Sin garantías para vivir

Staff/GC
Posted on enero 24, 2020, 2:03 pm

Nelly, de seis años, mostraba síntomas avanzados de Ébola después de contraer la enfermedad en agosto pasado. Los médicos no pensaron que Nelly lo lograría cuando fue admitido en el centro de tratamiento de Ébola en Butembo, en la República Democrática del Congo. Para el mes de septiembre su vida pendía de un hilo.

“Cuando Nelly llegó, no había esperanza”, dijo el doctor Serge Mumbere Kavalami, director médico del hospital.

Pero ocurrió algo inesperado: Nelly comenzó a mejorar.

“Con toda la ayuda del personal … ¡de alguna manera lo logró! La supervivencia de Nelly es un milagro ”, afirmó el doctor Kavalami.

Después de 35 días en cuidados intensivos, Nelly dejó el centro de tratamiento con su familia como sobreviviente del ébola. “Estoy feliz de haber sanado y me gustaría ir a la escuela”, dijo Nelly sonriendo mientras juntaba las manos fuera de las puertas del hospital.

El milagro de Nelly no es extensivo para la totalidad de los niños del planeta, pues aunque la mortalidad infantil se ha reducido, todavía mueren millones de niños antes de cumplir los cinco años de edad. Tan solo en 2016 murieron 5.6 millones de niños antes de los cinco años; es decir 15,000 muertes de menores de cinco años por día y en 2018 fallecieron 2.5 millones durante su primer mes de vida y casi un tercio de estos murió en su primer día de vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más de la mitad de esas muertes prematuras se deben a enfermedades que se podrían evitar o tratar si hubiera acceso a intervenciones simples y asequibles.

Cientos de miles de bebés mueren por causas prevenibles, como el nacimiento prematuro, las complicaciones durante el parto y las infecciones como la sepsis y la neumonía, en lo que constituye una violación de su derecho básico a la supervivencia.

Este año, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calculaba que los primeros 392,000 bebés que nacerían el primero de enero no tenían la supervivencia garantizada.

A estas cifras hay que añadir que anualmente más de 2.5 millones de bebés nacen muertos.

Niñas y niños, además, son objeto de asesinatos, mutilaciones, secuestros, violencia sexual, reclutamiento en grupos armados.

En un recuento realizado por el Unicef señala que 2019 significó el cierre de una década mortal para los pequeños y recordó que cada día, desde 2010, se comenten al menos 45 violaciones contra los derechos de los niños y expuso que en febrero se produjo la primera ola de ataques violentos contra centros de tratamiento del ébola en la zona oriental de la República Democrática del Congo, el país de Nelly, lo que complicó las actividades para luchar contra la enfermedad.

La directora de Unicef, Henrietta Fore, ha dicho que en todo el mundo los conflictos se prolongan cada vez más, causando más derramamiento de sangre y cobrando más vidas entre los más jóvenes.

El organismo recordó que a principios de abril, 14 niños murieron y 16 resultaron gravemente heridos en una explosión en Sana’a, la ciudad más grande del Yemen; en junio tres niños fueron utilizados como terroristas suicidas y mataron a 30 personas e hirieron a otras 40 en un partido de futbol celebrado en la ciudad nigeriana de Konduga; A principios de octubre, la escalada de violencia en el noreste de Siria provocó la muerte de cinco niños y el desplazamiento de miles más.

Y mientras más de 855,000 niños no pueden ir a la escuela en Camerún como consecuencia de los tres años de violencia y conflicto y en Ucrania la confrontación en el este del país afecta a casi medio millón de niños, los pequeños son los principales afectados por la propagación de enfermedades que se suponíasn superadas.

Expertos de la OMS aseguran que el mundo se enfrenta a una situación extraordinaria de brotes del virus de la poliomielitis y es una Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional.

Un comité especializado de la Organización informó tras una reunión en Ginebra el 7 de enero, que la situación es “extraordinaria” y destacó la necesidad de esfuerzos continuos para abordar la enfermedad viral altamente infecciosa que puede causar parálisis y afecta principalmente a niños menores de cinco años.

