¡Ciudadanos cansados!

Staff/GC
Posted on agosto 07, 2020, 10:22 pm

El Índice de Paz México 2020 afirma que la inseguridad es la principal preocupación de los mexicanos, por encima del desempleo, la inflación, la corrupción y la impunidad, pero la criminalidad se extiende como virus en el país, ante la indolencia de las autoridades con las víctimas.

Ante este hecho, aunado a los efectos causados por la pandemia del Covid-19, los ciudadanos han tomado la justicia por sus manos en diferentes hechos: Un ladrón molido a golpes en una pesera en el Estado de México; un ladrón golpeado en Cuemanco; dos ladrones molidos a golpes en Miguel Ángel de Quevedo; una ladrón de casas golpeado en Iztapalapa y enviado al Ministerio Público y, en otro caso, un ladrón de casas en Iztapalapa golpeado y enviado al panteón.

El hartazgo por la inacción de las instituciones encargadas de la seguridad ha llevado a que ciudadanos enfurecidos descarguen su malestar contra delincuentes. Un problema que se propaga en diferentes entidades del país, en cada calle, en cada barrio.

Sobre los hechos recientes, Santiago Roel, titular del Proyecto Semáforo Delictivo, afirma que el entorno actual influye para que los ciudadanos reaccionen violentamente contra los delincuentes, así como las malas decisiones gubernamentales contra este flagelo.

“El temor a contagiarse y morir; el desempleo o temor al desempleo y la inseguridad extrema en la que hemos vivido tantos años y ninguna autoridad federal ha querido resolver, más el estrés de estar encerrado en casa y no poder convivir sanamente con otros y al aire libre.

“Las pésimas decisiones de este gobierno incrementan todas estas variables. Y no sólo los adultos, los niños y jóvenes también están en estrés y/o depresión”, señaló Roel.

El criminalista y abogado penalista Gabriel Regino señala que los linchamientos se han derivado de la consecutiva acción de criminales que han hecho del asalto al transporte un modus vivendi y el cual no ha sido controlado ni han existido medidas eficaces preventivas para evitarlo.

“En estos tiempos de pandemia es previsible que este tipo de delitos se van a incrementar en el transporte público. Un día sí y otro también nos levantamos con la noticia de que matan a aun pasajero por resistirse al asalto, que matan a un pasajero porque se le salió un disparo al ladrón, muere un pasajero porque se arrojó de un vehículo en marcha para evitar ser asaltado.

“Es una constante que al ser repetitiva se ha normalizado y se ha visto como algo común, de tal suerte que los usuarios de transporte público saben que al subirse al mismo están a expensas de ser víctimas de un delito y en ocasiones llegan a comprarse un teléfono falso para los casos de robo y mediáticamente es noticia cuando hay un vengador anónimo (un militar, un policía) que ajusticia a los ladrones”, señaló Regino.

De acuerdo con el penalista, cuando alguien hace justicia por propia mano es reconocido por la sociedad con gusto porque al verse abandonados por la eficacia de la autoridad o verse inundados por la ineficacia de la autoridad apoyan las acciones de quienes surgen como vengadores anónimos.

“De hecho, cuando ocurre un evento de esta naturaleza, la gente se compromete a una especie de código omerta (código de silencio) ‘yo no vi, yo no se nada’, para no contribuir a que la autoridad vaya sobre el más vulnerable; es decir, sobre la persona que cometió el evento”.

Hay un meme que dice “Suprema combi de justicia”, agrega Regino; “entonces, esto nos debe de llevar a la reflexión de dónde se ha mantenido la autoridad fallando en el tema de la seguridad, hay un hartazgo, una sensación de indefensión por parte de los ciudadanos que al ver una acción decidida la aplauden, la celebran”.

Advierte que, ante los recientes eventos en los que los ciudadanos se defienden, existe el riesgo de que se pueda repetir, pero con el alto riesgo de perder la vida ante la posibilidad de que los próximos delincuentes vayan armados y puedan asumir una mecanismo diferente: “llegar, subir, matar al azar a una persona y con eso decir: ‘el que sigue es el que no entregue su cosas’.

“Estamos ante una apuesta muy elevada: la probabilidad de que el crimen, el criminal, el delincuente, se extralimite es muy alta; la posibilidad de que la gente se arme con lo que sea y haya una solidaridad dentro de los usuarios para decir ‘si alguien se sube le damos’, sí, porque las autoridades no han tenido la capacidad de reaccionar ante este fenómeno; por lo tanto, las siguientes semanas van a ser críticas en esta materia”.

El hartazgo no es nuevo y suma al menos cinco años que con incrementos de casos en que los ciudadanos optan por hacer justicia por propia mano ante la pasividad de las autoridades para abatir la delincuencia.

El informe especial de la CNDH sobre linchamientos en el territorio nacional de mayo de 2019 registra una tendencia constante de crecimiento desde 2015.

“En 2016 el incremento respecto a 2015 fue del 37%; mientras que el 2018 presentó un claro repunte, con un aumento de 190% respecto a 2017, al pasar de 60 a 174 casos. En cuanto a las personas víctimas de linchamiento, fallecidos y lesionados, el incremento en ese año fue del 146%, al pasar de 110 en 2017 a 271 en 2018”, señala el informe, que agrega que si bien el estudio comprendió hasta 2018, los datos que se registraban en 2019 confirmaban las tendencias, ya que en los poco menos de 5 meses del año pasado se habían registrado 67 casos de linchamiento con 107 víctimas, “cifras que son relevantes, si consideramos que en 2018 se contabilizaron 174 casos, con 271 víctimas”.

Indice de Paz México 2020.

Indice de Paz México 2020.

De acuerdo con InSight Crime, organización dedicada al estudio de la principal amenaza a la seguridad nacional y ciudadana en Latinoamérica y el Caribe, el gran aumento en los linchamientos en México indica que los ciudadanos continúan desconfiando de la policía y no creen en la capacidad de las autoridades para castigar a los presuntos criminales.

“De hecho, menos del cinco por ciento de la población confía en las fuerzas de policía municipales, y casi 40 por ciento cree que los agentes han sido coptados por los grupos del crimen organizado, según entrevistas a 1,200 ciudadanos durante un estudio realizado el año pasado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados de México”, señala.

La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI señala que el 73.4% de la población de 18 años y más considera que vivir en su ciudad es inseguro

“La sensación de inseguridad por temor al delito y las expectativas que tiene la población sobre la seguridad pública se generan por la influencia de diversos factores, como la atestiguación de conductas delictivas o antisociales que ocurren en el entorno donde se desenvuelve la población. Asimismo, el temor al delito puede hacer cambiar las rutinas o hábitos de la población, así como la percepción que se tiene sobre el desempeño de la policía.

“En marzo de 2020, 34.5% de la población de 18 años y más, consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia en su ciudad seguirá igual de mal, lo que representa un incremento estadísticamente significativo respecto a marzo de 2019 de 1.7 puntos porcentuales. Por otra parte, 32% de la población refiere que la situación empeorará en los próximos 12 meses, lo que representa un incremento estadísticamente

significativo respecto de marzo y diciembre de 2019, de 9.8 y 3.1 puntos porcentuales, respectivamente” señala el informe del INEGI.

A ese escenario se agrega la circunstancia particular desatada por la presencia del virus, las medidas tomadas para contenerlo y el saldo de desempleo y crisis económica derivados. Más hartazgo.

“El entorno de depresión económica, depresión sicológica que estamos viviendo por la pandemia por supuesto que también constituye un factor que va a elevar a exasperación y por lo tanto la violencia de las personas”, advirtió Regino.

ENVIPE 2019.

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