Autoritarios tejen sus redes

Staff/GC
Posted on diciembre 31, 2019, 6:00 am

“Andrés Manuel es como el pito, se para a las 6 de la mañana a lo puro pendejo”, soltó el comediante Javier Carranza, conocido como “El Costeño”, en uno de sus shows. El video lo subió a su cuenta de Twitter y se armó la de Dios es padre.

Ante la referencia directa al Presidente de la República, la feligresía del partido Morena reaccionó de manera virulenta y agresiva en contra del comediante de Acapulco.

En su misma cuenta, el comediante acusó que recibió amenazas de muerte, de boicotear sus shows e insultos.

“Te vamos a matar, te vamos a boicotear los shows, te va a cargar la ver$:/, chinga tu ma&$/@ costeño, te vamos a buscar, etc, etc, etc. Infundir miedo, amenazar, coartar libertades, callar, amedrentar.  Pobres!”, escribió Carranza en la red social, pero terminó bajando el video de su cuenta.

Lo que le sucedió al “Costeño” es reflejo del nivel de conversación existente en las redes sociales e Internet que, a decir del Secretario General de la ONU, António Guterres, algunas de sus partes se están convirtiendo rápidamente en “invernaderos de odio”, ya que los fanáticos intolerantes con ideas afines se encuentran en línea.

Además, Freedom House advierte como una amenaza a la democracia la distorsión de la realidad política que emprenden líderes populistas y sus ejércitos de militantes virtuales.

La ONG agrega que gobiernos de todo el espectro democrático están monitoreando de forma indiscriminada el comportamiento en línea de sus ciudadanos para detectar amenazas y, en algunos casos, para callar a la oposición.

En su informe “Libertad en la Red 2019. La crisis de las redes sociales”, Freedom House da cuenta que 47 de los 65 países evaluados presentaron arrestos de usuarios debido a su discurso político, social o religioso.

Anticipa que el monitoreo general de las actividades en línea sobre discursos indeseados derivará en más arrestos, principalmente en entornos que carecen de fuertes protecciones a la libertad de expresión.

“El monitoreo diseñado para detectar y disuadir las protestas también ayudará a sofocar los movimientos democráticos en entornos autoritarios”, advierte el informe, que añade que incluso en países con considerables salvaguardas para las libertades fundamentales, existen informes de abusos.

“En el Reino Unido, por ejemplo, la policía de Londres, según los informes, monitoreó a casi 9,000 activistas de todo el espectro político, muchos de los cuales no tenían antecedentes penales, utilizando el seguimiento de geolocalización y el análisis de datos recogidos de Facebook, Twitter y otras plataformas”, señala Freedom House en su investigación, que aclara que la información fue compilada en dossieres secretos sobre cada activista.

“Dinámicas similares son evidentes en los Estados Unidos, donde los documentos filtrados revelaron en marzo de 2019 que CBP (la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza) había creado una lista de 59 activistas de inmigración estadounidenses y extranjeros, periodistas, abogados y administradores de grupos de Facebook que deberían ser objeto de un mayor escrutinio en la frontera con México, lo que  llevó a nueve arrestos. ICE (Inmigración y Control de Aduanas) también ha monitoreado las redes sociales en la ciudad de Nueva York para recopilar información sobre grupos que protestan contra las políticas de inmigración y control de armas” agrega el informe, que evalúa la libertad en internet en los 65 países que comprenden el 86% de los usuarios de internet a nivel mundial. El reporte se enfoca en acontecimientos que ocurrieron entre junio de 2018 y mayo de 2019.

Freedom House advierte que esas dinámicas plantean una clara amenaza a las libertades civiles básicas.

“Herramientas de espionaje y vigilancia, antes usadas exclusivamente por las agencias de inteligencia más poderosas, ahora están siendo usadas en todo el mundo”, dijo Adrian Shahbaz, director de investigación para tecnología y democracia de Freedom House. “Los avances en inteligencia artificial están impulsando un mercado que está en auge y carece de regulación con respecto al monitoreo y el uso de las redes sociales. Inclusive en países que presentan garantías para salvaguardar las libertades fundamentales, hay denuncias de abusos”.

Entre las conclusiones de la ONG se encuentran que, por noveno año consecutivo, existen más deterioros que avances.

