Unicef: Covid-19 deja niños indefensos

Staff/GC
Posted on agosto 22, 2020, 12:46 pm

Niñas y niños de 104 países han quedado a merced de actos de violencia, explotación y abuso, debido a que los servicios de prevención y respuesta a la violencia han sido interrumpidos durante la pandemia de Covid-19.

La psicóloga Olena Davydova (izquierda) se reúne con una familia en Bilokurakyno, al oriente de Ucrania, donde las perturbaciones causadas por la respuesta al Covid-19 y las medidas de contención afectan de manera desproporcionada a los niños y sus familias. 42,000 niños, incluidos los discapacitados, fueron enviados de regreso a sus hogares desde internados y otras instituciones de atención infantil como resultado de las medidas promulgadas para detener la propagación del virus. Foto: Unicef.

La psicóloga Olena Davydova (izquierda) se reúne con una familia en Bilokurakyno, al oriente de Ucrania, donde las perturbaciones causadas por la respuesta al Covid-19 y las medidas de contención afectan de manera desproporcionada a los niños y sus familias. 42,000 niños, incluidos los discapacitados, fueron enviados de regreso a sus hogares desde internados y otras instituciones de atención infantil como resultado de las medidas promulgadas para detener la propagación del virus. Foto: Unicef.

Un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) revela que durante la pandemia se ha incrementado el riesgo de que los niños sean objetivos de actos de violencia.

Los programas y servicios de prevención de la violencia y de bienestar para los menores, así como las líneas nacionales de ayuda de emergencia han sido afectadas en 104 países, dejando a unos 1,800 millones de niños desprotegidos y sin una instancia a la cual recurrir en caso de violencia y otros abusos, revela Unicef.

De acuerdo con el estudio, la violencia hacia los niños y niñas está muy extendida en el planeta:

“Alrededor de la mitad de los niños del mundo son sometidos a castigos corporales en el hogar; aproximadamente 3 de cada 4 niños de entre 2 y 4 años de edad reciben una disciplina violenta por parte de sus padres y otros cuidadores primarios; la mitad de los estudiantes de 13 a 15 años experimenta la violencia de sus compañeros en la escuela y en sus alrededores; y 1 de cada 3 niñas adolescentes de entre 15 y 19 años ha sido víctima de la violencia en la pareja”.

Adicionalmente, alerta Unicef, a medida que la vida cotidiana y las comunidades fueron alteradas por el Covid-19, los niños con antecedentes de abuso pudieron encontrarse aún más vulnerables, pudiendo experimentar actos de violencia más frecuentes y graves. Otros podrían ser víctimas por primera vez.

“La exposición de los niños a mayores riesgos de protección como resultado de la crisis del coronavirus puede ocurrir por varias vías. La pandemia podría dar lugar a la pérdida del cuidado de los padres por muerte, enfermedad o separación, con lo que los niños corren un mayor riesgo de sufrir violencia, abandono y explotación. Los estresantes añadidos colocados en las familias debido a la incertidumbre económica, el aumento de las responsabilidades de cuidado y el aislamiento social pueden exacerbar las tensiones en el hogar, tanto a corto como a largo plazo”, señala el estudio de Unicef “Protecting Children from Violence in the Time of COVID-19: Disruptions in Prevention and Response Services”.

Agrega que muchas de las medidas de prevención y control adoptadas por los países para contener el coronavirus han dado lugar a perturbaciones en los mecanismos de notificación y remisión de los servicios de protección de la infancia, lo que deja a muchos niños y familias en situación de vulnerabilidad. Esas medidas también han afectado a la prestación de servicios vitales de apoyo y tratamiento, así como al contacto con las redes de apoyo informales.

Número de niños de 0 a 17 años de edad que viven en países que han comunicado cualquier nivel de interrupción de servicios relacionados con la violencia contra los niños, total y por región. Fuente: Informe de Unicef “Protecting Children from Violence in the Time of COVID-19: Disruptions in Prevention and Response Services”.

Número de niños de 0 a 17 años de edad que viven en países que han comunicado cualquier nivel de interrupción de servicios relacionados con la violencia contra los niños, total y por región. Fuente: Informe de Unicef “Protecting Children from Violence in the Time of COVID-19: Disruptions in Prevention and Response Services”.

