El poder de la máscara

Staff/GC
Posted on julio 17, 2020, 7:59 pm

Aunque ciudadanos y políticos se resistan a usarlo, el cubrebocas, máscara facial o barbijo es un instrumento poderoso para hacerle frente a la pandemia causada por el coronavirus Covid-19.

Son tales sus facultades para enfrentar la pandemia que si fuera utilizado masivamente, por millenials y zetas -la generación, no los narcos, aunque también ellos y los federales, tabasqueños y sonorenses, regios y oaxaqueños, mexicas y mayas, los del oriente y los del poniente-, la epidemia podría estar bajo control en mes y medio.

Robert R. Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del Departamento de Salud de los Estados Unidos, afirma que si todos nos cubriéramos la cara mientras estamos en público durante las próximas semanas latasa de transmisión del Covid-19 bajaría significativamente.

“Si todos, incluidos millenials y generación Z, usamos una cubierta de tela para las próximas 4 a 6 semanas, podemos tener bajo control la epidemia de Covid-19”, difundió el funcionario estadounidense.

En un editorial publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA), los CDC afirman que los revestimientos de cara de tela son una herramienta crítica en la lucha contra la Covid-19, dado que podría reducir la propagación de la enfermedad, particularmente cuando es usado universalmente en las comunidades.

Información: CDC.

Información: CDC.

“No estamos indefensos contra Covid-19”, dijo el doctor Redfield. “Los revestimientos de cara de tela son una de las armas más poderosas que tenemos para frenar y detener la propagación del virus, particularmente cuando se usa universalmente en un entorno comunitario”.

En el editorial de JAMA, los CDC establecen que “cada vez hay más pruebas de que las cubiertas de tela para la cara ayudan a evitar que las personas que tienen Covid-19 transmitan el virus a otras personas”.

Agregan que el uso universal de la máscara facial redujo la transmisión del SARS-CoV-2 dentro de un sistema hospitalario de Boston, y otra investigación reveló que el uso de la máscara evitó la propagación de la infección de dos estilistas a sus clientes en Missouri.

De acuerdo con los CDC, cuando dos estilistas en una peluquería de Missouri dieron positivo por Covid-19, los investigadores de los hospitales CoxHealth, la Universidad de Washington, la Universidad de Kansas y el Departamento de Salud del Condado de Springfield-Greene trabajaron juntos para rastrear contactos e investigar los casos.

En mayo pasado, uno de los estilistas desarrolló síntomas respiratorios, pero continuó atendiendo clientes durante ocho días. Otro, que aparentemente se infectó de su compañero de trabajo, también desarrolló síntomas respiratorios y continuó atendiendo a clientes durante cuatro días.

El salón en el que trabajaban tenía una política que requería que tanto los estilistas como sus clientes usaran cobertores para la cara, de acuerdo con la ordenanza del gobierno local. Ambos estilistas usaban revestimientos faciales de tela de doble capa o máscaras quirúrgicas cuando veían a los clientes.

Un total de 139 clientes fueron atendidos directamente por ambos estilistas.

El tiempo medio de cita fue de 15 minutos y varió de 15 a 45 minutos. Más del 98% de los clientes usaban una cubierta facial: 47% usaban cubiertas faciales de tela, 46% usaban máscaras quirúrgicas y alrededor del 5% usaban respiradores N-95.

Cuando se preguntó a los clientes si habían estado enfermos con algún síntoma respiratorio en los 90 días anteriores a su cita, 87 (84%) informaron que no. Ninguno de los clientes entrevistados desarrolló síntomas de enfermedad. De 67 (48%) clientes que se ofrecieron voluntariamente para hacerse la prueba, los 67 dieron negativo de Covid-19. Varios miembros de la familia de uno de los estilistas desarrollaron posteriormente síntomas y recibieron un diagnóstico de Covid-19.

“Los resultados de este estudio pueden usarse para informar la política de salud pública durante la pandemia de Covid-19. Una política que exige el uso de revestimientos faciales probablemente fue un factor que contribuyó a prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 durante las interacciones de contacto cercano entre estilistas y clientes. El uso consistente y correcto de los revestimientos faciales es una herramienta importante para minimizar la propagación del SARS-CoV-2 de personas presintomáticas, asintomáticas y sintomáticas. Los CDC recomiendan políticas en el lugar de trabajo con respecto al uso de revestimientos faciales para empleados y clientes, además del monitoreo diario de los signos y síntomas de los empleados”, señala la investigación de los CDC.

Agrega que estudios previos muestran qué tanto las máscaras quirúrgicas como las cubiertas faciales de tela caseras pueden reducir la aerosolización del virus en el aire y en las superficies. Aunque ningún estudio ha examinado la transmisión del SARS-CoV-2 directamente, datos de epidemias previas apoyan el uso de cubiertas faciales universales como una política para reducir la propagación del SARS-CoV-2, al igual que los datos de observación para Covid-19 en un análisis de 194 países que encontraron una asociación negativa entre la duración de una política de máscara facial o respirador y mortalidad per cápita relacionada con el coronavirus.

De acuerdo con el editorial en JAMA, funcionarios y líderes de salud pública deben asegurarse de que la población entienda claramente cuándo y cómo usar las cubiertas de tela de manera adecuada y continuar construyendo la base de evidencia para su efectividad. “En segundo lugar, si bien los revestimientos faciales de tela son generalmente bien tolerados por periodos cortos, con el uso prolongado pueden ser irritantes o difíciles de respirar para algunas personas, especialmente en ambientes cálidos o húmedos. Se necesita innovación para extender su comodidad física y facilidad de uso. Tercero, el público necesita mensajes consistentes, claros y atractivos que normalicen el enmascaramiento de la comunidad. En esta coyuntura crítica cuando Covid-19 está resurgiendo, la adopción generalizada de revestimientos de tela es un deber cívico”.

En México aún prevalece la polémica alrededor del uso de la máscara facial.

En medio de la errática política para enfrentar la pandemia, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell se erigió en el primer detractor sobre el uso del cubrebocas.

“No hay evidencia científica para demostrar que los cubrebocas sirven para evitar el contagio del coronavirus, en general, hay que tener higiene ya que ayuda a disminuir la carga de bacterias en la superficie común”, manifestó el López-Gatell a principios de marzo.

No obstante, han existido especialistas que han recomendado el uso del cubrebocas para hacerle frente a la pandemia.

A principios de abril, y dadas las aglomeraciones en el transporte público, metro, camiones, metrobús, mercados, filas y tiendas, el doctor Samuel Ponce de León Rosales, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus, llamó a “utilizarlo con las precauciones debidas, sin descuidar la higiene y la etiqueta respiratoria (…). Estamos en el último minuto para no llegar tan tarde con las medidas preventivas a la inexorable cita con la pandemia”.

La investigación de los CDC destaca que en los países que no recomendaron máscaras faciales y respiradores, la mortalidad relacionada con el coronavirus per cápita aumentó cada semana en un 54.3%. “Una revisión sistemática sobre la eficacia de los recubrimientos faciales contra virus respiratorios analizó 19 ensayos aleatorios y concluyó que el uso de máscaras faciales y respiradores parecía ser protector tanto en la atención médica como en los entornos comunitarios”.

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