Mueren Eduardo del Río “Rius” y Jaime Avilés

Staff/GC
Posted on agosto 08, 2017, 8:47 pm

Con una mañana gris y lluviosa, víspera del aniversario 138 del natalicio de Emiliano Zapata, este martes murieron el caricaturista Eduardo del Río García, mejor conocido como “Rius” y el periodista Jaime Avilés Iturbe.

De acuerdo con testimonios recogidos por la revista Proceso y el periódico El Universal, “Rius” falleció de causas naturales, en tanto que Avilés, perdió su última batalla contra el cáncer.

Raúl Benet, amigo personal de “Rius”, dijo en entrevista radiofónica que en las próximas horas, los restos del caricaturista serán trasladados de Tepoztlán Morelos, a la Ciudad de México, en espera de la decisión que tomen su viuda y su hija sobre sus exequias, en tanto que Avilés, será velado hoy mismo en una agencia funeraria de Miguel Ángel de Quevedo.

El monero Oswaldo, iluistró su adiós al compañero Rius. Imagen: Tomada del twitter de @GustavoVela

El monero Oswaldo, iluistró su adiós al compañero Rius. Imagen: Tomada del twitter de @GustavoVela

Eduardo del Río García, nació en Zamora, Michoacán el 20 de junio de 1934 y fue referente para varias generaciones de políticos mexicanos, no sólo por sus publicaciones en medios impresos, si no por sus historietas como “Los Agachados” y “Los Supermachos”, algunos de cuyos personajes incluso fueron llevados al cine.

Duro crítico del autoritarismo presidencial, Rius plasmó en poco más de cien libros, su ideología de izquierda.

El periodista Emiliano Ruiz Parra escribió en su muro personal de Facebook sobre el caricaturista:

“Rius, fue el pionero de la historieta política. Fundó Los Supermachos, la primera revista de este tipo en el país. El gremio de caricaturistas le debe también la formación de un número importante de cartonistas, que surgieron en las revistas y suplementos que él dirigió. Su obra personal, además, se compone de más de cien libros didácticos de historieta que se han propuesto explicar la historia de México y defender, entre otros principios, el socialismo, el ateísmo y el vegetarianismo”

En publicaciones impresas,  Rius dibujó para Proceso, Siempre!, Sucesos, Política, La Jornada, El Universal, Ovaciones y La Prensa, entre otros. Además fundó revistas de humor político como La Gallina, Marca Diablo, La Garrapata, El Chahuistle y El Chamuco y los Hijos del Averno.

Ultima caricatura de Rius, publicada en su página web. Imagen: rius.com.mx

Ultima caricatura de Rius, publicada en su página web. Imagen: rius.com.mx

En una entrevista reciente que Rius dio al diario peruano La Primera, el caricaturista compartió el nacimiento de sus más reconocidas obras: Los Agachados (1968)  y La Garrapata (1968).

Refiere que en la primera, creó nuevos personajes y los situó en el imaginario pueblo de Chayotitlán. En una de sus primeras caricaturas se lanzó contra el gobierno del entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz en ocasión del aniversario de la Independencia nacional y en el número de septiembre en la portada, dibujó un podio olímpico y colocó en el tercer lugar a un policía, en el segundo a un granadero y, con la medalla de oro de la represión, a un soldado con ametralladora. Su portada sería premonitoria de la masacre del 2 de octubre.

“La Garrapata” (el azote de los bueyes) fue la respuesta de Rius y otros tres cartonistas a la matanza de Tlatelolco. El 8 de noviembre de 1968 apareció el primer número de esa revista de humor político, bajo la dirección colectiva de Rius, Rogelio Naranjo, AB (Emilio Abdalá) y Helioflores: “un poco encabronados por lo del 2 de octubre, Mendizábal (editor de Los agachados) y Rius sacaron una revista para apoyar las luchas estudiantiles […] “el gobierno intentó todo para acabar con la revista: retiro de papel, amenazas contra los impresores, boicot de los voceadores, etc., hasta que el editor decidió cerrarla por” exceso de falta de dinero”, contó Rius .

