Jessica, otra niña sin miedo

Staff/GC
Posted on marzo 10, 2018, 6:02 am

Jessica Hernández comenzó a alquilar lavadoras por horas. Las cargaba sobre sus hombros y las llevaba de casa en casa.

“Soy mujer, soy emprendedora y no me da miedo empezar un nuevo negocio y convertirlo en un éxito

Así se presentó esta mujer colombiana el pasado 5 de marzo ante la embajadora colombiana ante Naciones Unidas, María Emma Mejía, con quien compartió su historia como empresaria en su comunidad natal Soacha, a las afueras de Bogotá, Colombia.

Desde hace más de cinco años, Jessica Hernández recorre las calles de Soacha, Colombia alquilando lavadoras. Foto: ONU/PNUD

“Empecé un proyecto que necesitaba agua donde no la hay. El agua llega cada 15 días, cada mes… me afecta muchísimo. Cuando monté el negocio más de uno me dijo vas a fracasar. Yo dije déjeme con mi fracaso, tengo lavadora en la casa. Seguí con mi terquedad y fue muy favorable. Compré tres lavadoras más”.

Llegó a tener más de cien clientes. “Tuve acaparado todo el barrio. No hay casa que no hubiera entrado, persona que yo no conozca. Me volví un referente para mi país”, cuenta ante los sorprendidos embajadores en la sede de la ONU.

La embajadora permanente de Colombia ante la ONU, María Emma Mejía, entrevistando a Jessica Hernández. Foto: Fundación Microfinanzas BBVA.

De las calles de Colombia y con una lavadora sobre la espalda, hasta las Naciones Unidas Foto: Fundación Microfinanzas BBVA.

Jessica vive en una de las zonas más deprimidas de Bogotá.

Soacha es un barrio sin sistema de alcantarillado, ni agua corriente a donde llegan los que huyen de la violencia de los grupos guerrilleros o los delincuentes comunes.

“Mi barrio es muy bonito a pesar de todas las cosas que le hacen falta”, dice.

Su infancia fue algo dura. A la muerte de su madre cuando ella tenía ocho años, dejó su Bucaramanga natal para irse a la ciudad con un padre al que nunca había visto.

“Yo acompañaba a mi mamá en los cultivos. Todo lo hacíamos juntas. De tener esa amiga, madre, compañera y de un momento a otro ya no está, pues es muy triste”, recuerda.

La comunidad de Soacha, a las afueras de Bogotá es una de las mas empobrecidas de ese país, según ONU-PNUD. Foto: PNUD

Terminó su secundaria y se casó muy joven. Enseguida tuvo a su primer hijo.

Con su escasa educación, Jessica buscó apoyo gubernamental y encontró un espacio para ser trabajadora social en un proyecto de viviendas saludables organizado por la  oficina para la atención de refugiados de la ONU (ACNUR), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización Panamericana de la Salud.

“Este trabajo me sirvió para darme cuenta de que había personas que estaban en la misma situación que yo.  Les faltaban recursos para tener lavadora propia y no había quién las alquilara. Yo dije vamos a hacer rentable esto”.

 

En su visita a Nueva York, fue entrevistada por varios medios de comunicación que conocieron su historia. Foto: Fundación Microfinanzas BBVA.

Entonces conoció la iniciativa Bancamía de la Fundación Microfinanzas del Banco Bilbao-Vizcaya (BBVA). Sacó un primer crédito que le sirvió para reparar la lavadora y comprar tres más.

“Es un trabajo físicamente muy duro, pero quiero exigirme más y sé que puedo dar más. Abrí un segundo crédito y empecé a confeccionar ropa con la abuelita de los niños”. Además, ha empezado a estudiar confección industrial”

Aunque dedica casi todo su tiempo y energías al nuevo negocio, que “es como un bebé recién nacido”, no ha abandonado las lavadoras. “Yo dije ¿por qué las voy a dejar a un lado si es mi idea? Pues vamos a alquilarlas por días y me sale más rentable”, explica.

Su motivación, dice, es ver a sus hijos con estudios superiores. “Son cuatro, así que me va a costar mucho dinero”. Quiere terminar sus estudios y construirse una casa en un lugar con mejores conexiones de transporte y con servicios.

Según ONU Mujeres, en países como Perú o Panamá, donde trabaja la Fundación Microfinanzas BBVA (además de en Colombia, Chile y República Dominicana), el 35% de las madres solteras vive con menos del 50% de la renta media.

Además, en la región, por cada 100 hombres de entre 25 y 34 años en extrema pobreza, hay 132 mujeres en esas condiciones.

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