Lo pudieron evitar…

Staff/GC
Posted on marzo 13, 2020, 9:38 pm

El choque de dos trenes del Metro suscitado la semana pasada, pudo haberse evitado si la Directora General Florencia Serrania y su antecesor Jorge Gaviño hubieran priorizado su programa de mantenimiento a la sustitución de unidades y no a la estética de estaciones o la compra de máquinas para el uso de la tarjeta multintegral.

En el año 2014, el Fideicomiso Maestro del Metro elaboró un diagnóstico general sobre el estado físico en que se encontraban las instalaciones y los trenes del Metro, del cual se desprendieron once compromisos por parte del organismo para optimizar el servicio del transporte.

El documento de 139 hojas y que puede ser consultado públicamente vía internet, resume los principales defectos en las 12 líneas del sistema, así como los servicios que dentro de ellas se integran como es el de la seguridad al interior y exterior de las estaciones.

En particular, el diagnóstico de la Línea Uno, que fue donde el pasado martes dos trenes colisionaron en la estación Tacubaya, dejando como saldo una persona muerta y 41 lesionados, priorizaba la adquisición de 45 nuevos trenes.

El documento refiere en su introducción que esta línea contaba en aquel entonces  con 4 trenes modelo MP-68 R96, 5 trenes modelo NM-83ª (los cuales corresponden a los siniestrados), 24 trenes modelo NM-83B y 16 trenes modelo NE-92 todos con formación de 9 carros de rodadura neumática.

“Los trenes modelo MP-68 R/96 presentan 44 años de operación, los NM-83A y NM-83B 30 años y los NE-92 21 años, debido a esta antigüedad la fiabilidad de los trenes (kilómetros recorridos entre fallas) ha descendido impactando en la disponibilidad de los trenes y con ello afectando los tiempos de traslado de los usuarios. Aunado a ello, la demanda va en crecimiento y ésta ha sobrepasado la oferta actual en esta Línea por la carencia de trenes en óptimas condiciones”, dice el texto y agrega:

“En primer lugar por las fallas en los trenes, aunado a que éstos utilizan tecnología obsoleta, por lo que no se puede incrementar el número de trenes a la Línea, ni la frecuencia de paso de los mismos ya que se requiere de un sistema de pilotaje automático de última generación para controlar a los mismos y no tener accidentes. Derivado de la antigüedad de estos trenes, se presentan deficiencias como son:

– Bajo nivel de fiabilidad y disponibilidad de trenes.

– Obsolescencia en los principales sistemas tales como Tracción-frenado, Pilotaje automático, Generación de aire e informática embarcada.

-Paros frecuentes por fallas en diversos sistemas de los trenes en las estaciones e inter estaciones.

– Intervalos de tiempo creciente entre el paso de los trenes, y otros más que refieren daños en la imagen de los trenes y ventanas rayadas, entre algunos otros.

Para resolver esta deficiencia, el Fideicomiso propuso la adquisición de 45 trenes nuevos para la Línea 1

Los 25 trenes NM-83B que forman parte del parque vehicular del Metro son de origen mexicano y fueron fabricados por la extinta Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril (Concarril),.

El tren que chocó el martes en Tacubaya al perder tracción y regresar sin control para impactarse con otro del mismo modelo (NM-83 B, motrices M.0484/M.0485) tenía una vida útil de 30 años que se puede prolongar siempre y cuando reciba mantenimiento constante. Testimonios de los trabajadores del STC que compartieron a través de diversos medios de comunicación, confirman que el tren en cuestión no recibió mantenimiento durante 2019.

“El tren había perdido el aire del sistema de tracción frenado -uno de los cinco de máxima seguridad con los que cuenta un tren- y la pendiente del túnel lo deslizó hacia atrás, impactando con el tren que estaba estacionado en la estación Tacubaya”, dijo uno de los conductores al diario “El Sol de México”.

Esta falta de atención para rehabilitar estos modelos, la confirmó la misma directora del Metro Florencia Serranía en conferencia de prensa.

“El 83B no fue rehabilitado, tuvo una revisión general, pero no es un tren rehabilitado”. Es así que el promedio de operación de este convoy fue de 33 años, mismos en los que no fue rehabilitado.

Recapitulando. Uno de los compromisos adquiridos por el Metro al aumentar la tarifa fue la compra de 45 trenes nuevos para la Línea 1, pero finalmente solo se compraron 10 durante la pasada administración. En agosto de 2014, el STC informó al Congreso que debido a la antigüedad de los trenes de esta ruta se tenía un alto nivel de averías con tendencia al alza, altos costos de mantenimiento correctivo, bajo nivel de fiabilidad (kilómetros recorridos antes de que ocurra una falla), obsolescencia en los principales sistemas tales como tracción-frenado, pilotaje automático y paros frecuentes por fallas.

