Clasismo, el racismo disfrazado en México

Staff/GC
Posted on junio 07, 2020, 5:49 pm

Nos ofende el racismo ajeno, pero somos incapaces de reconocer que tenemos nuestros propios demonios.

En México se confunde al racismo con el clasismo, con los supuestos estándares de belleza, con la diferencia con la gente bien. Ese desprecio por la raza se palpa en los “techos de cristal”, en la poca o nula presencia de las personas de piel morena en elites políticas, académicas, empresariales e incluso en los medios de comunicación.

El tono de piel de los mexicanos si es un factor que determina las oportunidades laborales a las que acceden, el nivel de estudios que cursan y hasta los ingresos que perciben.

La discriminación y desigualdad a las que se enfrentan los integrantes de grupos étnico-r aciales como indígenas y afrodescendientes está relacionada, en gran medida, por pertenecer a familias con mayores desventajas socioeconómicas.

Un estudio de la Organización Oxfam difundido por la UNAM, detalla que el total de personas consideradas así mismas como indígenas, 26.4% no concluyeron la primaria, en tanto que del grupo que se autodescribieron como negros o mulatos se ubicaron en esta situación 23.9% y 10.7% de los considerados blancos o mestizos. En el otro extremo de este indicador, es decir, los que si concluyeron educación superior se encuentran 8.5% de la población indígena. 12.4% de negros o mulatos y 25.5% los considerados blancos o mestizos.

En gran medida los actos de racismo, ocurren cuando una persona que no tiene las características físicas de las elites se “cuela” en esos círculos, como sucedió con la actriz oaxaqueña Yalitza Aparicio.

“El racismo como construcción social, utiliza características físicas para hacer la diferenciación entre el otro y tú, entre más visible es esa característica el sistema para marginar es más eficiente. En México, el color de piel es esa variable de control, en donde la clase más alta tiene una identificación inmediata al que no pertenece y cuando alguien como Yalitza se filtra hacia arriba, la clase alta se vuelve loca”.

Pese a que este fenómeno ocurre en México desde su concepción como nación, apenas está despertando el debate acerca de la discriminación racial y debe enfocarse a una serie de políticas de reconciliación y una cultura de respeto, antes de que “mucha gente empiece a enojarse”.

“(En las protestas y disturbios en Estados Unidos) hay que ver un potencial futuro que no queremos para México y que quizá pueden pasar estas cosas, pero lo que ocurre en Estados Unidos es el resultado de un sentimiento racial acumulado y en México hay ese resentimiento cada vez más vivo, cada vez más despierto y cada vez más enojado, entonces tendríamos que empezar a ver cuándo más gente empiece a despertar y esté enojada”

El pasado 26 de mayo, Yalitza Aparicio debutó en las páginas del New York Times como articulista, y en su primera publicación, aborda el tema del racismo que se disfraza en México. Este es un extracto de su artículo

La importancia de vernos representadas.

“Hay cosas que no solo suceden en las películas. Aunque en México casi no se habla de la discriminación, es muy real. Según una encuesta de 2017, el 65 por ciento de los indígenas consideraron que en el país se respeta poco o nada los derechos de nuestras comunidades. Yo he experimentado esa discriminación en carne propia. Después de mi nominación al Oscar por interpretar a Cleo, empezaron a circular comentarios racistas en redes sociales y en el mundo del espectáculo. Muchas personas no entendían por qué estaba nominada y hacían referencia a mi origen. Una mujer indígena, algunos dijeron, no era una representante digna del país. Fue difícil leer y escuchar esos comentarios, pero también me ayudó a darme cuenta de lo importante de representar desde el arte —pero también desde la sociedad civil y la política internacional— el enorme valor que tiene la diversidad.

“El cine, y otras formas de arte, son herramientas poderosas que pueden provocar cambios culturales. Quizás no parezca importante, pero Roma le dio visibilidad a las comunidades indígenas. Dos indígenas, Nancy García y yo, representamos a mujeres indígenas y hablamos en mixteco, una de las 68 lenguas de México que están vivas. Nancy, quien es hablante y defensora de este hermoso idioma, ha sido mi maestra de esa lengua, que retrata la pluralidad inmensa de América Latina y que no solemos ver.

“El arte puede generar avances aún más tangibles. Roma hizo que reflexionáramos sobre la discriminación que afecta desproporcionadamente a los indígenas, pero también creó una especie de conciencia cultural colectiva que allanó el camino para una victorial legal decisiva en México.

“El 14 de mayo de 2019, unos meses después de la ceremonia de los Oscar, el congreso mexicano aprobó por unanimidad otorgarles a las dos millones de trabajadoras y trabajadores del hogar un seguro social así como un contrato laboral con prestaciones de la ley tales como vacaciones, aguinaldo y días de descanso.

Esa conquista laboral tuvo eco más allá de las fronteras de México y Roma ha sido una inspiración: la Alianza Nacional de Trabajadores del Hogar de Estados Unidos escribió una carta abierta a las mujeres de la película y recordó que es necesario el apoyo a la ley que se está discutiendo en el congreso estadounidense para proteger a las trabajadoras del hogar.

El papel de Cleo ha tenido un efecto muy importante en mí. Me mostró el principio de un camino que apenas se formaba: la lucha constante por transformar mi entorno. Ese activismo engloba batallas distintas que, aunque parecen distintas, busca un mismo objetivo: la equidad. Busca que todos y todas seamos tratados con respeto, que se nos brinden las mismas oportunidades, que no seamos juzgados por nuestra apariencia, que no seamos encasillados en ciertos roles y, sobre todo, que no nos limitemos nosotros mismos por lo que vemos, leemos o escuchamos.

“El cine me está permitiendo revertir los mensajes negativos que recibí cuando era una niña en Oaxaca: por el hecho de no ver a tantas personas como tú representadas en los medios de comunicación no debes desalentarte. Más bien debemos pedir más representación y evitar la simplificación de nuestras culturas o de nuestras preocupaciones.

“A través de Cleo, a través del cine y del arte, muchas personas han encontrado la forma de ser escuchadas, de ser vistas, de ser valoradas. Es el primer paso para que el resto de la sociedad se dé cuenta de la importancia de sumarse a la lucha de los derechos de un mundo más diverso e inclusivo.