#ElPuntoG – SCREWBALL – El ‘circo’ de la doctora Claudia

ERNESTO OSORIO
Posted on agosto 14, 2020, 6:25 pm

ERNESTO OSORIO*

En medio de la crisis económica y sanitaria que atraviesa la Ciudad de México, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, decidió emular a su jefe y mentor Andrés Manuel López Obrador para buscar distraer la atención de los ciudadanos de las terribles consecuencias que ha dejado la pandemia en la capital del país y, a sugerencia de sus asesores, lanzó su propia “cruzada” contra de la corrupción y para ello retomó algunas de las investigaciones que inició por presuntas irregularidades cometidas durante la administración anterior.

Debemos ser justos y reconocer que, a diferencia del Presidente de la República, la doctora Sheinbaum ha demostrado que la atención a la pandemia sí es una prioridad para ella y que a pesar de las presiones que intenta ejercer el Presidente a través del subsecretario de salud Hugo López-Gatell en las decisiones que ella toma, la Jefa de Gobierno ha logrado imponer su autoridad y no relajar las medidas de restricción sanitaria como lo hubiera deseado el Ejecutivo federal.

También ha demostrado su congruencia entre lo que se ve y se dice, pues a pesar de que desde Palacio Nacional se insiste en que el cubrebocas no sirve para evitar los contagios, ella ha sido una mujer disciplinada en su uso y con las medidas de prevención, y lo volvió a demostrar esta semana cuando decidió confinarse en su domicilio luego de conocer que su secretario de Gobierno había dado positivo a Covid, algo que ni de chiste ha pensado López Obrador, quien a pesar de su cercanía con gobernadores y colaboradores que han dado positivo al coronavirus, ha dado el mal ejemplo siguiendo con sus actividades como si no pasara nada.

Pero la doctora Sheinbaum no deja de ser un animal político y sucumbe ante las estrategias de su gurú y, como animal político, apuesta -y apuesta fuerte-; de otro modo no se puede entender su decisión de lanzar el anzuelo a las filas de la burocracia capitalina sin darse cuenta que en el estanque de las aguas negras del cochupo nadaba muy quitado de la pena alguien que hasta hace poco fue uno de sus colaboradores más cercanos: el ex titular de la Secretaria de Seguridad Jesús Orta.

La política se alimenta de golpes mediáticos y acciones espectaculares para mantener la estabilidad de un gobernante y ganar simpatías. Ahí radica la apuesta, pero eso no significa que siempre se saldrá ganador.

Estamos a punto de arrancar el proceso electoral 2021 y el show es parte del fenómeno. Eso lo sabe y lo aplica de modo magistral López Obrador y por eso ha puesto en la agenda política nacional, por encima de cualquier otro tema, su lucha anticorrupción… en el discurso, falta ver los resultados.

Así ha funcionado siempre; cada vez que la inseguridad o el manejo de la pandemia hacen crisis, aparece un golpe directo a los corruptos; así fue como cayó el dueño de Altos Hornos de México Alonso Ancira, el abogado Juan Collado, la ex titular de Sedatu Rosario Robles, el ex ministro Eduardo Medina Mora y ahora el ex director de Pemex, Emilio L. Puede ser que la inseguridad vaya en ascenso o que conservadoramente tengamos casi 55 mil muertos por la pandemia, pero la estrategia política para golpear a los que “se portaron mal” es la única que da resultados, y si no, solo hay que revisar las encuestas de popularidad que volvieron a poner a AMLO en un 60% de preferencias luego de la detención del hijo de Emilio Lozoya Thalmann.

En política hay que aprender a leer entre líneas y seguir la pauta que se marca desde arriba o dicho de manera más coloquial: lo que hace la mano hace la tras. Andrés Manuel López Obrador ha dejado muy clara la forma de cómo ejerce el poder y su alumna más aplicada ya hizo su tarea y exhibe como trofeo a Jesús Orta, del mismo modo que el inquilino del Palacio del Virrey lo hace con el ex director de Pemex.

Pero cuidado. La osadía de lanzar su apuesta en el caso de su primer secretario de Seguridad puede tener un efecto búmeran y convertirse en un dolor de cabeza para la Jefa de Gobierno.

