¡A ver a qué horas…!

Staff/GC
Posted on marzo 28, 2020, 1:44 pm

En plena contingencia sanitaria por la presencia del virus Covid-19 en nuestro país, vuelve a cobrar vigencia el debate sobre la necesidad de decretar el inicio del horario de verano a las 2:00 de la mañana del domingo 5 de abril.

La premisa fundamental para fijar un horario en todo el mundo, atiende las razones naturales del movimiento de rotación y traslación de la tierra. Cada región del mundo, ajusta las manecillas del reloj para aprovechar la luz natural durante el día para la actividad productiva, y las horas restantes de oscuridad dejárselas al descanso nocturno. Pero, ¿qué tanto se ha manipulado esta premisa para atender a los intereses económicos, políticos y sociales del momento. La hipotesis que tenemos, es que el reloj, es un capricho de quienes ostentan el poder.

El reloj, es de quien lo trabaja

En todo el territorio nacional, excepto la franja fronteriza con los Estados Unidos de América y los estados de Quintana Roo y Sonora, el reloj se deberá adelantar una hora el próximo 5 de abril y para el 25 de octubre, habrá que atrasarlo para terminar el ciclo de 6 meses que dura el horario.

En la franja fronteriza con Estados Unidos, el cambio de horario inicia el 8 de marzo y termina 1 de noviembre. Los estados de Quintana Roo y Sonora no participan en la aplicación del horario de verano. Esto atiende a las siguientes razones: la decisión se debe al impacto económico que deja el turismo, principal motor de la economía local.

Razones económicas

En 2015, Quintana Roo decidió adelantar una hora su reloj, respecto al centro del país y con la misma hora de ciudades como Nueva York, Montreal o La Habana. Además, este horario se mantiene fijo todo el año, con el fin de ofrecer a los turistas dos horas más de sol en verano y una más en invierno.

Para Sonora, las razones para ajustarse al horario de verano, responden a cuestiones económicas. En 2016, los gobiernos de Sonora y Arizona propusieron la creación de una región comercial entre ambos países para impulsar el crecimiento mutuo. Dichos estados comparten una frontera de aproximadamente 500 kilómetros y, según la Cámara de Comercio de Arizona, los habitantes de Sonora dejan diariamente una derrama económica de aproximadamente 7 millones de dólares en el estado americano.

Arizona es uno de los dos estados americanos en el horario no se altera durante todo el año. Sonora intentó, en un principio, que éste cambiara su horario. Sin embargo, se negaron pues las temperaturas en el estado durante el verano superan los 40°. Finalmente, en 2016, ambos estados firmaron un acuerdo para equiparar sus horarios.

La disputa política por el reloj

El horario de verano se implementó en México desde 1996, como una iniciativa del entonces presidente de México Ernesto Zedillo (PRI). Sin embargo, fue hasta el 2002, cuando diputados y senadores lo hicieron ley.

Cuando Vicente Fox (PAN)llegó a la presidencia, en 2001 intentó aplicar la misma política, pero Andrés Manuel López Obrador (PRD), entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, lo impugnó a través de Controversia Constitucional y expidió un Decreto que no reconocía en la actual Ciudad de México el cambio de horario.

Vicente Fox, respondió con otra Controversia Constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Finalmente, el poder judicial mexicano señaló al Congreso de la Unión como el único facultado para legislar este rubro. De manera que, a partir del 2002, el poder Legislativo expidió la ley del Sistema de Horario, en el que se determina las zonas y husos horarios en la República Mexicana.

La historia

Existe la idea de que fue Benjamín Franklin, quien desempeñó el papel de embajador de los Estados Unidos en Francia, el primero en sugerir el ahorro de luz diurna, según David Prerau, autor del libro: “Aproveche la luz del día: la historia curiosa y contenciosa del horario de verano”. Sin embargo, fue hasta la Primera Guerra Mundial, cuando esta iniciativa se llevó a cabo a gran escala para ahorrar carbón. A pesar de las controversias, muchos países lo vienen empleando desde entonces. Los detalles horarios difieren dependiendo del país y a veces son modificados.

La premisa sigue siendo la misma desde entonces. Añadir tiempo de luz diurna a las tardes beneficia al comercio, a la práctica deportiva y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral. El incremento vespertino de luz, también puede ayudar a disminuir los accidentes de tráfico, pero sus efectos sobre la salud y la incidencia del crimen están menos claros. Se dice que mediante el horario de verano se ahorra energía eléctrica al reducirse la necesidad de iluminación artificial, ​ pero las evidencias que lo apoyan son débiles​ dado que el horario de verano puede estimular la aparición de picos de demanda, lo que incrementa los costos.​

Por otra parte, los cambios de horario dificultan la percepción del tiempo y pueden causar problemas de sueño a las personas, así como trastocar reuniones, viajes, facturación de equipaje, el mantenimiento de registros, dispositivos médicos y el uso de maquinaria pesada. Muchos sistemas dirigidos por computadoras son capaces de ajustar sus relojes automáticamente, pero se llegan a producir errores, sobre todo cuando las reglas del horario de verano cambian.​

El debate

¿Para qué sirve el horario de verano?

La medida, adoptada por primera vez en 1996, nació con la intención de aprovechar la luz natural lo más posible y, por consecuencia, ahorrar en el consumo de energía eléctrica.

Desde 2017 se estipuló que el horario de verano comenzara el primer domingo de abril y que concluyera el último domingo de octubre.

En 2019 se expuso la posibilidad de cancelar el horario de verano y surgió un movimiento que sostenía que el estrés de la población ante el cambio pesaba más que el beneficio energético.

Ante este argumento, en aquel momento, el Fideicomiso para el Ahorro de la Energía Eléctrica (FIDE) afirmó que el ajuste de horario permitía un ahorro anual equivalente al consumo de 571 mil casas habitación durante un año completo.

El año pasado se haría una consulta ciudadana, que no ocurrió por lo que no se llegó a ningún acuerdo y ahora el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha solicitado a un Comité de técnicos especializados, un informe científico sobre la necesidad o no de mantener el horario de verano.

López concluyó: “Voy a ver en estos días cuál es el resultado del estudio que se hizo sobre si hay ahorros y si son significativos vamos a actuar así, con apego a lo que nos digan los técnicos, los especialistas”.

Pero las condiciones que deje la actual pandemia abre una incógnita sobre la importancia de la luz eléctrica para el funcionamiento de la economía local y nacional, sobretodo en la etapa de recesión mundial que ya vivimos por la pandemia del #Coronavirus.