SLUGGER – PENSANDO EN VOZ ALTA “LAS PERIODISTAS Y EQUIDAD DE GÉNERO”

Posted on mayo 30, 2017, 1:54 am

Nadia Sanders*

Antes de que Katharine Graham tomara las riendas de la Compañía Washington Post y llegara a ser considerada como una de las mujeres más poderosas de Estados Unidos, ella nunca dudó que quien mejor podía desempeñar esa función era un hombre.

Cuando Eugene Meyer, padre de Katharine, tuvo que enfocarse en otros  negocios, dejó en manos de su yerno Phil Graham la responsabilidad del diario, que al terminar la Segunda Guerra Mundial aún era un periódico marginal en una ciudad que rápidamente se consolidaba como la capital de la principal economía del mundo.

Katharine acompañó a Phill en la mayoría de las decisiones que llevaron al grupo a adquirir Newsweek y televisoras locales, creando así un pequeño emporio. A la muerte de su esposo, en los años 60, antes de asumir el compromiso de llevar las riendas de la compañía pensó que era más adecuado que uno de sus hijos lo hiciera, a pesar de que ella tenía todo lo que necesitaba para el trabajo. Sus amigas la convencieron de que ella contaba con todas las herramientas para hacerlo y que sus hijos aún eran muy jóvenes.

En las juntas de editores, publicistas y empresarios, Graham solía ser la única mujer, lo mismo que en las reuniones de dirección, donde dar su opinión le causaba una gran ansiedad y cuando no le daban la palabra podía incluso sentirse aliviada.

Katherine Graham, la pluma femenina que enfrentó a un Presidente de los Estados Unidos.]

Katherine Graham, la pluma femenina que enfrentó a un Presidente de los Estados Unidos.]

Cuando la empresa que le heredó su padre ya era uno de los consorcios más influyentes del país, Graham llegó a decir en alguna entrevista que consideraba que un hombre sería mejor para el puesto que ella tenía, lo que causó molestia para muchas mujeres al interior de su empresa.

Los espacios para mujeres en puestos editoriales de mayor rango se fueron conquistando por exigencia de las propias periodistas y empleadas con la consciencia de que no buscaban espacios como una cuota, sino como una posibilidad a quien tuviera las habilidades necesarias.

En los años sesenta aún se consideraba que había puestos que no eran aptos para mujeres porque requerían de muchas horas de trabajo, esfuerzo físico y salidas tarde.

Con la experiencia al frente del Post, Graham fue adquiriendo mayor seguridad en la toma de decisiones y dejó de confirmarse con el rol social pasivo de las mujeres, profanando el club del negocio del periodismo exclusivo para hombres y escuchando los movimientos impulsados por otras mujeres. Impulsó el Post como empresa y mantuvo los principios periodísticos de imparcialidad hacia los presidentes y partidos.

Esta firmeza fue clave en la historia de Estados Unidos, al impulsar la investigación del caso Watergate que llevó al presidente Nixon a la destitución del cargo por actos de espionaje político en tiempos de campaña.

A más de 40 años de ese momento, muchos de los argumentos que llevaron a pensar a Graham que no era apta para desempeñar esta función persisten en la política y muchas de las empresas. Si ha habido cambios es cuando las mujeres han dejado de aceptar una posición de espectadoras y asistentes.

Cuando hay que traer al debate público la importancia de la paridad de género en ingresos, representación política y cargos directivos en empresas, las principales barreras parecen ser las mentales.

Los cambios no se dan por concesión de los varones, se han logrado por la presión y el empuje de las mujeres al interior de las empresas y en la sociedad civil.

El momento en el que cada mujer descubra su propia fuerza y sentido de sí misma, podrá avanzar en cualquier escenario, como lo hizo Graham al enfrentar a un presidente.

@sandersmx

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* Nadia Sanders es periodista, egresada de la licenciatura en Comunicación Social en la UAM Xochimilco. Orgullosamente del DF -aunque ahora le digan CDMX por moda sexenal- Nadia nació en la Gineco 4 del IMSS y de ahí la llevaron a su hogar en la Colonia Cuauhtémoc…

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