La mala: Diabetes, pandemia imbatible

Staff/GC
Posted on noviembre 15, 2019, 3:03 pm

La diabetes se incuba aceleradamente entre la población de México y, de acuerdo con el académico de la Facultad de Ciencias de la UNAM Adolfo Andrade Cetto, está enfermedad ya es una pandemia en el país, dado que ocupamos el noveno lugar entre las naciones con más diabéticos, y para 2025 ascenderemos al número siete.

El Boletín de Cierre Anual 2018 del Sistema de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria de Diabetes tipo 2 señala que la diabetes constituyó la segunda causa de muerte en el país con el 15.2% del total, únicamente por debajo de las enfermedades cardiovasculares que ocasionaron un total de 141,619 defunciones (20.1%).

Gráfico: Federación Internacional de Diabetes.

Gráfico: Federación Internacional de Diabetes.

Añade que del total de casos de diabetes tipo 2, el 60.52% se encuentran en conjunto con sobrepeso y obesidad.

“Esto significa que la diabetes causa más muertes que los tumores malignos, las enfermedades del hígado, los accidentes y los homicidios”, señaló Francisco Javier Gómez Pérez, jefe del Departamento de Endocrinología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y coordinador del subcomité de Endocrinología del Posgrado de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (ENSANUT), la prevalencia general de diabetes en México es de 9.4% (10.3% en mujeres y 8,4% en hombres), cifra que representó un incremento de 1.85% con respecto a 2006. Además, se estima que del total de pacientes con diabetes el 90% está asociado a sobrepeso y obesidad.

Datos preliminares de la ENSANUT 2018 revelan que el 73% de los adultos mayores de 20 años presentan sobrepeso u obesidad; en el caso de de los adolescentes es de 38.1% y en menores de 5 años es del 32%.

Es un problema de salud que seguirá creciendo, ha alertado Andrade Cetto, quien refirió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra 8.7 millones de mexicanos que sufren diabetes, pero no se considera a los no diagnosticados, con quienes sumarían cerca de 12 millones.

El Instituto Nacional de Salud Pública señala que desde el año 2000, la diabetes mellitus en México es la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres y tan solo en 2010 esta enfermedad causó cerca de 83,000 muertes en el país.

En octubre de 2016, la entonces directora general de la OMS Margaret Chan estimaba que el número de adultos con diabetes se había cuadruplicado desde 1980, pasando de 108 millones en ese año a 422 millones en 2014.

“Más de la mitad de esas personas no son conscientes de su condición de enfermos, y el número de afectados que no reciben ningún tipo de tratamiento es incluso mayor”, dijo durante un discurso en Washington.

“Esta evolución hacia una obesidad que afecta a la totalidad de la población se está produciendo a una velocidad aterradora. En México D.F., por ejemplo, la obesidad en la población urbana adulta ha pasado del 16% en el año 2000 al 26% en 2012. Para entonces, la población urbana infantil de entre 5 y 11 años con obesidad o sobrepeso alcanzaba ya el 35%. En cuanto al país en su conjunto, se estima que en la actualidad siete de cada diez mexicanos tienen sobrepeso y que una tercera parte de los afectados se pueden considerar médicamente obesos.

DULCE CHATARRA

De acuerdo con la organización El Poder del Consumidor (EPC), el costo de la diabetes para nuestro país suma cientos de millones de dólares al año. En el 2014, el IMSS gastó $235 millones de dólares (MDD), mientras que el ISSSTE gastó $73 MDD y la Secretaría de Salud llegó a $152 MDD. Para el 2016, estas cifras se elevaron a $315 MDD, $89 MDD y $209 MDD, respectivamente, dando un total al año de $613 MDD.1

Tanto la diabetes como las enfermedades cardiovasculares tienen una relación directa con la alimentación, en específico con el alto consumo de azúcares añadidos, grasa saturada y sal, nutrimentos críticos que comúnmente se encuentran presentes en los alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas.