De los 136 países que respondieron al estudio sobre las repercusiones socioeconómicas de la respuesta a la Covid-19, 104 países notificaron una interrupción de los servicios relacionados con la violencia contra los niños. Alrededor de dos terceras partes de los países (incluidos Sudáfrica, Malasia, Nigeria y Pakistán) informaron de que al menos un servicio había resultado gravemente afectado. En Asia Meridional y en Europa Oriental y Asia Central se registra la mayor proporción de países que denunciaron interrupciones en la disponibilidad de los servicios.

Del estudio se desprende que:

– 1,800 millones de niños viven en los 104 países donde los servicios de prevención y respuesta a la violencia se han visto interrumpidos debido al Covid-19.

– La gestión de casos y las visitas domiciliarias para niños y mujeres en riesgo de abuso se encuentran entre los servicios interrumpidos con mayor frecuencia.

– Aproximadamente dos tercios de los países con interrupciones informaron que al menos un tipo de servicio se había visto gravemente afectado; sin embargo, el 70% de los países informaron que se habían implementado medidas de mitigación.

“Solo estamos empezando a ser realmente conscientes del daño que están sufriendo los niños, que se han visto más expuestos a la violencia durante los aislamientos debidos a la pandemia”, aseguró Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. “El cierre de las escuelas y las restricciones a los desplazamientos han obligado a algunos niños a quedarse encerrados en casa con sus agresores, cuyo nivel de estrés no dejaba de aumentar. La consecuente repercusión sobre los servicios de protección y los trabajadores sociales hace que los niños no tengan a quién acudir para pedir ayuda”.

Durante la crisis actual, detalla el estudio, la identificación de los niños en situación de riesgo es más difícil, debido a que muchos adultos que normalmente reconocerían los signos de abuso, como los maestros, los trabajadores de las guarderías, los entrenadores, los miembros de la familia ampliada y de la comunidad y los trabajadores de bienestar infantil y familiar, no se encuentran en contacto regular con los niños.

El 21 de mayo de 2020, en Bamako (Malí), Awa Yacoulyé, enfermera y trabajadora social, realizó una sesión de sensibilización sobre Covid-19 en un refugio temporal abierto por el Unicef y el Samusocial para apoyar a los niños que viven en la calle durante la pandemia. Gracias a esta asociación, unos 600 niños que viven en la calle en Bamako tienen ahora acceso a lavado de manos, máscaras faciales y seguimiento médico y nutricional. Foto: Unicef.

El 21 de mayo de 2020, en Bamako (Malí), Awa Yacoulyé, enfermera y trabajadora social, realizó una sesión de sensibilización sobre Covid-19 en un refugio temporal abierto por el Unicef y el Samusocial para apoyar a los niños que viven en la calle durante la pandemia. Gracias a esta asociación, unos 600 niños que viven en la calle en Bamako tienen ahora acceso a lavado de manos, máscaras faciales y seguimiento médico y nutricional. Foto: Unicef.

“De hecho, cada vez hay más pruebas que respaldan la idea de que el cierre de las escuelas y la interrupción de los servicios de protección de la infancia han inhibido la notificación de los malos tratos a los niños durante la pandemia del Covid-19. También es importante llamar la atención sobre las medidas inmediatas y a largo plazo que es necesario adoptar para garantizar la seguridad y el bienestar de los niños en medio de las repercusiones socioeconómicas de la pandemia”, dice el estudio.

La violencia contra los niños estaba muy extendida incluso antes de la pandemia, como los castigos corporales y disciplina violenta en el hogar o los abusos por parte de los compañeros sentimentales contra una de cada tres adolescentes de entre 15 y 19 años.

“Los sistemas de protección de la infancia ya estaban teniendo dificultades para prevenir y responder a la violencia contra los niños, pero la actual pandemia mundial ha agravado el problema y ha interrumpido la labor de quienes debían proteger a los niños que están en peligro”, añadió Fore. “Demasiados niños dependen de los sistemas de protección de la infancia para estar a salvo. En momentos de crisis, los gobiernos deben tomar medidas inmediatas y a largo plazo que protejan a los niños de la violencia. Por ejemplo, deberían reconocer a los trabajadores de los servicios sociales como trabajadores esenciales e invertir en este colectivo; fortalecer las líneas telefónicas directas; así como facilitar la disponibilidad de los recursos de crianza positiva”.

***