UNAM en la mira

Staff/GC
Posted on febrero 08, 2020, 12:23 am

Desde finales del año pasado, alumnos de las distintas escuelas y facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han levantado la voz denunciando casos de violencia, inseguridad y acoso sexual.

Ante la respuesta tardía de las autoridades universitarias, grupos de jóvenes encapuchadas y encapuchados han ido tomado los planteles para exigir a las autoridades de Rectoría que cumpla con llevar ante el Ministerio Público a los culpables de las vejaciones y actos de discriminación, los cuales van desde los mismos estudiantes hasta los trabajadores, empleados administrativos, docentes y hasta directivos de las diferentes escuelas.

El origen de todo este movimiento surgió en la Preparatoria 9, plantel que se encuentra en paro desde el 12 de noviembre del año pasado. Fue hasta el 8 de enero pasado cuando la directora del plantel, Gabriela Martínez Miranda, aseguró que la mayor parte del pliego petitorio de las alumnas inconformes ya había sido atendido. Sin embargo, había un punto que no era posible: la atención y sanción de casos por no existir denuncias formales ante el MP.

Desde que se cerró este plantel, han existido dos enfrentamientos entre alumnos y padres de familia con los paristas que mantienen tomadas las instalaciones de la preparatoria. El primero ocurrió el pasado 27 de enero cuando rompieron las cadenas que mantenían cerradas las rejas mientras que encapuchados luchaban por impedir la entrada.

El segundo enfrentamiento ocurrió el pasado 29 de enero sin que se llegara a un acuerdo para recuperar las instalaciones.

Casi de manera paralela, estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras iniciaron un paro de actividades debido a las denuncias presentadas por alumnas sobre casos de acoso sexual y violencia.

Entre las peticiones de los estudiantes, se encuentra la modificación del estatuto general de la UNAM para reconocer la violencia de género como una falta grave y que se cuente con psicólogas de planta para acompañar a las denunciantes en el proceso.

El 30 de enero, el grupo Mujeres Organizadas tomó las instalaciones de la Facultad de Ciencias Políticas en solidaridad con el paro en la Facultad de Filosofía y Letras.

En un comunicado, las inconformes encapuchadas explicaron que la toma de la Facultad se debe a la nula respuesta de Rectoría ante las demandas de las alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Un colectivo estudiantil informó a través de redes sociales, convocó para el 4 de febrero  a un paro en la Facultad de Diseño y Artes en solidaridad con otros planteles para denunciar violencia de género.

Para el 4 de febrero, eran 6 los planteles en paro y a través de redes sociales, se convocó a una movilización del parque de la Bombilla a la torre de Rectoría por parte de los grupos que han realizado la toma de los planteles.

Ese día, la marcha se realizó sin actos de violencia o vandalismo y aunque un grupo de mujeres marcharon vestidas de negro y con el rostro oculto, un grupo vestido de manera similar comenzó a vandalizar las instalaciones de Rectoría.

Los y las jóvenes embozados, realizaron pintas en el edificio, rompieron  cristales y encendieron fuego. El edificio principal de Ciudad Universitaria quedó cubierto de pintas, tanto en muros como en puertas.

La violencia, sin embargo, no generó ninguna respuesta de parte del Rector Enrique Graue, y en cambio, si motivó a otros planteles a sumarse a la cadena de paros.

Así, el 5 de febrero, estudiantes y profesores acordaron un paro de actividades por 54 horas en la Facultad de Psicología de la UNAM en solidaridad con los otros planteles y ese mismo día. el CCH Sur se unió a la suspensión de labores.

Poco a poco, la protesta estudiantil se ha extendido a diversos planteles de la máxima casa de estudios, y al cierre de nuestra edición el viernes pasado, suman 12 las escuelas en paro.

Ese mismo día y después de una prolongada ausencia, el Rector Enrique Graue difundió a través de las redes sociales de la UNAM y en conferencia de prensa, un mensaje a la comunidad en la que reconoció las denuncias presentadas por las universitarias y anunció cinco medidas de acción inmediata para convencer a las activistas de la voluntad de la autoridad universitaria para acabar con la violencia de género.

Estas medidas son dotar al Tribunal Universitario de una perspectiva de género, la creación de un organismo autónomo que atienda la violencia de género, un nuevo reglamento para la defensoría, para poner énfasis en los casos de violencia de género, la realización de cursos y divulgación de material educativo para fortalecer la cultura de género y reformar los planes de estudio con asignaturas especializadas o con perspectiva de género.

Graue hizo un llamado a los universitarios para seguir trabajando en pro de la UNAM; y señaló que existe un grupo de provocadores que busca desestabilizar la institución, “no van a lograrlo”, sentenció.

Finalmente, señaló que se levantaron las actas correspondientes para castigar a quien resulte responsable de los actos vandálicos en la Rectoría.

Demandas legítimas o porrismo

Aunque en las movilizaciones y paros de los planteles universitarios se ha visto a mujeres jóvenes con el rostro cubierto, trabajando en pliegos petitorios y asambleas informativas para convencer a la comunidad de exigir un alto a la violencia de género, los mismos activistas reconocen que se han infiltrado grupos ajenos a la UNAM que buscan la desestabilización en las escuelas y facultades.

El pasado viernes, el periódico El Universal documentó una investigación sobre los grupos que se han infiltrado entre los activistas y han ocasionado los daños y enfrentado violentamente a padres de familia, docentes y periodistas.

Según el rotativo, estos grupos son: Biblioteca Social Recostruir, el Colectivo Anarquista de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Centro Cultural Ocupado, el Engrane, Okupa Ché, Cooperativa Café Victoria, Comparsa Chanti Ollin, el Colectivo Reta, y el Colectivo Estudiantil Anarquista.

Sus cabezas se identifican como anarquistas provenientes de Argentina y Chile, ajenos a la UNAM que se ocultan en el auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, y sobre los líderes más visibles no existen denuncias formales, motivo por el cual, es imposible poder detenerlos.

Tanto la Fiscalía General como la Fiscalía capitalina, cuentan ya con registros en audio y video que confirman que se trata de estos líderes radicales anarquistas que, también son los que reparten las drogas entre la comunidad para ganar adeptos, y mantienen relaciones estrechas con organizaciones sindicales, como el Sindicato de Electricistas, Antorcha Campesina, el Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra, el Circulo Eco Extremista de Terrorismo y Sabotaje y Regeneración Radio.

Sólo se espera que las indagatorias de las autoridades logren cuadrar la figura legal para poder actuar en contra de estos agitadores que han desestabilizado a la UNAM, y al mismo tiempo han desvirtuado una lucha legítima y legal como es la demanda de no violencia hacia las mujeres.