#ElPuntoG – SCREWBALL – Policía… Mucha, Mucha… Policía

Posted on junio 12, 2020, 7:56 pm

ERNESTO OSORIO*

Justo hace una semana, un grupo de manifestantes pacifistas quisieron convertir a la Ciudad de México en una plaza donde se hiciera eco a los reclamos de justicia y rechazo al racismo y a la brutalidad policiaca en los Estados Unidos. La iniciativa -plausible sin lugar a dudas- quedó nuevamente rebasada. Un grupo de golpeadores, vándalos y delincuentes mal llamados “anarquistas”, se convirtieron en los protagonistas de esta movilización y el objetivo, lamentablemente, se esfumó.

Para quienes patrocinan a estos grupos de choque y que cobardemente se esconden en la clandestinidad, era indispensable aprovechar el tema del descontento que se había expresado en la Unión Americana y buscar cómo tropicalizarlo al entorno mexicano para que el efecto fuera el mismo: olvidar el confinamiento al que obligó la pandemia del coronavirus y retomar de algún modo la agenda política.

Fue así que en Jalisco, la muerte de Giovanni López, un albañil que había sido detenido por la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos el 4 de mayo, supuestamente por no quererse poner un cubrebocas, se convirtió en cuestión de días en el parangón para México de la tragedia de George Floyd, el ciudadano afroamericano asesinado por un policía en Minneapolis, Minnesota.

Sin punto de comparación.

Las protestas que se generaron por la muerte de Floyd en todo el territorio de los Estados Unidos son un reclamo real de justicia no resuelto y que se remonta a los movimientos antirraciales en ese país desde hace más de dos siglos. En cambio, para México, la muerte de Giovanni López es una expresión más del prejuicio clasista con el que identificamos a los que menos tienen.

Fue el actor Tenoch Huerta, la estrella mexicana de la serie de Netflix “Narcos”, quien a través de sus redes sociales puso el tema sobre la mesa: “Cuando terminemos nuestro importante apoyo al movimiento antirracista en Estados Unidos, ¿podemos hablar sobre el racismo en México, o seguirá siendo tabú?”, comentó en twitter.

Por esa razón es que no podemos comparar los disturbios y manifestaciones antirraciales en Estados Unidos, con lo que sucedió hace una semana aquí en la capital o en la capital de Jalisco. Aquí, las marchas en contra de la muerte de Giovanni López no fueron para protestar por la pobreza que lamentablemente puso a este joven albañil en manos de los policías municipales de su localidad y que por esa condición fue sometido y asesinado. Aquí, el enfado y malestar social se transformó en divisa de cambio para el ambiente político electoral y las manifestaciones de rechazo a la violencia policial fueron más bien “usadas” para que los aspirantes a un cargo de elección el próximo año pudieran mover sus piezas y mostrarse al electorado y el primero de ellos, fue el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro.

Recordemos que fue el Gobernador de Jalisco el primero en expresar su inconformidad con el gobierno federal por la designación de los delegados federales, el primero en rechazar las reuniones de seguridad pública a las seis de la mañana a las que invitó el Presidente a los gobernadores a realizar en su propia jurisdicción y fue él, el primero en imponer una especie de toque de queda en su estado para obligar a la población a mantenerse en sus casas para evitar que los casos de Covid-19 se extendieran por la entidad, marcando así distancia con el doctor Hugo López-Gatell, la autoridad federal en la materia para decidir sobre la pandemia.

Aunque el homicidio semanas atrás, los adversarios de Alfaro tomaron la coyuntura de los disturbios desatados en Estados Unidos como el momento ideal para iniciar un linchamiento político hacia el Gobernador. Las marchas para “reclamar justicia para Giovanni” inundaron las redes sociales para empujar al mandatario estatal a salir y expresarse, y cayó en la trampa.

De inmediato comenzó a debatir en las redes y en su primera oportunidad asestó el golpe en contra de quien considera su mayor adversario, el presidente López Obrador.

