Abejas (y nosotros), bajo amenaza

Staff/GC
Posted on octubre 06, 2018, 6:20 am
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Si las abejas están en riesgo, la humanidad también, y actualmente las poblaciones de las abejas se están reduciendo en todo el mundo de manera alarmante: entre 50 y 80 por ciento.

“Estamos ante un problema de índole mundial, nos preocupa la forma como sus poblaciones están decayendo. Las abejas son un indicador importante del estado de salud que guardan éstos y otros polinizadores a nivel global”, dijo Rafael Ojeda Flores, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

De no atenderse este problema, advirtió, se tendrán repercusiones importantes como problemas en la producción de vegetales y animales, hasta poner en riesgo la seguridad alimentaria y el estado de conservación de la biodiversidad.

Un apicultor en Liubliana, la capital de Eslovenia. El 20 de mayo de 2018 se celebra el primer Día Mundial de las Abejas, que son vitales para unos sistemas alimentarios sostenibles y saludables.

Un apicultor en Liubliana, la capital de Eslovenia. El 20 de mayo de 2018 se celebra el primer Día Mundial de las Abejas, que son vitales para unos sistemas alimentarios sostenibles y saludables.

“Aproximadamente 75 por ciento de la variedad de alimentos que consumimos son polinizados por diversos animales. En México es incluso un poco más: hasta 85 por ciento de los vegetales que se cultivan aquí dependen en cierta forma de la polinización, gran parte de ella realizada por los insectos”, agregó Ricardo Anguiano Báez, también académico de la FMVZ.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado que las abejas están gravemente amenazadas por los efectos combinados del cambio climático, la agricultura intensiva, los plaguicidas, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

En mayo pasado, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, presente en Eslovenia para la ceremonia oficial de la primera conmemoración del Día Mundial de las Abejas, advirtió que los países deben adoptar políticas y sistemas alimentarios más favorables a los polinizadores.

Más del 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización para obtener rendimientos y calidad. La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, almendras, tomates y el cacao, por citar tan solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización.

Los polinizadores -como las abejas, abejas silvestres, pájaros, murciélagos, mariposas y escarabajos- vuelan, saltan y se arrastran sobre las flores para ayudar a que las plantas sean fértiles. El número de polinizadores y la diversidad han disminuido en las últimas décadas, y la evidencia indica que este descenso es sobre todo consecuencia de las actividades humanas, incluyendo el cambio climático, que puede interrumpir las temporadas de floración.

Las prácticas agrícolas sostenibles -y en particular la agroecología-, pueden ayudar a proteger a las abejas al reducir la exposición a los plaguicidas y ayudar a diversificar los paisajes agrícolas.

“Dicho de otro modo, ‘la extinción de las abejas sería el comienzo del fin para el ser humano’, frase atribuida a Albert Einstein, pero de no ser así al menos expresa con la genialidad que lo hubiera hecho el eminente físico la importancia de salvar a las abejas para preservar a la especie humana”, difunde la FAO.

Los especialistas de la UNAM advierten que otro problema es el uso de agroquímicos: herbicidas, funguicidas, insecticidas y vitaminas en las zonas de cultivo del campo. Se trata de amplias hectáreas de monocultivos que se riegan con sustancias tóxicas que matan a estos insectos. “En México existen 180 sustancias permitidas, cuyo uso está prohibido en la Unión Europea”, subrayó Ojeda.

De igual manera, las abejas son dañadas por algunas enfermedades, en especial la causada por un parásito llamado varroa, que las chupa y afecta sus defensas, ocasionando que produzcan menos miel y vivan menos tiempo, detalló Anguiano.

La agricultura extensiva y la carencia de áreas de polinización impactan en su ecosistema y las obliga a recorrer grandes distancias para encontrar alimento.

Fuente: FAO.

Fuente: FAO.

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