SLUGGERPENSANDO EN VOZ ALTA – LUVIAS Y DERECHO AL TRABAJO

Posted on julio 17, 2017, 9:06 pm

NADIA SANDERS

En pleno aguacero, de esos en los que vas manejando y apenas puedes ver a través del parabrisas por los chorros de agua que no dejan de caer, el auto de Rubén cayó en una coladera abierta.

Las bolsas de seguridad se inflaron de forma inmediata como si se tratara de un impacto. Rubén detuvo el auto y llamó a su ajustador de seguros. La empresa no asumió los gastos de los daños, pues sólo se aplican cuando el conductor paga el deducible. Impensable, Rubén es conductor de Uber y no iba a pagar lo que gana, casi en dos semanas.

Llegaron también los ajustadores del seguro que otorga el Gobierno de la Ciudad de México para casos como coladeras abiertas y baches y le respondieron a Rubén que ellos sólo pagan llantas y rines. Su auto había sufrido más averías de consideración que hacen imposible que pueda moverlo. De ese modo, Rubén acudió al Juzgado Cívico, donde gracias a la orientación de una juez, hizo los trámites necesarios para solicitar que se evaluaran los daños y se solicitara la reparación del daño.

«Me fue bien porque la juez se portó muy amable y me ayudó. El peritaje que pudo haber tardado más de de dos días me lo hicieron en uno solo y fue a mi favor«, recuerda el conductor y padre de familia.

Así fue como obtuvo los peritajes de mecánica y de tránsito que le exigía su aseguradora para darle la orden de admisión ante la agencia y para que procediera la reparación por haber caído en tremendo bache.

En esas tardes en las que la ciudad estaba inundada de caos, desesperación y enojo, un día en Polanco, otro en Indios Verdes, y luego en el sur, Rubén llevó su Nissan a la agencia Imperio en Tláhuac.

Desde entonces, por seis semanas le dicen que ya casi está su auto, pero la entrega, aún no se concreta. Con la impotencia de verse solo contra la adversidad, Rubén toma un respiro y reflexiona en su mala suerte.  Las circunstancias le quitaron más que su medio de transporte,  le arrebataron su modus vivendi, el trabajo con lo que cubre los gastos de manutención de sus hijos, uno de 16 años y otro de siete.

El naufragio de la legalidad no empieza ni termina en la administración pública. Es un trabajo que le corresponde a cada quién desde el lugar que ocupa en el sistema.

A los legisladores les toca hacer leyes que hagan valer las garantías de los ciudadanos; al sector público le toca tener calles seguras y confiables que no sean un factor de riesgo para los conductores y pasajeros de la ciudad; a las empresas de seguros les corresponde asesorar y acompañar a sus clientes en procesos de reclamación. Para eso se les paga una prima.

A los jueces les toca impartir justicia de manera objetiva, y a los ciudadanos de a pie nos corresponde pagar impuestos y reclamar que el gasto público se aplique de forma correcta; alzar la voz y exigir la reparación de daño a quien corresponda. No es nuestro papel quedarnos inconformes en un sillón.

El caso del auto averiado que conducía Rubén inició con alguien que no hizo su trabajo de tener calles seguras en una capital mundial y lo inmoviliza una empresa que no es socialmente responsable, pues no sólo se demora en la entrega de un servicio para el cual fue contratado, sino que también viola el derecho al trabajo del usuario, quien por una causa externa se quedó sin su herramienta de trabajo.

El llamado PENSANDO EN VOZ ALTA,  no es sólo a las autoridades de la Ciudad, que les da por echarle la culpa a fuerzas externas de lo que son incapaces de prevenir y resolver, sino a cada quién para que cumpla con el papel que la sociedad le ha encomendado.

***

* Nadia Sanders es periodista, egresada de la licenciatura en Comunicación Social en la UAM Xochimilco. Orgullosamente del DF -aunque ahora le digan CDMX por moda sexenal- Nadia nació en la Gineco 4 del IMSS y de ahí la llevaron a su hogar en la Colonia Cuauhtémoc…

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