Atribuir al Ejecutivo Federal la escalada de violencia en las marchas que se registraron enfrente del Palacio de Gobierno en la capital jalisciense, fue el cebo que lanzó Alfaro.

López Obrador no perdería la oportunidad de responder, aunque haya dicho en su conferencia matutina el jueves 4 de junio que no entraría en confrontaciones.

Dos días después, López Obrador en un mensaje sabatino por sus redes sociales, se enroló en la dinámica preelectoral y llamó a los mexicanos a definirse en solo dos clases: o se es conservador y adversario de la 4ª. Transformación, o se es liberal y se comprometen con “su movimiento”.

El debate y la polémica se sobrepusieron a lo que en principio parecía ser lo importante: la justicia para el joven Giovanni López.

Hubo un tercer convidado al banquete, que lamentablemente sólo mostró sus pocas tablas en el debate preelectoral, pero si dejó de manifiesto que cuando alguien ataque la figura presidencial, ella sacará las uñas: la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum.

Decíamos en este mismo espacio la semana pasada que la gobernante capitalina había demostrado una vez más su poca empatía con la mayoría de los capitalinos al dejar que los pseudo anarcos cometieran destrozos y delitos a plena luz del día y ante la mirada pasiva de los policías. Sin embargo, horas después nos enteramos que los rijosos que causaron daños en la embajada de los Estados Unidos, tenían un segundo blanco para sus acciones violentas: la casa Jalisco en Polanco, sede de la representación del estado la Ciudad de México.

Para esa marcha, la Jefa de Gobierno sí pidió el acompañamiento de la policía y ante las agresiones y provocaciones de los manifestantes que no paraban de golpearlos y encenderles fuego, al final un par de uniformados mostraron su mejor lado: el salvaje al patear y golpear en la cabeza a una joven encapuchada y vestida de negro, hasta causarle una fuerte herida en la cara y la cabeza.

De inmediato, Sheinbaum se montó al ring Alfaro vs AMLO, pero a diferencia de su homologo jalisciense, quien tardó un mes para externar su solidaridad con el caso Giovanni, ella sólo requirió de una hora para salir en redes con el rostro desencajado de rabia y externar: “Para mi gobierno, esos hechos son imperdonables”, refiriéndose a la acción violenta de sus policías para luego instruir que se diera de baja a los responsables y “solicitar” (u ordenar) a la Fiscalía y la Comisión de Derechos Humanos, a iniciar una exhaustiva investigación, hasta castigar de manera ejemplar a los culpables.

Con una extraordinaria eficiencia –que ya la quisiéramos para resolver los delitos que en verdad aquejan a la población- los dos responsables ya fueron vinculados a proceso y hoy esperan su sentencia en la cárcel, haciendo justicia a “Melanie”, la joven adolescente que al ser agredida portaba una mochila con petardos, tubos de acero y piedras con las que agredió a policías y vandalizó el espacio público. ¿Qué cambió? lamentablemente nada.

Y mientras trato de cerrar este texto, se suman a los nombres de  Giovanni y Melanie, el del joven Alexander en Oaxaca, abatido por un policía ministerial en Acatlán de Pérez Figueroa, a quien también la eficiente Fiscalía del estado ya tiene detenido y en proceso de vincularlo a proceso.

Desde el gobernador Alejandro Murat, pasando por el fiscal del estado Rubén Vasconcelos y el Alcalde David Maciel (por cierto del partido Movimiento Ciudadano) salieron ya a decir que aplicarán “todo el peso de la ley” sobre los responsables.

En esta relación de casos, existe un común denominador: Todos son hechos violentos perpetrados por policías y que sabemos existen todos los días. Los responsables, en todos los casos, fueron detenidos, irán a la cárcel y pasada la fiebre electoral seguirán los abusos, la brutalidad, la falta de capacitación, falta de atención y falta de adiestramiento, así como las evasivas para dignificar la labor de los policías.

Ojalá alguien, en verdad, se ocupe de ellos, pues son más los buenos elementos.

***

*ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

 

***