#ElPuntoG – SCREWBALL – El Virus de López-Gatell

Posted on mayo 29, 2020, 6:33 pm

ERNESTO OSORIO*

Decía Ernest Hemingway que “el secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento, es la humildad”, y la frase parece el marco perfecto para hablar sobre la penosa comparecencia ante el Senado de la República del subsecretario para la Promoción y Prevención de la Salud del Gobierno Federal, Hugo López-Gatell, quien de seguir perdiendo el piso y la dimensión de la efímera fama que le ha dejado la emergencia sanitaria que vivimos, corre el riesgo de perder la poca confianza que algunos todavía tienen en él.

El pasado miércoles, y durante más de dos horas, el experto académico y científico epidemiólogo designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para informar al pueblo de México, de manera objetiva y no política, sobre el impacto de la pandemia que ha enfermado al mundo, mostró que su fuerte no es “la grilla” y envalentonado por el ridículo respaldo que le dieron los legisladores de Morena y el reiterado espaldarazo de su jefe máximo, el titular del Ejecutivo, no sólo nos confirmó que la información que maneja es incompleta e imprecisa, sino que además se ha contagiado del virus de la soberbia que también mata, pero las aspiraciones políticas.

La política tradicional mexicana nunca se ha caracterizado por ser terreno fértil para la humildad. Parte de los problemas de los políticos nacionales y locales residen en esas prácticas arrogantes y actitudes pretenciosas con las que se desempeñan y cuya autoridad basan en privilegios efímeros que el cargo les concede, no en una convicción llana por el servicio público.

En tiempos en que las redes sociales han catapultado a verdaderos superhéroes sociales, la humildad, poco a poco, ha comenzado a recuperarse como una virtud política que los ciudadanos valoran, y mucho.

En este periodo de pandemia y de autorreflexión a la que nos ha llevado el encierro, ha quedado evidenciado que nos urgen dirigentes y líderes que piensen y actúen más como nosotros, haciendo a un lado cualquier jerarquía. Hoy estamos conectados y más informados que antes; no se legitima un modelo de liderazgo que trabaje en solitario, distante, y la humildad es una de las virtudes que más demandamos a quienes lideran el combate a la pandemia en estos momentos.

Pero no solo es la humildad una de las premisas que nos permiten tener credibilidad; otra premisa es el respeto. En la política y la democracia es fundamental el respeto del político, del representante popular, hacia los ciudadanos y hacia sus colegas. Fueron precisamente esas dos premisas las que encontró el presidente López Obrador para asignarle al doctor López-Gatell la facultad de ser vocero de la estrategia contra la pandemia, porque en él vio esa humildad y ese respeto que tanto se requiere.

Pero en la sesión del miércoles, López-Gatell perdió los estribos y rebasó por la derecha al intentar responder a un cuestionamiento político de la senadora panista Alejandra Reynoso, quien lo acorraló para exigirle una explicación sobre por qué no contuvo en su momento las temerarias declaraciones del presidente López Obrador, cuando nos llamaba a todos a seguir saliendo a pasear, a las fondas y nos invitaba a abrazarnos, protegidos del coronavirus con el poderoso “Detente, el corazón de Jesús está conmigo”.

Un deslinde a esa provocación hubiera sido suficiente para evadir el obús de la legisladora, pero el funcionario de Salud no sólo se ofuscó, sino que fue más allá al responder con prepotencia y altanería a la senadora, que su pregunta demostraba ignorancia y falta de atención -definida por el doctor López-Gatell como una virtud exclusiva sólo de seres racionales, pero nada más. Eso de que fue misógino y machista, ya fue una exageración de la senadora Reynoso que nadie le cree, pues el doctor Gatell nunca la ofendió por su condición de género.

A los viejos liderazgos se imponen nuevos liderazgos, y nuevos valores…

Nada hay más revolucionario que los valores, y de entre todos, la humildad es la condición y el ejemplo de la nueva política. Eso debería quedarle claro doctor López-Gatell, a quien no le caería mal vacunarse con una dosis de humildad y respeto.

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*ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

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