Advierten sobre el ‘bajón’ navideño

Staff/GC
Posted on diciembre 21, 2019, 7:00 am

La decembrina es la época del año donde se registran los más altos niveles de frustración y soledad. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad, elaborada por la UNAM, las relaciones familiares ocupan el promedio más alto de satisfacción, pero “si una persona se aísla puede presentar emociones negativas”, afirmó Hugo Sánchez Castillo, titular del Laboratorio de Neuropsicofarmacología de la Facultad de Psicología (FP) quien indicó que “estos días los acompañamos con grandes reforzadores, particularmente en Navidad, llena de comida que no se consume todos los días, lo que genera expectativa, sensaciones placenteras y una liberación hormonal (tenemos más oxitosina y dopamina, se modula la serotonina y viene en consecuencia una sensación de bienestar)”.

El Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos lo denomina “trastorno afectivo estacional”, y se caracteriza por la aparición de depresión durante los meses de invierno, cuando hay menos luz solar natural.

“Esta depresión generalmente se levanta durante la primavera y el verano. La depresión invernal, típicamente acompañada de retraimiento social, mayor sueño y aumento de peso, regresa previsiblemente cada año en el trastorno afectivo estacional” señala el organismo estadounidense.

El especialista de la UNAM advierte que en esta temporada la publicidad y la sociedad misma fomentan altas expectativas y la gente se predispone y presiona para conseguir ciertas condiciones que, piensa, materializarán su felicidad. “Pero no siempre se consiguen”.

Las falsas expectativas conducen a conflictos emocionales que pueden derivar en un estado de depresión y, en casos extremos, al suicidio, alertó.

Ir en búsqueda de la felicidad nos lleva a la frustración, porque no es la única emoción existente, y el problema aparece cuando creemos que ésta debe permear toda nuestra existencia. “Debemos transitar por cada emoción, positiva y negativa: tristeza, ira, ansiedad o miedo. A lo largo de la vida tendremos diferentes estados emocionales, y eso es parte de nuestros mecanismos adaptativos para sobrevivir”, aseguró.

El también presidente de la Sociedad Iberoamericana de Neurociencia Aplicada sostuvo que es patológico mantenernos con miedo o ansiedad todo el tiempo, pero también lo es pretender ser felices siempre.

Con los festejos de Navidad y año nuevo inicia una época altamente estresante. En año nuevo, por ejemplo, cuando hacemos un recuento de nuestros logros, nos damos cuenta que no cumplimos ciertos propósitos y entonces llega la frustración, señala.

En este contexto, la doctora Doris Soberanis, docente en la Universidad del Valle de México Campus Santa Fe, explicó que mientras para algunos las fiestas navideñas o decembrinas son consideradas época de alegría, luz y celebración, para otros, esto provoca nostalgia, tristeza e incluso enfado, dejando entrever su vulnerabilidad.

Estos síntomas de la depresión decembrina que pueden no ser tan evidentes para los demás, son parte de lo que los psicólogos han nombrado “depresión blanca” o trastorno afectivo de invierno, informó la académica de la UVM, quien agregó que esta “depresión blanca” se caracteriza por la pérdida de interés por las fiestas de fin de año o bien, podría expresarse en actitudes efusivas o maniacas.

“Es un malestar inconsciente y temporal, algunos de los síntomas que se pueden observar son conductas efusivas o maniacas, es decir, adornar con anticipación, realizar compras compulsivas y desbordadas, visitar y salir a comer con todos los amigos, gastar, etcétera”, comentó.

La docente explicó que las personas pueden verse afectadas emocionalmente en estas fechas porque asocian la temporada con la angustia de dejar atrás lo vivido y tienen incertidumbre de lo que está por venir, incluso hay personas que pueden sentir un vacío por el cierre de un ciclo. Son importantes también los efectos del clima frío y el que anochezca más temprano. “Eso también influye en el estado de ánimo”.

La mercadotecnia, explicó, ha vendido una idea utópica de “felicidad, abrazos, alegría, unión familiar, reunión con los amigos y regalos”, que se acentúa en esta época del año, y que lleva a las personas a cuestionarse: “¿qué tan feliz soy?”. Las respuestas a esas preguntas suelen ser abrumadoras y no coherentes con la idea de felicidad y unión familiar que proyectan los medios de comunicación, añadió.

“La Navidad también se asocia con recuerdos de pérdidas, ya sea la muerte de un familiar, un divorcio, ruptura de pareja, los que están lejos del hogar reviviendo duelos no elaborados, lo que coloca en desventaja a las personas más susceptibles emocionalmente quienes quedan atrapadas en el dolor y la nostalgia”, dijo.

La comercialización es un factor que también es señalado por la Asociación de Trastornos de Ansiedad de Victoria, Australia, como uno de los factores que empujan a la depresión en época de Navidad.

“Algunas personas se deprimen en Navidad debido a la comercialización excesiva de la temporada, con el foco en los regalos y el énfasis en actividades sociales ‘perfectas’. Otros se deprimen porque la Navidad parece ser un desencadenante para involucrarse en una excesiva reflexión sobre las deficiencias de la vida, en comparación con otras personas que parecen tener más y hacer más”.

“La Navidad llega con altas expectativas de familias perfectas y felices que disfrutan de lujosas celebraciones y regalos, pero no todos somos capaces de cumplir con estos ideales”, señala la organización. “Para aquellos que recientemente perdieron a un ser querido, la Navidad puede intensificar los sentimientos de dolor y tristeza. Muchos otros experimentan sentimientos de aislamiento, presiones financieras o mayores conflictos familiares que hacen que la temporada sea una época muy estresante”.

Por otra parte, el estudio “El efecto navideño en la psicopatología”, publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de los -Estados Unidos señala que las vacaciones de Navidad apuntan a dos patrones generales.

“De hecho, parece haber un aumento en ciertos tipos de psicopatología durante las vacaciones, como el empeoramiento del estado de ánimo y las muertes relacionadas con el alcohol. En contraste, parece haber una disminución durante las vacaciones en la utilización general de los servicios y admisiones de emergencia psiquiátrica, el comportamiento de autolesión y los intentos/finalizaciones de suicidio. Las disminuciones anteriores parecen exhibir un fenómeno de rebote después de las vacaciones de Navidad.

“Estos hallazgos generales sugieren que los médicos, tanto en psiquiatría como en atención primaria, podrían anticipar una disminución general de los fenómenos relacionados con la psicopatología inmediatamente antes de las vacaciones de Navidad. Sin embargo, es probable que haya un aumento correspondiente en la psicopatología inmediatamente después de las vacaciones de Navidad. Por lo tanto, parece que la Navidad exhibe un efecto generalmente protector con respecto a muchas formas de psicopatología, con la excepción de los trastornos del estado de ánimo y las intoxicaciones relacionadas con el alcohol.

Así, en un día que debería ser de los más felices, hay una ruptura emocional, señala Hugo Sánchez Castillo, y esta discrepancia entre la alta expectativa que se tenía del evento y la situación real, puede llevar a un episodio de depresión.

“Si aceptamos que somos individuos que cometemos errores y que transitamos por emociones, al llegar el momento de concretar o de comparar lo que hicimos y lo que no hicimos, lo aceptaremos con mayor facilidad”, concluyó.

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