Desde junio de 2018, 33 de los 65 países evaluados en Freedom on the Net sufrieron una degradación en la libertad en internet.

Los descensos de puntuación más notorios se registraron en Sudan y Kazajstán, seguidos por Brasil, Bangladesh y Zimbabue. También la libertad en internet disminuyó en los Estados Unidos y, por cuarto año consecutivo, China se erige como el peor agresor del mundo contra la libertad en internet.

“Más gobiernos emplean bots y cuentas falsas para manipular las redes sociales. Líderes políticos utilizaron a individuos para influenciar opiniones en línea y acosar a sus oponentes de manera encubierta en 38 de los 65 países incluidos en este reporte”, señala Freedom House, que agrega que las plataformas digitales se han convertido en los nuevos campos de batalla para la democracia.

“Las plataformas digitales son el nuevo campo de batalla para la democracia. Dar forma al flujo de información en Internet es ahora una estrategia esencial para quienes buscan interrumpir la transferencia democrática del poder a través de las elecciones. Los actores políticos predominantes en todo el mundo usan métodos contundentes y matizados para determinar los movimientos de oposición mientras se conserva una apariencia de legitimidad popular”, señala el informe.

“Los líderes políticos emplearon a individuos para dar forma subrepticia a las opiniones en línea en 38 de los 65 países cubiertos en este informe. En muchos países, el auge del populismo y el extremismo de derecha ha coincidido con el crecimiento de las multitudes hiperpartidistas en línea que incluyen usuarios auténticos y cuentas fraudulentas o automatizadas. Construyen grandes audiencias en torno a intereses similares, encadenan sus mensajes políticos con contenido falso o inflamatorio y coordinan su difusión en múltiples plataformas”, señalan Adrian Shahbaz y Allie Funk, autores del informe de Freedom House y quienes lideraron a más de 70 analistas en su elaboración.

El efecto escalofriante sobre la libre expresión causado por una mayor vigilancia está bien documentado, agregan. “Los activistas y periodistas que de otro modo podrían pedir cuentas a los gobiernos por sus malas acciones están más inclinados a autocensurarse, mientras que los disidentes y los miembros de las comunidades marginadas pensarán dos veces antes de discutir sus opiniones políticas en línea para evitar arrestos o restricciones de viaje.

“Además, el monitoreo de las redes sociales diseñado para sofocar la movilización e identificar a los manifestantes dificulta la capacidad del público de usar herramientas en línea para asociarse y reunirse pacíficamente”.

Adicionalmente, David Kaye, Relator Especial de la ONU sobre libertad de opinión y expresión, advierte que los estados y las compañías no están evitando que el discurso de odio se convierta en la próxima “noticia falsa”’.

“El odio en línea no es menos dañino porque está en línea”, dijo el Relator Especial. “Por el contrario, el odio en línea, con la velocidad y el alcance de su difusión, puede provocar graves daños fuera de línea y casi siempre tiene como objetivo silenciar a los demás.

“El discurso de odio en línea, la amplia categoría de expresión descrita en el presente informe, puede tener resultados perjudiciales. Cuando se abusa de la frase, puede proporcionar a los Estados mal intencionados una herramienta para castigar y restringir el discurso que es completamente legítimo e incluso necesario en las sociedades que respetan los derechos. Sin embargo, algunos tipos de expresión pueden causar un daño real. Puede intimidar a las comunidades vulnerables, en particular cuando se trata de abogar contra el odio que constituye una incitación a la hostilidad, la discriminación o la violencia. Si no se controla y es viral, puede crear un entorno que socava el debate público y puede dañar incluso a aquellos que no son usuarios de la plataforma en cuestión”, advierte el informe presentado a la Asamblea General de la ONU.

Considerá de suma importancia que los Estados y las empresas aborden los problemas del discurso de odio con la determinación de proteger a quienes corren el riesgo de ser silenciados y promover un debate abierto y riguroso incluso sobre los temas más delicados de interés público.

“Huuuuyyyy La chairiza se ofendió por hacer chistes del presidente,

amenazas, insultos y descalificaciones por hacer humor presidencial,

perdonen por no haber asistido al adoctrinamiento

donde enseñaron que todos debíamos estar de acuerdo”

El Costeño

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