Homero Aridjis pide se investigue la muerte de José Luis Cuevas

Por ERNESTO OSORIO y CRISTIAN NÚÑEZ
Posted on julio 04, 2017, 9:49 pm

Su discurso fue improvisado, pero la contundencia que mostró Homero Aridjis al expresar su sentir por la muerte de su amigo, el artista plástico José Luis Cuevas, hizo que los operadores del audio en el Palacio de Bellas Artes bajaran el volumen del sonido y obligarán al poeta y activista michoacano a terminar abruptamente su discurso.

En el marco del homenaje que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) rindió al artista fallecido este lunes, las palabras de Aridjis fueron las que mejor expresaron el clima de tensión que envolvió la ceremonia oficial la tarde de este martes.

“Pasa hasta en las mejores familias”, comentaban algunos invitados cercanos a la familia, luego de ver llegar primero a las hijas de Cuevas: Ximena, Mariana y María José y posteriormente y del otro lado del lobby del Palacio de Bellas Artes, a la viuda del artista, escoltada por los Secretarios de Cultura de los gobiernos federal y local, María Cristina García Cepeda y Eduardo Vázquez Martín, respectivamente, portando una pequeña urna con las cenizas de José Luis Cuevas.

Admiradores del artista montaron varias guardias en Bellas Artes. Foto: GC.

Admiradores del artista montaron varias guardias en Bellas Artes. Foto: GC.

Las familias se miraban de un lado a otro, manteniendo -las hijas del artista- el enfado y la desesperación, por no poder haber visto a su padre durante mucho tiempo, ni siquiera durante el acto de cremación.

La estampa motivó el bullicio que pronto se rompió con las notas musicales de un cuarteto de cuerdas, que desde el primer piso interpretó el “Réquiem” de Verdi en homenaje al maestro, pero su solemnidad contrastó cuando la viuda tomó su lugar y las hijas se acercaron a los restos de su padre.

“¡Arriba las Cuevas!”, “¡no están solas!”, gritaban entre la concurrencia.

Así, a gritos, se refrendaba el apoyo a las hijas del pintor y escultor, quienes tuvieron un desencuentro con su padre hace casi tres años por diferencias con Beatriz del Carmen Bazán, su segunda esposa.

Emocionada y con lágrimas en los ojos, Ximena Cuevas mostró una rosa blanca que levantó hacia la fotografía monumental de José Luis Cuevas, colocada al centro del lobby del palacio blanco, al tiempo que abrazaba sus hombros y le lanzaba besos.

Vinieron los discursos, primero el oficial a cargo de María Cristina García Cepeda, quien recordó la cercanía que Octavio Paz tuvo con la obra de José Luis Cuevas.

Luego, el del arquitecto, escultor y escritor mexicano Fernando González Cortázar, amigo del pintor, quien emocionado comentó: «Digamos que los muertos se reconcilian con los muertos, pero no sólo eso, se reconocen como parte de ese río gigantesco y siempre cambiante que es la cultura mexicana.

“La obra de Cuevas tiene el mismo genio, la misma potencia, la misma actitud de rebeldía perpetua de José Clemente Orozco, y su mundo no era unidimensional; su obra parece como estar dibujada con las garras de una fiera «, concluyó, no sin antes hacer un reconocimiento a las hijas del maestro.

Pero sobrevino el discurso que nadie tenía previsto, y los ánimos volvieron a encenderse.

“No tenía pensado hablar, pero nadie se prepara para la muerte”; inició el novelista Homero Aridjis, para luego describir los últimos años de Cuevas, de quien dijo “fue mi amigo secuestrado, el amigo que se fue en un misterioso viaje y al que cremaron abruptamente tras una muerte misteriosa como la de Nelly Campobello”, esto, en referencia a la misteriosa muerte de la afamada coreógrafa mexicana quien murió en 1986, luego de un largo cautiverio sin que se esclareciera el caso.

Homero Aridjis dio un duro discurso que provocó que le quitaran el sonido. Foto: GC.

Homero Aridjis dio un duro discurso que provocó que le quitaran el sonido. Foto: GC.

Recordó que los últimos años que vio a Cuevas (hace aproximadamente dos), lo vio “como cuando Carlota enloqueció y decía que le habían dado toloache.