Su rebeldía lo llevaría a la cárcel.  En 1969 fue detenido por policías y entregado a militares, que lo recluyeron en un cuartel militar de Toluca y amagaron con ejecutarlo: “Yo estaba resignado a mi muerte; pero el editor de Garrapata y mis hermanos habían hablado con el ex presidente de izquierda, general Lázaro Cárdenas, para que éste, a su vez, intercediera por mí con el dictador (Díaz Ordaz), y el dictador dispuso que me soltaran. Me salvé por un pelo”, contó Rius en esa entrevista.

Rius, siempre sonriendo a la adversidad. Foto: Facebook

Aunque con más de 80 años, Rius no dejó de ser crítico. Aún enfermo, contaba con una página de internet (rius.com.mx) en donde publicaba la caricatura de la semana. Su última que se subió al portal, fue una referencia a la reforma educativa, fechada apenas el primero de agosto pasado.

En ese mismo portal, se presenta su último libro autobiográfico titulado: “Rius: Mis confusiones Memorias desmemoriadas”, inspirado en la obra de San Agustín “Mis confesiones”.

“…capítulos dedicados más a mi vida sentimental y coqueta, a mis viajes, a los colegas, a mis matrimonios y otros chismes que no aparecen en Rius para principiantes” refería Rius en el prólogo escrito hace 3 años.

En el libro, el autor platica desde la pobreza que vivió en su niñez, hasta el día en que conoció al Che Guevara o a Diego Rivera; su incursión casi fortuita como ilustrador en una pequeña publicación; su amistad y enemistad con sus colegas dibujantes –contemporáneos o no–; sus fobias, aversiones, filias y gustos políticos, culturales y sociales; los personajes que ha creado y a los que les dio y le han dado vida; sus gustos literarios y musicales; sus fracasos matrimoniales, su método de trabajo y anécdotas editoriales.

Jaime Avilés

Avilés, descrito en la Enciclopedia de la Literatura en México como “dramaturgo, periodista, narrador y cronista, marinero, actor de carpa, activista político y criador de conejos”, fue corresponsal de guerra en Nicaragua en 1979 y cubrió la invasión militar estadunidense en la isla caribeña de Granada en 1983.

Fue reportero de asuntos políticos y culturales para los diarios Crucero, UnomasUno y La Jornada.

Publicó en 1990 “La rebelión de los maniquíes”, una compilación de crónicas de guerra y de cobertura política en México y América Latina.

En 1994 cubrió el alzamiento zapatista en Chiapas en 1994 y escribió dos novelas sobre el tema: “Nosotros estamos muertos” (2001) y “Adiós cara de trapo” (2006).

Su trayectoria periodística lo catapultó como uno de los periodistas más críticos del sistema político mexicano, muy ligado a la izquierda y al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en sus últimos meses.

Hombre de mil batallas, Jaime Avilés pérdió la última contra el cáncer. Foto: Polemón

Hombre de mil batallas, Jaime Avilés pérdió la última contra el cáncer. Foto: Polemón

Sin embargo, fue muilti facético. Jaime Avilés hizo varios sketches de teatro de carpa y cabaret, referido por el mismo Carlos Monsiváis en su antología “A ustedes les consta” como uno de los narradores que mejor contaban las cosas, pues cultivó el género de la crónica  (“La Rebelión de los maniquíes” y ”Los manicomios del poder”

Fue cronista taurino bajo el seudónimo de Lumbrera Chico y precursor de la lucha por la despenalización de las drogas y por los derechos políticos y sociales de minorías.

En 2008 publicó “Los manicomios del poder” y en 2012, “AMLO: vida privada de un hombre público”.

La Jornada, fue una de sus principales trincheras. Foto: Polemón

Hace dos meses, Jaime Avilés fue hospitalizado en el Instituto Nacional de Cancerología, pero dado el avanzado estado de su enfermedad, fue dado de alta.

Durante los días que permaneció internado recibió la visita de Andrés Manuel López Obrador, cuyo contenido de la plática, se desconoce.

En esos días, Avilés dictó a su hija el comunicado que debía difundir a través de su semanario digital “Polemón”, donde daba cuenta de su estado de salud.

“Avilés se encuentra en este trance importunado desde mediados de junio del año en curso. Y no se cansa ni se cansará de agradecer todas las muestras de solidaridad, amistad y cariño que le han caído encima como un diluvio interminable”, refirió.

La muerte, lo alcanzó la madrugada de este 8 de agosto.

 

 

 

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