México es el mayor consumidor de productos ultraprocesados de Latinoamérica, con una ingesta promedio de 214 kg de comida chatarra y bebidas azucaradas al año por persona.

Esto significa que el 30% de la energía que el mexicano consume proviene de estos productos.3

Con estos datos es fácil entender que tan solo en el 2016 en nuestro país fallecieron 105 mil 572 personas por problemas relacionados a la diabetes, lo que convierte a esta enfermedad en la segunda causa de muerte a nivel nacional, informó EPC.

Francisco Javier Gómez Pérez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, afirmó que la diabetes en México ha aumentado en las últimas décadas debido, entre otros factores, al consumo de jarabe de maíz, un producto alto en fructosa.

En 1964, Salvador Zubirán encontró en una encuesta que en la Ciudad de México (Distrito Federal) la prevalencia era de 2.3 por ciento; desde entonces empezó a aumentar de manera exponencial, en la misma proporción que las importaciones de jarabe de maíz, que iniciaron entre 1965 y 1970.

Este producto es incorporado a muchos alimentos industrializados, como refrescos, pasteles, pan de caja, galletas, chocolates, jugos industrializados, barritas, cereales, miel (de maple, agave o de abeja industrializada) y algunos yogures, entre otros.

La fructosa produce aumento de peso porque disminuye la saciedad; además, incrementa la resistencia a la insulina, el ácido úrico, los triglicéridos y la presión arterial. También produce hígado graso y daño renal. Todos estos factores son compañeros del síndrome metabólico y precursores de diabetes, explicó el especialista, quien resaltó que en nuestro país esta afección es oficialmente la segunda causa de muerte, sólo superada por enfermedades del corazón, pero aquélla está asociada con muchos decesos por cardiopatía.

“En México, alrededor de 73 por ciento de la población tiene obesidad o sobrepeso, y la fructosa tiene un efecto mayor en esa población”, remarcó el académico.

“Es preocupante porque incluso las autoridades solapan la situación. Antes los rótulos especificaban ‘contiene jarabe de maíz’, ahora solamente dice ‘azúcares’, y hay importantes diferencias”, señaló Gómez Pérez.

El jarabe de maíz es un disacárido que contiene más de 55 por ciento de fructosa, a diferencia de la sacarosa (azúcar común), que tiene 50 por ciento de glucosa y 50 por ciento fructosa. “Se utiliza para endulzar alimentos que consumen principalmente los niños, y esto puede explicar por qué México está en primer lugar de obesidad infantil”, subrayó.

PALOS DE CIEGO

En octubre de 2013, durante el sexenio de Enrique Peña, se presentó la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, cuyo objetivo apuntaba a  desacelerar el incremento de sobrepeso y obesidad en los mexicanos, a fin de revertir la epidemia de las enfermedades no transmisibles, particularmente la diabetes mellitus tipo 2, “a través de intervenciones de salud pública, un modelo integral de atención médica y políticas públicas intersectoriales”.

Sin embargo, tres años después dicha estrategia ya exhibía sus fallas.

Oliver de Schutter, exrelator del derecho a la alimentación de las Naciones Unidas señaló entonces que “el gobierno mexicano ubica el problema del sobrepeso y la obesidad en el comportamiento del consumidor, cuan­do en realidad tiene sus orígenes en el sistema alimentario del país”. Para ello, se requiere una verdadera Reforma para la Transformación del Campo, a cargo de la Secretaría de Ganadería, Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), sin embargo nunca se han vinculado objetivos dirigidos a mejorar el estado de salud y nutrición de la población mexicana.

