#ElPuntoG – SCREWBALL – La Fiscalía que Viene

Posted on febrero 14, 2020, 8:56 pm

ERNESTO OSORIO*

El feminicidio de Ingrid Escamilla a manos de su pareja sentimental revivió el debate que parecía haberse diluido con la instrucción presidencial de echar abajo la propuesta del Fiscal General Alejandro Gertz para eliminar este delito del Código Penal y establecer sólo como un agravante del homicidio el asesinato de una mujer. Pero no solo fue el debate, revivió el reclamo de una exigencia que va en ascenso, casi de manera proporcional al número y la saña con la que se cometen estos crímenes.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México durante el año 2019 se cometieron 976 feminicidios, casi 100 más de los registrados en 2018 (891 feminicidios). Aquí en la Ciudad de México, se han logrado integrar 250 carpetas de investigación por este delito en la Fiscalía General de Justicia tan solo en lo que va del año.

La frialdad de estas cifras, contrasta con la rabia y la impotencia que genera la incapacidad de nuestras autoridades que no han podido contener esta indignante y creciente violencia de género.

Por eso las mujeres están enojadas, por eso han tomado las calles y sus escuelas, por eso se ha levantado la voz y con rabia exigen justicia. Pero no podemos negar que a los grupos que se manifiestan y protestan con toda razón, se han infiltrado personas cuyo único fin es la violencia, paradójicamente.

Durante las marchas de este viernes, mujeres encapuchadas atacaron con palos, piedras, navajas y bombas molotov a reporteros que cubrían las movilizaciones y con un lenguaje cargado de odio les exigían retirarse: ¡machos, ojetes, asesinos, muéranse hombres! escuché gritar a alguien desde un grupo de manifestantes que rompió algunos vidrios de las ventanas de Palacio Nacional sobre la calle de Moneda.

La indiferencia con la que una valla de mujeres policías observaban los desmanes me generó desconfianza, no tanto por los daños que estaban ocasionando a un edificio histórico o por los vidrios rotos, sino por la forma en que las mujeres encapuchadas perseguían a los hombres que pasaban en ese momento.

Por instrucciones de la Jefa de Gobierno, las mujeres policías desplegadas en los alrededores de la manifestación únicamente pueden estar a la expectativa y tratar de desactivar enfrentamientos entre los grupos violentos y los ciudadanos. Pero en los hechos, las uniformadas únicamente se tomaron de los brazos y se colocaron entre las manifestantes y los reporteros y camarógrafos, viendo pasar los proyectiles sin que nadie detuviera a las agresoras.

¿Qué estamos esperando?, ¿lamentar alguna tragedia para que la autoridad se convenza de que la fuerza es necesaria para contener a grupos violentos que se filtran en las manifestaciones para modificar su estrategia?

El uso legítimo de la fuerza es una herramienta que la ley contempla para salvaguardar la seguridad de los civiles que puedan verse atrapados en una manifestación como estas y no necesariamente el usarla se traduce en represión.

Pero no solo la autoridad debería replantearse su actuar; quienes convocan a estas manifestaciones deberían modificar también el modo de expresar su descontento.

Las manifestaciones feministas han dejado más un mensaje de vandalismo de monumentos, de destrozos y daños a terceros entre la población, que el mensaje que deseamos enviar todos los que estamos en contra de la violencia de género que es el de erradicar la violencia y alcanzar justicia. Por eso resulta conveniente evaluar otro plan de acción.

Hace algunos días, en un informe de Naciones Unidas, se daba cuenta de una exitosa estrategia implementada en la República Dominicana que logró abatir en una década el delito del feminicidio.

Las autoridades de este país se dieron cuenta que el 80% de las mujeres asesinadas en un año nunca habían denunciado casos de agresión o violencia contra ellas a ninguna de las instancias encargadas del tema y eso impedía romper el ciclo de la violencia; al contrario, lo perpetuaba.

“Este ciclo se inicia con agresiones verbales o físicas cuyo objetivo es debilitar y humillar a la víctima. El agresor logra aislarla de familiares y amigos. Si la víctima no pide ayuda o no denuncia estos primeros indicios de violencia, el ciclo continúa con actos sexuales violentos, golpizas y por último la muerte. En la medida que aumenta la violencia, también lo hace la gravedad de los ataques”, explicó la procuradora general Roxana Reyes al relator de ONU.

De acuerdo con la abogada, para romper este ciclo se necesita contar con instituciones confiables y eficaces a la hora de atender a las víctimas. Instituciones de fácil acceso que acompañen el proceso legal y judicial para impedir que el ciclo continúe.

Junto al mejoramiento institucional se ampliaron los servicios de acompañamiento, y se crearon unidades especializadas en el tema. ¿El resultado?, más de 60 mil denuncias de agresiones verbales y psicológicas. El tipo de denuncias demostró la efectividad de la medida puesto que entre más temprano se reportaba el inicio del ciclo, más rápida y efectivas fueron las medidas para romperlo.

En 2013 se reportaron 74 feminicidios. Y según cálculos en 7 años los crímenes de este tipo disminuyeron en un 70 por ciento.

Imaginar una institución como la que logró esta meta, es impensable en la actual Fiscalía General, donde aún prevalecen vicios y corrupción. Es necesario que los esfuerzos de activistas, grupos de mujeres organizadas, académicas, lideres sociales impulsen la idea de crear una Fiscalía Especializada en delitos de género.

La sugerencia queda acá, toca a las especialistas en el tema hacerlas suya y aprovechar la apertura que ha mostrado la Jefa de Gobierno y la Fiscal Ernestina Godoy para impulsar esta propuesta.

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* ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

Ernesto Osorio González es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

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