Ante nuevos hallazgos, se aplaza mausoleo del chocolate

Staff/GC
Posted on octubre 29, 2017, 8:00 am

Eddy Van Belle, un chocolatero belga que llegó a México hace diez años, se propuso instalar en el Centro Histórico de la Ciudad de México un museo-tienda del chocolate muy cerca de la zona arqueológica del Templo Mayor.

La idea desde un inicio fue exhibir en el lugar lo mejor de la chocolatería, incluyendo claro, las  calaveras mexicanas, muy tradicionales del Día de Muertos. Sin embargo lo que Van Velle desconocía es que alguien ya había hecho algo similar en el mismo lugar, 500 años antes.

La mayor fábrica de chocolate es un proyecto vigente, pero se encuentra detenido hasta que concluyan los estudios arqueológicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el sótano de esta propiedad  ubicada en la calle de Guatemala num. 24 , lugar en donde fue localizado hace dos años el Huey Tzompantli mexica, una torre de cráneos que es considerado como el mayor altar de sacrificios de la cultura mexica.

Más de 400 craneos constituían la torre de sacrificios mexica. Foto: INAH.

En 2015 un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron en el sótano una plataforma rectangular con 34 metros de longitud en cuyo centro existe un núcleo elaborado con cráneos humanos.

Fueron 450 las cabezas localizadas en ese lugar, todas ellas unidas con argamasa de cal, arena y gravilla de tezontle. El  Huey Tzompantli, es el más grande altar dedicado a los dioses en el que se colocaban las cabezas de todos aquellos que se les había ofrecido en sacrificio.

El extraño reencuentro de calaveras de dos épocas Foto: Twitter.

Raúl Barrera, director del programa de arqueología urbana del INAH, comentó a Gaceta Ciudadana que como resultado de las excavaciones en el predio de Guatemala número 24, se encontró una sección de una plataforma con una altura aproximada de 45 centímetros y por lo menos de 13 metros de largo y 6 metros de ancho.

“Es un muro de tezontle con un recubrimiento de estuco y piso de lajas, orientado de norte a sur, que presentaba asociados mandíbulas y fragmentos de cráneos dispersos sobre la plataforma y un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa, de los cuales preliminarmente pueden observarse 35, pero consideramos que deben ser  muchos más”.

Indicó que, por sus características y sus materiales asociados, el Tzompantli corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502). Otra parte de esta estructura arquitectónica fue destruida en la época colonial por la construcción de un edificio histórico, pero se pueden ver en el piso las huellas de los orificios de los postes o vigas de madera donde se insertaban los cráneos.

Los arqueologos del INAH buscan dejar al descubierto el altar completo. Foto: INAH

La mayoría de los cráneos —algunos con orificios en los parietales pero otros sin esta característica— corresponden a hombres adultos jóvenes, pero también hay algunos de mujeres y de niños. “Hasta el momento se han encontrado 35 cráneos, pero debe haber decenas de ellos asociados a este espacio”.

El especialista del INAH señaló que muchos de estos cráneos fueron removidos y alterados durante la Conquista, cuando se produjo la destrucción de la ciudad de Tenochtitlan y del Recinto Sagrado.

También se encontró una ofrenda asociada a la última etapa constructiva, compuesta por fragmentos de dos o tres piezas de travertino blanco, que fueron matadas de manera ritual.

Además de otra ofrenda alterada en época colonial, conformada por 21 cascabeles de cobre y cuentas de piedra verde.

“Lo importante es que ya se tiene la ubicación precisa del Templo de Ehécatl, el Juego de Pelota y en particular del Tzompantli, citado en las fuentes históricas por los conquistadores, como Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Andrés de Tapia, así como por frailes y cronistas entre los que se encuentran Bernardino de Sahagún, Francisco López de Gómara, José de Acosta y Hernando Alvarado Tezozómoc, entre otros, porque nos están mostrando la estrecha relación que existe entre estos edificios y el Templo Mayor”.

El empresario belga Eddy Van Belle, apasionado de la cultura azteca y...del chocolate. Foto: INAH.

El empresario belga Eddy Van Belle, apasionado de la cultura azteca y…del chocolate. Foto: INAH.

El especialista explico que como política del INAH, es una prioridad poner en valor estos vestigios, al igual como se hizo hace algunos años en el Centro Cultural de España en México, donde se exhiben los restos del Calmécac. “Por el momento se piensa continuar la exploración y la consolidación de los elementos encontrados y, en el futuro, que este espacio pueda ser visitado por el público”

En tanto, el empresario belga sigue esperando la apertura del lugar para realizar su negocio, aunque de acuerdo con algunos arqueólogos, la extensión de este altar podría llegar hasta el terreno de la explanada de la Catedral, por lo que la investigación, se extenderá por lo menos un año más.

Este, no es el primer mausoleo del chocolate del empresario belga. En el 2013 y bajo la temática del chocolate, abrió sus puertas en las inmediaciones de la zona arqueológica de Uxmal el Choco-Story Uxmal, un museo del chocolate, con la participación accionaria de los empresarios belgas Eddy Van Belle y Mathieu Brees, y los empresarios mexicanos Fernando Barbachano y Agustín Otegui.

En una entrevista reciente Agustín Otegui, socio en México del chocolatero belga Edy Van Velle, declaró que desde la adquisición del predio de la calle de Guatemala, siempre supusieron que había algo debajo del inmueble, pero nunca se imaginaron que se tratara de un Tzompantli, y menos del más importante de todos.

Aunque el hallazgo detuvo la creación del museo y tienda de chocolates, el proyecto sigue estando vigente y se espera que en cuanto termine la investigación se siga con el proyecto de la chocolatería.

Leave a Reply

  • (not be published)