligado recientemente a apartarse del ejercicio pastoral por su supuesta implicación en el encubrimiento de actos inmorales de pederastia en su rebaño, pide ahora a los feligreses ¡y a MORENA! tener fe y respetar los resultados de las elecciones y creer en la democracia en México: “de repente empiezan a llegar a nuestra vida preguntas, contradicciones, fracasos, traiciones, accidentes y hasta la muerte… pero debemos confiar en Dios y en su sabiduría y respetar los resultados del señor todo poderoso”, afirmó. Lo anterior lo dijo luego del conteo rápido de 1,300 casillas en el Edomex del total de 1,800. Por si la sumisión civil no funciona, acuden al temor divino, cuando de ningún modo se puede confundir la ideología política con la fe. El que piense que la Iglesia Católica ya no se inmiscuye en los asuntos políticos del mundo, es que vive en otro mundo.

En una dictadura se imponen la ley y la sinrazón por la fuerza bruta. La fuerza del mazo, de la maza. En el país que ellos dicen decir que se cumple con el estado de derecho se han pasado una vez más el derecho por la derecha y se han vuelto a reír de la ciudadanía que está ansiosa e ilusionada con un cambio verdadero. Y, por supuesto, se han vuelto a reír de los desgraciados pobres diablos que venden su dignidad por un plato de frijoles, una tarjeta soriana o un salario rosa. Para ese sector de la población en eso se basa el cambio.

Menos mal que como extranjero no puedo votar. Así al menos no se ríen de mí.

***

*  Ernesto Ramírez Vicente. Ernesto Ramírez Vicente nació en Madrid, España, en 1973. Es licenciado en Geografía e Historia con especialidad en Historia del arte por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Historia por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Ha sido profesor de Historia del Cine y del Arte en su tierra natal a fines de los 90 y desde 2008, de Ciencias Sociales, Prehistoria, Historia Universal, Historia de España, Historia del arte, Cine, Sociología y Metodología de la investigación en México a nivel universitario…

Leave a Reply

  • (not be published)