“Hoy he venido, como en otras tantas ocasiones, a despedir a un amigo que esperaba en un homenaje de cuerpo presente, y lo que encuentro son sólo las cenizas”, dijo, pero no pudo terminar, pues el sonido fue bajando de nivel hasta casi no escucharse nada.

Posteriormente, y en entrevista, Aridjis insistió en que la muerte de Cuevas es un misterio que debe esclarecerse.

“A su hija Mariana lo que más le duele es que desde hace años no pudo verlo, ni en la puerta ni en la ventana, entonces para las hijas fue duro”, dijo. “Es para mí un misterio ¿por qué se entregan cenizas y no un cuerpo?”.

A pregunta expresa sobre si debe investigarse la muerte del artista respondió que sí. “Es un caso de secuestro intelectual, es muy anómalo, muy anormal”.

Las hijas de José Luis Cuevas han denunciado que Beatriz del Carmen Bazán mantenía al artista incomunicado y en 2013 interpusieron una denuncia ante la Procuraduría capitalina por presuntos maltratos.

Entre los invitados que acudieron a despedir al artista destacaron la actriz Wanda Seux, la artista plástica Montserrat Pecanins, el cineasta Alfonso Arau y las actrices María Renée Prudencio, Patricia Reyes Spíndola y Marisol Gasé, quien adelantó en entrevista posterior que en los próximos días las tres hermanas harán un pronunciamiento público.

Gigante, como su escultura

Pintor, grabador, dibujante, escultor e ilustrador, José Luis Cuevas nació en la Ciudad de México en 1934.

De formación autodidacta, estudió algunos años en la Escuela Nacional de Pintura. Es considerado uno de los personajes más extrovertidos de la generación de la ruptura, que oscila entre lo moderno y lo tradicional, lo nacional y lo internacional, la llegada de las vanguardias y los remanentes de un contexto revolucionario.

A los 7 años de edad, José Luis Cuevas ganó un certamen de dibujo infantil promovido por la SEP, al autorretratarse como “niño obrero”. Foto: INBA.

A los 7 años de edad, José Luis Cuevas ganó un certamen de dibujo infantil promovido por la SEP, al autorretratarse como “niño obrero”. Foto: INBA.

Cuevas rompió el esquema que la pintura quería ofrecer en los años 50, el cual era el que las instituciones querían educar con un arte político; siempre mantuvo una postura en negativo hacia esa política.

Entre sus distinciones como pintor, también destacan en Cuevas las de guionista teatral, representando obras en Estados Unidos, así como conferencista.

La Giganta es quizá la obra más emblemática del artista. En los años 90 comentó que el tema del gigantismo lo obsesionaba. De su obra, dijo que la mujer representada rompió las ataduras “para dar paso a la libertad femenina que, con la espléndida iluminación nocturna, produce sombras y destellos”. Nunca dio a conocer la identidad de la mujer que la inspiró.

Entre sus múltiples premios y reconocimientos destaca la publicación del The New York Times, anunciándolo como uno de los más grandes dibujantes del siglo XX. En 1961, provocó un conflicto entre Italia y España por la exposición de las obras “Los Funerales de un Dictador” y “La Caída de Franco”.

Algunos de los premios que resaltan dentro su trayectoria son: Primer Premio Internacional de Dibujo, Bienal de São Paulo (1959). Primer Premio Internacional de Grabado, Trienal de Nueva Delhi (1968). Premio Nacional de Bellas Artes, por el gobierno de México (1981). Doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa (1984). Premio Internacional del Consejo Mundial del Grabado, San Francisco (1984). Recibió la Orden de Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa (1991).

En el año de 1992, se inaugura el museo José Luis Cuevas en conmemoración al mismo artista, localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Colaboró como columnista en distintos periódicos del país teniendo como título el “Cuevario”.

Algunos libros que escribió José Luis Cuevas son, Cuevas por Cuevas, Ediciones Era, México, D.F., 1965. Cuevario, Editorial Grijalbo, México, D.F., 1973. Cuevas contra Cuevas.

Entre sus numerosas exposiciones individuales y colectivas se destacan las realizadas en Washington DC (1954), París (1955) y Nueva York (1957).

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