La pesadilla regresó

Con información de CRISTIAN NÚÑEZ
Posted on septiembre 20, 2017, 6:15 am

La pesadilla regresó, otra vez fue en forma de sismo, otra vez en la Ciudad de México, otra vez en 19 de septiembre.

A 32 años de los sismos fatídicos de 1985, la capital de la República sufrió el embate de la naturaleza, esta vez impactada a las 13:14 horas por un sismo de 7.1 grados Richter.

El evento sísmico, generado en los límites de Morelos y Puebla, provocó, hasta las 22:00 horas del martes un saldo trágico de 216 personas fallecidas: 86 en la Ciudad de México, 71 en Morelos, 43 en Puebla, 12 en el Estado de México, 3 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

En la capital edificios y escuelas se desplomaron; casas se fracturaron; personas desaparecieron.

Labores de rescate en Bretaña e Irolo, cerca de la avenida Plutarco Elías Calles. Foto: Twitter/@Christianvonroe.

Labores de rescate en Bretaña e Irolo, cerca de la avenida Plutarco Elías Calles. Foto: Twitter/@Christianvonroe.

Las zonas más afectadas en la CDMX se dieron al sur, sur-centro en colonias como la Del Valle, Roma, Narvarte, Condesa, aunque el impacto no solo quedó en las Delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc, también hubo daños en Gustavo A, Madero, Coyoacán, Iztapalapa, Tlalpan, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras.

Iglesias, casas, departamentos, fabricas, escuelas, la Terminal 2 del Aeropuerto resultaron afectados.

En un recorrido por el Centro se observaron edificios, bardas, vidrios rotos, grietas en restaurantes y el dolor de las personas en las calles y la preocupación por no poderse comunicar con sus seres queridos, las líneas telefónicas y la red de conectividad estaban inoperantes.

“No hay internet ni WhatsApp, ni llamadas ni mensajes ni nada, cómo saber que mi familia está bien”, comentó una señora mientras abundaba que su hija se encontraba en un kínder al sur de la ciudad.

Fue un escenario devastador: adultos y niños atrapados en edificios y escuelas colapsados; explosiones de tanques en las cimas de edificios; una nube de polvo levantándose entre las calles; sonidos de sirenas, movilización de militares y el inicio del conteo de la cifra fatal.

Personal de la GAM revisa daños en inmueble en Sierravista y Río Bamba, colonia Lindavista. Foto: Twitter/@vhlobo.

Personal de la GAM revisa daños en inmueble en Sierravista y Río Bamba, colonia Lindavista. Foto: Twitter/@vhlobo.

La circulación de vehículos colapsó las calles, avenidas secundarias y vialidades primarias.

La red de transporte, Metro y Metrobús, debió detenerse, como el Tren Ligero. El STC sufrió el descarrilamiento de un tren en la estación Nopalera de la Línea 12.

La circulación por Viaducto, Circuito Interior y Periférico fue más lenta de lo habitual, la gente tomó el carril confinado del Metrobús en Insurgentes para llegar a su destino, la escena se repitió en Reforma, Circuito Interior y ejes viales.

El Aeropuerto detuvo sus actividades durante tres horas, hasta que se cercioraron de que las pistas no registraron daños.

Metro y Metrobús hicieron lo propio, aunque con marcha lenta. El Tren Ligero debió esperar más, hasta el miércoles a primera hora.

Ingreso de heridos al hospital de la Cruz Roja de Planco. Foto: Twitter/@CruzRoja_MX.

Ingreso de heridos al hospital de la Cruz Roja de Planco. Foto: Twitter/@CruzRoja_MX.

DEL SIMULACRO A LA REALIDAD

Por la mañana, antes de la 8:00 horas, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, destacaba que la Ciudad de México se mostraba más preparada y resiliente frente a sismos.

Se encontraba en la Plaza de la Solidaridad, en la Ceremonia Cívica Solemne Conmemorativa al 32 Aniversario de los Sismos de 1985.

Durante la Ceremonia de Conmemoración de los sismos de 1985. Foto: GCDMX.

Durante la Ceremonia de Conmemoración de los sismos de 1985. Foto: GCDMX.

Tres horas después sonaría la alerta sísmica y miles de capitalinos se activarían para participar en el Simulacro preparado por las autoridades capitalinas.

La alerta sísmica sonó durante pocos segundos. Jóvenes, trabajadores, burócratas, vecinos participaron en el ejercicio.

Gente que transitaba por el Centro Histórico lo hacía sin la preocupación y con la confianza ante lo que era sólo una prueba para apuntalar medidas de seguridad.

Sin embargo, dos horas después de que sonó la alerta de riesgo sismológico las paredes, lámparas, escaleras, candelabros, arboles, y los canales de Xochimilco se comenzaron a zangolotear en la capital del país.

La práctica que se realizó 120 minutos antes parecía no haber tenido un efecto en los ciudadanos, pues la alerta sonó luego de que inició el sismo real.

Vecinos y trabajadores abandonaron predios, oficinas y otros centros de trabajo, corriendo, alterados y con la angustia e inseguridad de ser parte de un sismo de grandes magnitudes.

Lágrimas en los rostros, miradas desencajadas, personas alteradas, lesionadas, atrapadas, espantadas… La Ciudad y sus ciudadanos sufrían de nuevo, estaban incomunicados, su movilidad colapsada y entraban a su noche más oscura desde hace 32 años.

***

Leave a Reply

  • (not be published)