#ElPuntoG – SCREWBALL – Infodemia

Posted on mayo 09, 2020, 3:17 pm

ERNESTO OSORIO*

Cumplimos casi 50 días de emergencia sanitaria y en el entorno inmediato seguimos perdidos entre la incredulidad de los datos y el temor generalizado a caer enfermos o morirnos de coronavirus.

Es cierto que por parte de quienes ostentan la autoridad en materia de salud, se ha difundido la información sobre el impacto que ha dejado en el país el mortal virus Covid-19 y que los datos duros que manejan a través del funcionario de moda, el subsecretario de salud Hugo López-Gatell, han sido por exceso cuestionados, muchas veces con razón, pero otras veces sin argumentos y con la única intensión por parte de los adversarios al actual gobierno de lograr un impacto político.

La dinámica en el manejo de la información no es nueva. En nuestro país la desinformación o las noticias falsas siempre han existido, incluso desde antes de que existieran las redes sociales; pero en una situación inédita como la que estamos viviendo la dinámica se agrava más, pues afecta de manera más directa a la población.

Hoy, esta desinformación nos ha orillado a un contexto de terror a lo desconocido. El miedo, esa emoción básica que nos permite sobrevivir cuando hay un verdadero peligro, se expresa con mayor fuerza. Pero hay que tener presente que ese miedo deja de ser adaptativo cuando el peligro no es real, cuando existen dudas.

Daniel Defoe, en su magnífico Diario del año de la peste, escrito en 1722, cuenta lo ocurrido con la pandemia que azotó a Londres entre 1664-1666: “En aquellos días no teníamos nada que se pareciese a los periódicos impresos para diseminar rumores e informes sobre las cosas y para mejorarlos con la inventiva de los hombres, cosa que he visto hacer desde entonces”.

Es un texto escrito hace casi 300 años y desde entonces ya se sabía que para evitar el contagio de la peste convenía el aislamiento, a ese #QuédateEnCasa Defoe lo convocaba sin chistar, pues existía ese miedo a lo desconocido, al temor de morir por la peste.

Lo anterior viene a cuento porque esta semana se habló de la “Infodemia”, un término que según el gobierno de México acuñó la Organización Mundial de la Salud (OMS) para referir a toda aquella información falsa o inexacta que se ha difundido sobre el nuevo coronavirus.

Es falso, como se dijo en la conferencia matutina del pasado jueves, que el término sea una definición oficial. Se trata meramente de una metáfora empleada por el Director General de la OMS, Tedros Adhanom, en un artículo publicado en el diario El País en febrero pasado para referirse a la propagación de desinformación que corría por las redes sociales acerca del nuevo coronavirus. Así es como se hacen los chismes.

A partir de esa verdad a medias es que en todo el mundo la información que corre por las redes sociales y por los medios tradicionales ha sido siempre vista con una cierta sospecha y en nuestro país, donde el teatro de la política no ha perdido oportunidad para montarse en el impacto social que representa la pandemia biológica, lo es todavía más claro.

En la misma conferencia del jueves, el gobierno acusó el interés económico de las empresas internacionales que manejan los gigantes de las redes como Twitter, Facebook o Google, de anteponer un interés económico a toda la información que manejan en sus plataformas. Pero algo todavía más grave: se dijo que hay campañas en redes sociales dirigidas exclusivamente contra el gobierno de la “cuarta transformación”.

¿En verdad será un objetivo de estos monstruos de la nueva comunicación el acabar con este incipiente gobierno surgido del caudillo de Macuzpana y su club de aplaudidores y ratones que lo siguen como si fuera el flautista de Hamelin?

En todo caso, existen mensajes que pueden atentar contra los valores. Las fake news o noticias falsas, no son una conspiración ni buscan derrocar al gobierno, son efectivamente un riesgo a la protección de la salud, la seguridad y el medio ambiente de todos los mexicanos.

La desinformación erosiona la confianza en las instituciones, la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y a las propias plataformas y medios tradicionales, pero adicionalmente y en el caso de México, acrecientan la duda y generan una desconfianza que nos despierta el miedo a lo desconocido.

Resulta lamentable y preocupa que quien enfila sus baterías contra las redes sociales y les pide transparencia, no sepa que tiene como obligación principal producir contenidos de calidad para sensibilizar a la sociedad. Todo lo contrario, en esta pandemia el gobierno de México y sus satélites en el que se encuentra el Gobierno de la Ciudad de México, se han encargado de plantear un campo de batalla, donde los buenos están contra los malos y el verdadero enemigo es el oponente político, no el virus que es mero pretexto para entablar una nueva batalla de dimes y diretes.

Y mientras los seguidores del presidente, desde el oficialismo acusan y atacan versiones de campañas de noticias falsas para desprestigiarlos y los opositores al régimen se encargan de atizar al fuego de la incertidumbre denostando con sus propias versiones sobre la pandemia, sin argumentos sólidos y desde su confinamiento, nosotros seguimos viendo en hospitales que los enfermos no caben, a funerarias saturando sus hornos crematorios y a mujeres y hombres en el ir y venir a hospitales donde no tenemos certeza si en ese lugar existen los insumos suficientes para ser auxiliados.

En conclusión, la infodemia, es solo un nuevo terminajo para entretenernos y sobre el cual, seguramente, seguiremos escuchando, al mismo tiempo que crecen nuestros miedos.

***

*ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

***