SCREWBALL – TRAGEDIAS Y JUSTICIA

Posted on noviembre 14, 2018, 11:27 am
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ERNESTO OSORIO

La vida es el don más preciado que tenemos y, en ese sentido, las últimas dos semanas han sido dolorosas, crueles e indignantes para quien esto escribe.

Apenas compartía con usted la semana pasada la tristeza que afecta a la familia del profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM Sergio Rodríguez por la impunidad que permea al proceso penal que se sigue para deslindar las responsabilidades de su muerte, cuando el pasado miércoles por la noche, otra vez un imprudencial accidente de tránsito dejó a 11 personas muertas y 17 lesionadas; fueron hombres, mujeres, adolescentes cuya única culpa fue tener la mala fortuna de circular por la autopista Toluca-México, en el mismo momento que Ana “N” manejaba su tráiler con poco más de 12 toneladas de peso a más de 166 kilómetros por hora.

Mientras conocía de los detalles, pensaba: ¡Dios!, hace algunas horas las 11 víctimas de este accidente amanecieron igual que yo; habían organizado su día antes de salir de casa; habían hecho planes para la tarde-noche, o quizá para sus vacaciones; esperaban ansiosos el próximo fin de semana y, como usted y como yo, pensaban en las fiestas de fin de año.

En menos de un minuto, todo se acabó, estas vidas se apagaron por la imprudencia de una mujer que no pudo controlar la velocidad de la pesada unidad que provocó esta tragedia.

¿Qué hubiera pasado si entre las víctimas de este percance, hubiera estado usted, o algún integrante de su familia, o yo? ¿Lo cree imposible? Lamentablemente no es así.

Ese día, en algún otro lugar de esta CDMX o ahí mismo, pudo habernos pasado lo mismo a cualquiera de nosotros y, ¿sabe por qué?, porque estamos a merced de la corrupción institucional, porque nuestros representantes en el Poder Legislativo, priorizan sus intereses políticos antes que la justicia social, porque tenemos un marco legal que no sirve ni garantiza justicia.

Si para conducir un vehículo se exigiera por ley un examen de manejo como requisito fundamental para obtener la licencia y las condiciones físicas indispensables para ponerse detrás de un volante, serían muchos los que pondrían el grito en el cielo, y en su mayoría serían los mismos que se han beneficiado de este esquema de corrupción que todavía permite que hasta un ciego pueda obtener una licencia para conducir una unidad del transporte público.

Por eso resulta indignante e inhumano que en una semana en la que se registran tragedias como estas, la clase política se haya mostrado egoísta, fría, inhumana y hasta cínica ante sus gobernados.

Patético el presidente electo Andrés Manuel López Obrador en su berrinche al reaccionar por la portada de una revista que no le gustó; inoportuna la celebración de la Jefa de Gobierno electa Claudia Sheinbaum por haber recibido más de 800 propuestas para invertir recursos en la imagen institucional de la Ciudad, en medio de la pobreza que ella misma ha reconocido es muy grande en la capital; ridícula –por decir lo menos- la indisciplina legislativa de Ricardo Monreal en el Senado al presentar –escudándose en una mujer- una iniciativa que él mismo sabía el impacto que tendría en los mercados de valores el proponer eliminar los beneficios que dejan las comisiones a los banqueros. Todo, por representantes del partido oficial: Morena.

¿Y los contrapesos? Lamentablemente la oposición política que debería enfrentar al partido de gobierno se encuentra sometida por un arma que tanto el PRI como el PAN, e incluso el PRD aprovecharon en su momento: la vulgar y ramplona mayoría.

La semana pasada escuché con atención al diputado local del PRI Guillermo Lerdo de Tejada solicitar al pleno del Congreso de la CDMX dos exhortos: Uno, pedir al presidente electo de Andrés Manuel López Obrador un programa de empleo para quienes se quedarán sin trabajo por la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, y dos, una petición a la próxima Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum para no cambiar la nueva imagen institucional que implicará erogar recursos en nueva papelería oficial, rotular vehículos, inmuebles y otros elementos institucionales que la identificarían con su propio sello personal.

Ambos fueron rechazados por la mayoría de Morena, sin presentar argumentos y sin debate de por medio, ¿por qué? ¿pensaron acaso que les resta poder aprobar dos exhortos que son como llamados a misa?

También en esos días, los que se dicen “líderes” del partido de Andrés Manuel López Obrador se volcaron en apoyo a los migrantes centroamericanos que llegaron a la capital y no faltó quien aprovechó la triste situación de los migrantes para autopromoverse, como la Alcaldesa en Álvaro Obregón, Layda Sansores, quien hasta mariachi les llevó.

¿Son estos los legisladores y autoridades que merecemos?, ¿para eso fueron elegidos?  Mientras sus intereses políticos y personales sigan quedando por delante y cuenten con el invencible poder que consiguieron al amparo del apellido López Obrador, seguiremos a merced de un marco normativo inútil que, ante la tragedia, nos niega la justicia.

***

*  ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ Es fundador y Director editorial CDMX de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.
Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.
Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com
@Brosorio, @Gaceta_C y @discursoydebate

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