La situación prevaleció sin cambios durante los restantes cinco años, pues en el más reciente informe presentado por el Fideicomiso, se notificó el avance registrado en la adquisición de estas unidades. Hasta septiembre del 2019, según el informe trimestral entregado a la Secretaría de Gobierno por parte del Fideicomiso, se dio cuenta de haber ejercido poco más de 3 millones de pesos para la adquisición de los diez trenes.

Para lograr cubrir el monto total por la adquisición de los nuevos trenes, el STC tuvo que ejercer de su propio presupuesto a fin de cumplir con el compromiso establecido. Sin embargo, y luego del percance del pasado martes, se desprende un subejercicio de sus recursos. Es decir, se ahorraron el presupuesto destinado para cubrir esta meta.

El ex director del Metro Jorge Gaviño.

Según se lee en un reporte trimestral de la Secretaría de Administración y Finanzas correspondiente al año pasado, de 3 mil 817.4 millones de pesos que se asignó en 2019 al Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC), únicamente se ejercieron mil 801.5 millones, esto es casi una tercera parte. El subejercicio fue de 2 mil 15 millones de pesos.

De lo ejercido, un monto no cuantificado ni detallado por el organismo se empleó en la realización de trabajos de mantenimiento. Dichos trabajos consistieron en 470 mil 473 intervenciones, tanto de la red neumática como férrea a través de tres especialidades: instalaciones electromecánicas, de vías y electrónicas. Asimismo, se indica que se dio mantenimiento al material rodante a través de 160 mil 908 intervenciones preventivas y también se efectuaron trabajos correspondientes al proyecto de ampliación de la Línea 12, para el tramo Mixcoac-Observatorio. No obstante, no se precisa el detalle de éstos últimos.

Fernando Espino, Secretario General del SUTSTC.

¿Cuál fue el resultado de estas acciones?

En otro informe del área de talleres del STC, divulgado por el diario etcétera esta semana, se da cuenta que en 2019 en la Línea 1 se registraron 136 averías en trenes, de las cuales 81 se dieron en el sistema de puertas, 17 por causas ajenas a los convoyes, 14 en los equipos de mando y control, siete en el sistema de pilotaje automático, seis en los equipos de generación de energía eléctrica, cinco en los equipos de tracción-frenado, entre otras. La Línea 1 fue la tercera en registrar mayor cantidad de averías. La primera fue la Línea A, con 224 y la 3, con 136.

Pese a este diagnóstico, el recurso proveniente del aumento a la tarifa del Metro se orientó, en su mayoría, a la remodelación estética de las estaciones. La mayoría de los contratos se hicieron cuando el entonces director y actual diputado local por el PRD, Jorge Gaviño fue director del Metro.

Un llamado de urgencia, que dejaron pasar.

Un diagnóstico de la empresa francés Systra, cuya elaboración costó dos millones 28 mil 840 euros provenientes de recursos públicos, concluyó que a la Línea 1 le urgía una rehabilitación integral por ser la más antigua de la red. Pese a ello, se optó por destinar mayor cantidad del dinero recaudado con el aumento a la tarifa al embellecimiento de las estaciones y no al mantenimiento de la infraestructura.

En ese mismo informe se mencionó la necesidad de re nivelar la pendiente que existe entre la estación Observatorio y Tacubaya cuya inclinación es ya de siete grados, algo similar a la existente entre las estaciones Terminal Aérea y Oceanía, de la Línea 5 donde en mayo de 2015 ocurrió un alcance de trenes por deslizamiento de un convoy a causa de la lluvia lo cual dejó como saldo 12 heridos. Como estas pendientes hay otras en Copilco, Línea 3 del Metro y otra en la Línea 9.

De acuerdo con la misma nota, una rehabilitación de estas pendientes representaba una erogación de 30 mil millones de pesos, pero que por razones de austeridad, ni el gobierno federal ni local aprobaron la operación.

Florencia Serrania, Directora General del STC.

La versión de la Directora del Metro.

“Siendo responsable del Metro, hoy no tengo forma de explicar lo que sucedió porque sería especulativo. Lo único que va a mandatar de este evento, es lo que dice la caja negra y las grabaciones que se están revisando en este momento”, dijo Florencia Serranía, directora del Metro en una conferencia convocada más de 10 horas después del accidente del pasado martes.

«¿Qué tuvo que pasar para que un tren se fuera en reversa?», se le cuestionó a la funcionaria quien solo alcanzó a frasear: “eso es parte de la investigación, lo que yo diga sale sobrando en este momento, tenemos que esperar y yo les pido esa paciencia”