Campaña de vacunación contra la polio en la localidad filipina de Lumbayanague. Foto: UNICEF/Jeoffrey Maitem.

Campaña de vacunación contra la polio en la localidad filipina de Lumbayanague. Foto: UNICEF/Jeoffrey Maitem.

Los expertos señalaron que el progreso de los años pasados años se está revirtiendo.

La enfermedad se transmitió desde Pakistán a Irán y Afganistán, y otra cepa del virus se ha transmitido de Nigeria a Chad, Cote d’Ivoire y Togo, así como entre Filipinas y Malasia.

Adicionalmente, la peor epidemia de sarampión que ha vivido la República Democrática del Congo ya dejó más de 6000 muertos y los niños menores de cinco años representaron la mayoría de las 140,000 personas que murieron de sarampión en 2018.

“El número inaceptable de niños asesinados el año pasado por una enfermedad totalmente prevenible es una prueba de que el sarampión en cualquier lugar es una amenaza para los niños”, dijo Henrietta Fore en diciembre pasado. “Cuando los niños no se vacunan en cantidades significativas, comunidades enteras están en riesgo”.

En Madagascar, desde agosto de 2018 hasta noviembre de 2019 hubo 244,607 casos de sarampión y 1,080 murieron, el 91% de los decesos fue de niños menores de 14 años.

Negligencia y Desigualdad

La neumonía, una enfermedad que se puede evitar gracias a la vacunación y que se cura fácilmente con antibióticos baratos si se diagnostica adecuadamente, es otro padecimiento que está causando estragos en la población infantil.

Jacque, de 22 meses, fuew hospitalizado por neumonía y sospecha de malariaen en la República Democrático del Congo. Foto: Jonathan Hyams/Save the Children.

Jacque, de 22 meses, fuew hospitalizado por neumonía y sospecha de malariaen en la República Democrático del Congo. Foto: Jonathan Hyams/Save the Children.

Decenas de millones de niños no son vacunados, y uno de cada tres niños con síntomas no recibe atención médica para salvar sus vidas. Un análisis difundido por Unicef en noviembre pasado señala que la neumonía mató a más de 800,000 niños menores de cinco años en 2018, uno cada 39 segundos.

La mayoría de las víctimas fueron menores de dos años, y casi 153,000 bebés murieron en su primer mes de vida.

“Esta epidemia mundial olvidada requiere una urgente movilización internacional. Millones de niños mueren por falta de vacunas, antibióticos asequibles y oxigenoterapia sistemática. La crisis neumónica es un síntoma de la negligencia y las desigualdades insostenibles que hay en el acceso a la atención”, dijo Kevin Watkins, director ejecutivo de Save the Children.

Cinco países representan más de la mitad de todos los casos mortales de neumonía infantil: Nigeria (162.000), la India (127.000), el Pakistán (58.000), la República Democrática del Congo (40.000) y Etiopía (32.000).

En 2018, este flagelo causó más estragos entre los niños menores de cinco años que cualquier otra enfermedad. En comparación con otras enfermedades, 437,000 niños menores de cinco años murieron a causa de la diarrea y 272,000 del paludismo.

La enfermedad se puede evitar gracias a la vacunación y se cura fácilmente con antibióticos baratos si se diagnostica adecuadamente.

Datos de la Organización Mundial de la Salud y Unicef advierten que 20 millones de niños en todo el mundo no recibieron en 2018 vacunas vitales contra el sarampión, la difteria y el tétanos.

“Aunque hoy en día la mayoría de los niños están siendo vacunados, la cifra de los que se quedan atrás es excesiva. Y lo que resulta inaceptable es que a menudo quienes no reciben la vacuna son precisamente quienes corren un mayor riesgo: los más pobres, los más marginados, los afectados por los conflictos o las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

“En todas las partes del mundo los nacimientos marcan momentos felices. Sin embargo, cada 11 segundos un nacimiento supone una tragedia familiar”, afirmó Henrietta Fore.

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