Solo repasemos la historia reciente del ex funcionario. Orta es un servidor público que se colocó en la primera línea de colaboradores en el gobierno de esta capital de la mano de su padrino, el actual canciller Marcelo Ebrard, quien sorteó como secretario de Seguridad Pública de López Obrador acusaciones sobre la compra de patrullas a sobreprecio en el 2004. Ya como Jefe de Gobierno, Ebrard colocó a Orta en la Oficialía Mayor del Gobierno capitalino y después, curiosamente, en la subsecretaría de egresos de la Secretaría de Finanzas donde estuvo hasta el 2012.

En 2013 se integró a la Policía Federal con Manuel Mondragón como secretario general por recomendación de Ebrard y luego fue designado director general de administración en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Tres años después, Orta fue acusado de privilegiar con contratos de publicidad a empresas “consentidas”, hecho que le costó una inhabilitación que le impuso la Contraloría capitalina por un año para no poder ejercer un cargo público luego de comprobarse las acusaciones en su contra.

De ese paso por la policía federal y el SNSP se derivaron las acusaciones en contra de Jesús Orta y otros 18 ex funcionarios y sobre quienes pesan ordenes de aprehensión por la compra a sobreprecio de aviones, helicópteros y patrullas y que pudieron representar peculado por más de 2 mil millones de pesos. Esto se detectó durante las auditorías a las extintas dependencias antes de su integración a la actual Guardia Nacional.

Cuando Sheinbaum llegó al gobierno de la CDMX, López Obrador pidió nombres para la designación del Secretario de Seguridad de la capital y fue cuando Ebrard propuso a Orta, con el aval de Alfonso Durazo, responsable de la estrategia nacional de seguridad. Aunque Sheinbaum prefería una mujer para el cargo, tuvo que aceptar al recomendado.

Pese a todo eso, Sheinbaum y su secretaria de Finanzas Luz Elena González avalaron a mediados de 2019 una propuesta que les hizo Orta para rentar patrullas e incrementar el parque vehicular de la dependencia para reforzar la seguridad. El esquema fue uno muy parecido al que Ebrard y el ex secretario de finanzas de la capital y actual diputado de Morena Mario Delgado, en su momento, propusieron para la renta de trenes para la Línea 12 del Metro, operación que motivó se abriera una investigación que solicitó como Jefe de Gobierno el actual senador Miguel Ángel Mancera y que obligó al actual Canciller a autoexiliarse en París, Francia durante el sexenio pasado.

Aunque desde junio de 2019 varias empresas y medios de comunicación acusaron irregularidades en el proceso para contratar el arrendamiento de mil 855 patrullas por un monto de 3 mil 300 millones de pesos a la empresa Total Parts, la Jefa de Gobierno y su secretaria de Finanzas defendieron en su momento esa operación al decir que la misma aseguraba un ahorro de casi mil millones de pesos y que el proceso había sido totalmente transparente.

¿En serio?

Ahora, poco más de un año después de esa operación, resulta que la Jefa de Gobierno supo desde septiembre de 2019 que Orta era investigado por la Fiscalía General de la República y que, por esa razón, fue que le pidió al ex funcionario su renuncia en octubre.

OJO, no se la pidió por no haber dado resultados, como él mismo lo había ofrecido ante diputados locales. “Fueron motivos personales”, aseguró entonces la Jefa de Gobierno, quien ahora reconoce que ella misma ordenó que se denunciara ante la Fiscalía de la CDMX un posible daño al erario por las patrullas rentadas a una empresa cuyos antecedentes se desconocen y se ignora cómo acreditó los requisitos para obtener el contrato respectivo.

Actualmente Orta es un prófugo de la justicia quien según sabemos se asesora con viejos conocidos para poder regresar, dar la cara y limpiar su nombre, de la misma forma en que el hijo de Lozoya busca hacerlo.

Sí, en efecto, lo que hace la mano hace la tras, y si Sheinbaum insiste en llevar al “paredón” a Jesús Orta deberá hacerlo con mucho cuidado, pues el caso se puede voltear en su contra ya que ella misma avaló la renta de esos vehículos.

Eso, claro, si antes el ex funcionario no se contagia del jueguito y decide emular la defensa del ex director de Pemex y acogerse al criterio de oportunidad y entonces se decida a hablar y decir todo lo que sabe sobre ese método de adquisición o renta de vehículos que aprendió a aplicar muy bien desde que se inició en el servicio público. Entonces sí, cada quien tendrá su propio “circo”.

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*ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

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