‘Como si tuviera un hijo pidiéndome que lo salve’

Por CRISTIAN NÚÑEZ
Posted on octubre 19, 2017, 7:00 am

Un mes después del sismo del 19-S, Érika Juárez, hija del dueño de la Estética “Scorpio”, Margarito Juárez, aún le cuesta trabajo saber que su segunda casa, como le llamaba ella, ya no será más que el recuerdo convertido en un montón de ladrillos, palos y escombro en el que forjó su vida y ganas de salir adelante junto con su familia.

“Mi papá tenia atendiendo su local cerca 37 años, en Concepción Béistegui y Yácatas, y en la cuadra casi 50 años. Yo viví y crecí aquí, en la estética, y tengo las más hermosas vivencias que nadie se puede imaginar. Con el paso del tiempo también mis hijos y los hijos de mis hermanos también crecieron aquí.

“Es toda una historia de vida que tenemos sobre esa estética y ver el edificio ahí… no sabes lo que duele, es como si tuvieras un hijo en terapia intensiva; ahí está, todavía lo ves vivo pero sabes que va a morir”, expresó Érika.

El inmueble sufrió daños severos, será demolido. Foto: GC.

El inmueble sufrió daños severos, será demolido. Foto: GC.

La Secretaría de Protección Civil de la Ciudad de México informó que ya se empezó a demoler el edificio de la colonia Narvarte Poniente, en la delegación Benito Juárez, que resultó dañado en el sismo del 19 de septiembre pasado pero para los habitantes y trabajadores de este edificio les duele como un puñal en el corazón.

“Cuando nos dijeron que ya van a empezar los trabajos de demolición, nos dio gusto, porque finalmente no podemos dar el segundo paso si no lo demuelen, que es tener la esperanza de sacar o recuperar de cierta manera algunas cosas; pero de todas formas es un sentimiento espantoso porque el día que yo vea que ya no está…”, mencionó Érika mientras volteaba a ver la estética y enrojecían sus ojos.

El miedo de un nuevo movimiento telúrico, la incertidumbre sobre las condiciones en que se encuentran sus viviendas y la de un lugar en donde poder descansar mantienen a decenas de personas que habitaban el edificio 1503 de la colonia Narvarte viviendo y haciendo guardias cerca de este edificio para supervisar las obras de demolición.

Para Érika Juárez ha sido un peregrinar desde el momento en que se venció el edificio porque algunas personas se quedaron totalmente sin nada; los demás tienen sus cosas adentro y está el miedo, la incertidumbre y la tristeza de perderlo todo.

Los vecinos mantienen una guardia frente al inmueble dañado. Foto: GC.

Los vecinos mantienen una guardia frente al inmueble dañado. Foto: GC.

“Es bien triste, me pongo a pensar que el día que pase por aquí y ya no esté… es más, ya nunca voy a volver a pasar por aquí… era nuestra segunda casa. Sabíamos que el edificio no estaba nuevo o en buenas condiciones, pero nunca nos imaginamos que pasaría algo así”, apuntó.

Con deseo de comunicarse lo más pronto posible con su papá luego del sismo, la mujer cuenta que nunca se le va a olvidar cuando su padre dijo “el edificio se cayó”.

“Y yo tan lejos. Las horas se volvieron eternas en llegar hasta acá, en ver a mi papá. La ciudad era una pesadilla, edificios caídos por todos lados y la gente sin entender el duelo al que se tenían que mantener de pie.

“Fue tanta la desesperación de mi papá por ver a mi madre, por salir y saber de su salud, que no se acuerda cuando el edificio se cayó; no sabe decir cómo fue y no se acuerda en qué momento se desplomó el inmueble, sólo se acuerda que se fue caminando en búsqueda de su esposa.

“Lo único que recuerdo y que me llega en el corazón y a mis recuerdos es la frase que dijo después de haber comprendido la situación que estaba pasando ese día: Es que siento como si tuviera un hijo pidiéndome que lo salve de los escombros…”, recordó Érika mientras su voz se quebrantaba impidiendo continuar con su historia.

Muchas personas del edificio 1503 son adultos mayores y no saben qué es lo que va a pasar, pues se habla de un crédito, de ayuda hipotecaria y apoyo económico por parte del Gobierno de la Ciudad de México, del que se quejan porque, aseguran, se lo están dando a las personas de ellos conocidas que ni siquiera sufrieron daños.

Érika continuará ahí hasta no ver rastro del edificio 1503, pues con eso piensa cerrar un ciclo y comenzar de nuevo.

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