¿Cuándo nos alcanzó el destino?

Staff/GC
Posted on mayo 11, 2019, 6:40 am
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Aunque todavía no llegamos al nivel de comer galletas verdes de la “compañía Soylent”, de la trama dirigida por Richard Fleischer en 1973, estamos cerca, muy cerca de que la lumbre esparcida por la humanidad nos alcance… y nos consuma.

El progreso de la humanidad ocurre a costos muy elevados para la naturaleza; la humanidad ha fracasado en su intento para abatir el hambre para el año 2030 y se espera que para 2050 existan más de 10,000 millones de personas que demandarán el incremento mundial de producción de alimentos; adicionalmente, la humanidad enfrenta dos amenazas simultáneas, las armas nucleares y el cambio climático.

Los científicos alertan que mientras los líderes mundiales y los ciudadanos ignoren la anormal realidad que vivimos aumenta la probabilidad de que el mundo experimente una catástrofe de proporciones históricas.

De hecho, el funcionamiento del planeta ya está alterado.

La investigadora de la UNAM Julia Carabias advierte que las sociedades humanas, como nunca en la historia, hemos impactado el funcionamiento natural del planeta.

“Extraemos más recursos de lo que se repone naturalmente y desechamos volúmenes de residuos contaminantes muy por encima de los que la naturaleza puede absorber, incluso con la ayuda de la tecnología”, dijo durante un seminario en la Facultad de Ciencias de la UNAM en marzo pasado.

El progreso de la humanidad, agregó, lanza más desechos a la atmósfera, al agua y al suelo. “Ya no son impactos como cuestiones del suelo, puntuales y locales. El funcionamiento del planeta está alterado”.

La alerta es mayúscula a nivel global, advirtió, mientras describía que entre las causas del deterioro ambiental se encuentra el crecimiento exponencial de la población que para 2050 se incrementará a aproximadamente 9,500 millones de habitantes y no se estabilizará hasta fin de siglo en los alrededor de 11 mil millones de habitantes.

Acerca de los impactos humanos en la naturaleza, Carabias señaló que entre 30 y 50% de la tierra del planeta está explotada por humanos o tiene un nivel de explotación

“La selva tropical desaparece rápidamente, liberando dióxido de carbono (CO2) e incrementando la extinción de especies.

“En 2011 únicamente quedaban 3.5 millones de hectáreas de selvas húmedas, de las 18 millones que había originalmente”, indicó.

De hecho, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó en marzo que la extensión de selvas húmedas en México se redujo de 162,786.15 km2 a 129,160.56 km2 y las selvas secas disminuyeron de 219,145.76 km2 a 190,102.03 km2 en el periodo de 1985 a 2014.

Carabias además destacó que la población de ganado (que deforesta y produce metano, un gas de efecto invernadero) ha alcanzado las 1.4 mil millones de cabezas, de modo que hay una vaca o toro por cada cinco personas, y el desvío de los ríos por la construcción de presas comúnmente afecta a la biodiversidad acuática. “Es completamente equivocado asociar las hidroeléctricas a la energía limpia… esto es un efecto semejante al que implica la deforestación”.

“Quizá estamos ante la sexta ola global de extinciones masivas en la historia geológica del planeta. Paul Crutzen, Premio Nobel, ha propuesto el término Antropoceno como una nueva era geológica presente, dominada por la humanidad de muchas maneras”, apuntó.

Desde el siglo pasado, dijo, han aumentado de manera considerable los niveles de extinción de todas las especies.

Los países están preocupados por el cambio climático y han olvidado la pérdida de la biodiversidad, alertó.

La también ex secretaria federal de Medio Ambiente, expuso que en las últimas décadas se perdieron, por ejemplo, el 25.9 por ciento de mamíferos y el 12.8 de aves. Además, 8.1 por ciento de reptiles y 40 por ciento de anfibios, así como 7.2 de peces.

Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, coincide con Carabias en cuanto a que nos encontramos más cerca de lo imaginado ante la sexta extinción masiva de especies.

Por la velocidad a la que se pierden poblaciones de plantas y animales, esta debacle parece inminente en términos geológicos, asegura.

