#ElPuntoG – BATEADOR EMERGENTE – ¿Los cambios constitucionales de Rusia permitirán que Putin se aferre al poder?

Posted on julio 04, 2020, 12:37 am

STEPHEN SESTANOVICH* / Council on Foreign Relations

Los rusos han votado un paquete de más de doscientas enmiendas constitucionales, la más importante de las cuales exime al presidente Vladimir Putin de los límites de mandato y potencialmente le permite gobernar hasta 2036. ¿Qué significa este cambio para el futuro del país?

No hace mucho, muchos observadores rusos dijeron que Putin estaba aburrido de ser presidente. Ahora parece querer gobernar para siempre. ¿Qué cambió?

Los rusos tienen muchas teorías. Algunos dicen que Putin duda de que estaría seguro en el retiro: un nuevo líder podría apoderarse de su riqueza o llevarlo a juicio. Una interpretación relacionada se enfoca en aquellos en torno al presidente que temen que, incluso si Putin fuera inmune, estarían en riesgo. Todos los acuerdos realizados en los últimos veinte años podrían reabrirse.

Otra versión más es que Putin está preocupado por convertirse en un pato cojo, lo que significa que como políticos, burócratas o empresarios anticipan el final de su mandato, podrían comenzar a ignorarlo. Podrían unirse, desafiar sus políticas y disminuir su poder.

Incluso he escuchado especulaciones esperanzadoras de que Putin sabe que se necesitan reformas importantes para resolver problemas como la a, pero que siente que tiene que poner su poder sobre una base más firme antes de seguir adelante.

¿Se puso en duda alguna vez el resultado de la votación?

En realidad no, pero la victoria se define por algo más que el solo recuento de papeletas. Legalmente hablando, este referéndum fue completamente innecesario. Las enmiendas constitucionales requieren solo un voto del parlamento nacional y la aprobación de dos tercios de los parlamentos regionales. Al parecer, a Putin le preocupaba que estos organismos, que gozan de poco prestigio público, no confieran mucha legitimidad a la extensión de su presidencia. Entonces él y su equipo inventaron la idea de organizar un rotundo respaldo popular.

¿Pero qué cuenta como rotundo? ¿Qué tipo de participación y margen de victoria, con qué cantidad de falsificación, precedida por la cobertura unilateral de los medios estatales? Putin obtendrá una victoria, pero podría terminar viéndose un poco hueca.

A pesar de lo que muchos ven como un proceso absurdo, ¿Putin sale de esto más fuerte?

En un sentido muy limitado, sí. Cualquiera que pensara que Putin estaba saliendo ahora lo sabe mejor.

Pero, ¿será el resultado un nuevo Putin: alguien que ejerce el poder con más audacia, sacude el sistema y pone en marcha la economía? No aguantes la respiración. En las últimas dos décadas, su control sobre el poder rara vez ha estado en duda. En general, ha elegido ejercerlo con mucha cautela. Putin ha sido el árbitro definitivo, la rueda de equilibrio del sistema.

Sin embargo, ese papel también le ha impedido abordar los mayores problemas de Rusia. Abordarlos en cada caso significaría asumir un interés mayormente arraigado. La razón por la cual Putin no aborda seriamente la corrupción, desafía a los servicios de seguridad, impulsa la innovación o promueve el estado de derecho es que cualquier iniciativa de este tipo lo involucraría en una pelea importante. Ese no es el tipo de presidente que es. Putin no quiere peleas; él quiere estabilidad. No sorprende que la gente haya comenzado a comparar su mandato con la época de estancamiento de los años 70, cuando el largo mandato de Leonid Brezhnev condujo a la deriva nacional.

¿Dónde deja este voto a los oponentes de Putin?

Se enfrentan a un presidente cuya posición constitucional es más fuerte que nunca. En ese sentido, han perdido.

Aún así, los últimos seis meses no han sido buenos para Putin. Una respuesta difusa de coronavirus ha afectado su reputación de decisión y competencia. Los precios más bajos de la energía han empeorado las perspectivas económicas. Los números de sus encuestas han seguido disminuyendo, y los jóvenes en particular han perdido el entusiasmo. Otras figuras políticas han ganado mayor visibilidad y, por primera vez, los gobernadores regionales tienen un índice de aprobación general más alto que Putin.

Esta nueva atmósfera significa que las elecciones locales y regionales ofrecerán oportunidades reales para candidatos independientes. El partido de Putin, Rusia Unida, podría tener más dificultades para mantener su mayoría parlamentaria en las elecciones del próximo año. Y si estas tendencias continúan, incluso la campaña de reelección de Putin para 2024 podría ser más desafiante para él de lo que nadie imagina ahora. Brezhnev nunca tuvo que enfrentar a los votantes. Putin lo hace.

Artículo publicado en Council on Foreign Relations el 1 de julio de 2020.

Se reproduce bajo licencia Creative Commons 4.0.

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* STEPHEN SESTANOVICH

Experto del Council on Foreign Relations (CFR)

STEPHEN SESTANOVICH es investigador principal de la cátedra George F. Kennan para Estudios Rusos y Eurasiáticos en el Consejo de Relaciones Exteriores y profesor de diplomacia internacional de Kathryn y Shelby Cullom Davis en la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia. Es autor de  Maximalist: America in the World, de Truman a Obama, publicado por Knopf en febrero de 2014.

De 1997 a 2001, Sestanovich fue el embajador general del Departamento de Estado de los Estados Unidos para la ex Unión Soviética. También se desempeñó como vicepresidente de asuntos rusos y eurasiáticos en el Carnegie Endowment for International Peace, director de estudios soviéticos y de Europa del Este en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, director senior para el desarrollo de políticas en el Consejo de Seguridad Nacional, miembro de el personal de planificación de políticas del Departamento de Estado y asistente legislativo del senador Daniel Patrick Moynihan.

El embajador Sestanovich recibió su BA summa cum laude de la Universidad de Cornell y su doctorado de la Universidad de Harvard. Comenta con frecuencia sobre temas internacionales para radio y televisión, y ha escrito para Foreign Affairs,  New York Times,  Washington Post,  Wall Street Journal,  Foreign Policy,  American Interest,  New Republic, Politico Magazine, National Interest y otras publicaciones. Es miembro de la junta directiva de National Endowment for Democracy.

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