MƒXICO, D.F., 13MARZO2010.- La obesidad es uno de los factores detonantes de enfermedades cardiovasculares y diabetes. El pa’s tiene el segundo lugar en obesidad de la poblaci—n a nivel mundial.
FOTO: IVçN STEPHENS/CUARTOSCURO.COM

El primer defecto que tienen algunas de las regulaciones clave contenidas en la estrategia es que fueron planteadas directamente por la industria que pretende ser regulada, y no por un grupo de expertos objetivo y libre de conflicto de interés, acusó El Poder del Consumidor, que este año advierte que la solución al problema de la crisis de diabetes en México debe ser integral, por lo que es necesario regular el ambiente que propicia una mala alimentación.

“Una de las maneras de prevenir es conocer el contenido de nutrimentos críticos en los alimentos procesados gracias a un etiquetado que advierta a los consumidores cuando los productos contengan exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías”, demandó.

Apenas en octubre de 2018, la ONG Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) advierte que se carece de una política pública integral, eficaz y bien dirigida para contener el crecimiento acelerado de la diabetes y sus complicaciones.

“Esto se hace evidente ya que se detecta una rectoría débil y un marco normativo pobre, que abren espacios para la influencia de intereses privados sobre las acciones de la política pública. A esto se suma que no se cuenta con un Programa Nacional de Diabetes que guíe la procuración y el uso costo-efectivo de los medicamentos, e incida sobre la baja calidad de la atención médica que reciben las personas con esta enfermedad. La compra de los medicamentos para el tratamiento de la diabetes se realiza de forma fragmentada e inercial”, advierte en la organización en su estudio “Salud deteriorada: opacidad y negligencia en el sistema público de salud”.

Federación Mexicana de Diabetes AC.

Federación Mexicana de Diabetes AC.

De acuerdo con la ONG, persistía desabasto importante de medicamentos clave para el tratamiento de la diabetes y la compra de los mismos parecía estar influenciada por los mercados y la industria que por la evidencia científica y se percibía desperdicios importantes de recursos.

“Lejos de hacerse fuerte a través de un sistema médico sólido en el primer nivel de atención, la epidemia de diabetes se trata de contender con un sistema de atención primaria limitado y desarticulado que no logra implementar un enfoque preventivo efectivo. Adicionalmente, la postura y la actuación de la autoridad es laxa y permisiva frente a la fuerte presión de intereses económicos que en ocasiones se sitúan en la tenue frontera entre el beneficio social y el aprovechamiento económico particular, incluso en algunos momentos privilegiando intereses monetarios en demerito del interés público intangible tendiente a la protección de la salud de la población”, señala MCCI en el apartado “Diabetes, una estrategia sin rumbo”.

“Con base en evaluaciones del Coneval, de la ASF y de Organizaciones de la Sociedad Civil se concluye que, tanto la Estrategia Nacional, como el Programa de Acción Específico de Prevención y Control de la Diabetes 2013-2018 parten de un diseño erróneo y no definen claramente la población objetivo. Las mismas auditorías advierten que el ISSSTE, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y Petróleos Mexicanos carecen de registros nominales sobre el número de personas en seguimiento médico y, de manera más importante, señalan que no es posible medir ni la calidad de la atención que reciben los afiliados a estos subsistemas, ni los resultados logrados a través de sus intervenciones”, advirtió.

En febrero pasado, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud federal, Hugo López-Gatell Ramírez, informó que a partir de 2019 y con nuevas reglas de operación, se aplicará el programa técnico de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, Obesidad y la Diabetes, a fin de ampliar la cobertura de atención y diagnóstico de este problema.

En esta reestructura se contempla, entre otros aspectos, una mayor participación de las unidades de primer nivel de atención en el diagnóstico en etapas tempranas de la vida.

Explicó que la estrategia anterior no respondía a los requerimientos para combatir el sobrepeso y la obesidad: tenía problemas de implementación, no contaban con un programa técnico sobre la promoción de la salud en las entidades federativas ni con indicadores de desempeño e impacto y se carecían de insumos para la detección, como las tiras reactivas para el control metabólico de las personas con diabetes, entre otros.

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