En pocas décadas desaparecen las especies que tardarían cientos de miles de años en perderse de manera natural. Se calcula que las tasas de extinción ocasionadas por el ser humano son entre 100 y mil veces más altas que las de los tiempos geológicos.

En un estudio publicado en Science Advances, Ceballos aseguró que de haberse mantenido las tasas de extinción de los últimos dos millones de años, las 477 especies de vertebrados que desaparecieron en el último siglo se hubieran perdido en 10 mil años.

Las cinco extinciones masivas en los últimos 700 millones de años fueron causadas por desastres naturales, como el meteorito que cayó hace 66 millones de años en la península de Yucatán que evaporó 95 por ciento de la vida en el planeta.

“En cambio, la sexta sería consecuencia del crecimiento desmedido de la población humana, del consumo excesivo de recursos naturales y del uso de combustibles como el petróleo”, advirtió el especialista.

De 1970 a 2015, cerca de 70 por ciento de todos los individuos de especies de animales silvestres se perdió; es decir, en 45 años casi 70 por ciento de los elefantes, jirafas, rinocerontes, tortugas y peces, entre muchos más, desapareció.

“El ataque a la naturaleza ha sido brutal. Las plantas y los animales silvestres son la base de la vida en la Tierra, y cada vez que una especie se extingue o sus poblaciones disminuyen, la capacidad del planeta para mantener la vida se erosiona”, agregó.

En peligro de extinción

La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) difundió que 1,000,000 de especies de animales y plantas se encuentran en peligro de extinción.

La naturaleza está disminuyendo a nivel mundial a un ritmo sin precedentes y la tasa de extinción de especies se está acelerando, con graves impactos en las personas de todo el mundo, advierte un informe de la IPBES.

“La evidencia abrumadora de la Evaluación Global de IPBES, desde una amplia gama de diferentes campos de conocimiento, presenta una imagen ominosa”, dijo el presidente de IPBES, Robert Watson. “La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo”.

Las especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%, en su mayoría desde 1900. Más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los corales y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados.

El panorama es menos claro para las especies de insectos, pero la evidencia disponible respalda una estimación tentativa de que el 10% está amenazado. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XVI.

“La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña”, dijo el profesor Josef Settele. “Esta pérdida es un resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.

El Informe señala que, desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 0.7 grados centígrados; que el cambio climático ya está afectando a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética y se espera que los impactos aumenten en las próximas décadas, y que las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050.

En octubre pasado, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU difundió en Corea del Sur un informe que resalta que se necesitan cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad para limitar el calentamiento global a 1.5 °C en lugar de 2 °C como se establece en el Acuerdo de París, una medida que evitaría una serie de graves impactos del cambio climático, traería beneficios claros para los seres humanos y los ecosistemas, así como la posibilidad de una sociedad más sostenible y equitativa.

“Para 2100 la elevación del nivel del mar sería de 10 centímetros inferior con un calentamiento global de 1.5 °C en vez de 2 °C. La probabilidad de que el océano Ártico quede libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con medio grado menos, frente a una vez cada década. Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90%, pero desaparecerían completamente a 2°C”, aseguró Houesung Lee, presidente del IPCC.

En el informe se señala que para limitar el calentamiento global a 1.5 °C se necesitan transiciones “rápidas y de gran alcance” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el “cero neto” para 2050.

En marzo pasado, durante la reunión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, especialistas advirtieron que sólo quedan 11 años para prevenir el daño irreversible provocado por el cambio climático.

“Somos la última generación que puede prevenir daños irreparables a nuestro planeta”, advirtió la presidenta de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa Garcés (Ecuador), en su discurso de apertura, e hizo hincapié en que solo faltan 11 años para evitar una catástrofe.

Antes, en septiembre pasado, António Guterres, Secretario General de la ONU, lanzó la voz de alarma.

“El cambio climático se mueve más de prisa que nosotros”, declaró en la sede de la ONU en Nueva York ante un grupo de líderes empresariales, diplomáticos, periodistas y jóvenes.

Explicó que la urgencia es tal que “si no cambiamos el rumbo para 2020, corremos el riesgo de perder la oportunidad de evitar que el cambio climático sea incontrolable, con consecuencias desastrosas para los seres humanos y todos los ecosistemas que nos sostienen”.

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