#MujeresBajoAsedio: Transporte de la CDMX, peligroso para ellas

Staff/GC
Posted on febrero 16, 2019, 7:03 am
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El transporte de la Ciudad de México es un peligro para las mujeres. Ellas son testigos o víctimas de robos en el microbús; robos en taxi, robos en el Metro y violaciones.

De hecho, el transporte público se encuentra en el segundo grupo donde ocurren mayores actos de violencia contra las mujeres en el país, pues es en el transporte, la calle y los parque públicos donde el 38.7% de las mujeres fueron víctima de actos de violencia por parte de desconocidos, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) presentada por el INEGI en 2016.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte
Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

El Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte Público de la Ciudad de México, elaborado por ONU-Mujeres, El Colegio de México y el Gobierno capitalino (2012-2018) advierte que la capital mexicana se ubica como la entidad de mayor prevalencia de violencia contra las mujeres en el ámbito comunitario en el país.

“Existen ciertos tipos de agresiones que, si bien son menos frecuentes, cuando ocurren tienden a concentrarse en la calle o el transporte público. Tal es el caso de las agresiones físicas. Así, 55.01% de los eventos registrados en la ENDIREH ocurrieron en la calle o transporte público, y 58.3% de los actos sexuales forzados por dinero y 89.7% de mujeres que fueron obligadas a mirar escenas o actos sexuales tuvieron lugar en la calle o el transporte público.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte
Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

“Por su parte, la ENVIPE 2014 señala que del total de personas que fueron víctimas de algún delito, 47% son mujeres y 10% del total reportó alguna agresión de índole sexual. De ese 10%, 98% corresponde a mujeres que sufrieron algún tipo de delito en materia sexual, y 2% a hombres. Además, 56.3% de tales agravios fueron cometidos en la calle (44.8%) o en el transporte público (11.5%)”.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2018, las mujeres se sienten más inseguras que los hombres en diversos lugares públicos o privados. El segundo lugar lo ocupa el transporte público, después de los cajeros automáticos en la vía pública.

La Fundación Thomson Reuters reveló en noviembre pasado que la Ciudad de México tiene el sistema de transporte más peligroso para las mujeres entre las cinco urbes más grandes del mundo.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

Fuente: Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte
Público de la Ciudad de México. ONU-Mujeres, El Colegio de México, Gobierno de la Ciudad de México. 2017.

De acuerdo con una encuesta, tres de cada cuatro mujeres en la capital no tenían confianza en usar el sistema de transporte sin riesgo de acoso, abuso o violencia sexual.

El Cairo ocupó el segundo lugar, mientras que menos de una de cada cuatro mujeres en Londres, Nueva York y Tokio pensaron que corrían riesgo de estos abusos en el transporte público o privado.

“El transporte no es seguro y los abusos ocurren todo el tiempo”, dijo Berenice Guerrero, una maestra de 22 años de Ciudad de México, a la Fundación Thomson Reuters.

“A veces me siento intimidada por los hombres y trato de no viajar de noche”, agregó Guerrero, que pasa 90 minutos al día viajando al trabajo en autobuses públicos y el Metro de la Ciudad.

En la CDMX, 151 mujeres dijeron que la seguridad era su mayor preocupación a la hora de trasladarse, mientras que 141 participantes en El Cairo lo consideraron el tema clave.

Erika Aguilar, usuaria de autobús y Metro en la capital mexicana, dijo que el hacinamiento provocaba abusos, y que muchas veces los demás pasajeros miraban para otro lado.

“Si una mujer está siendo acosada, la gente no quiere involucrarse. La gente tiene miedo de hacerlo”, dijo Aguilar, de 30 años. “Debería haber un límite estricto sobre la cantidad de personas que hay en cada vagón”, añadió.

El Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en el Transporte Público de la Ciudad de México retoma la experiencia de personal operativo del transporte en la Ciudad, quienes revelaron que las agresiones sexuales son un riesgo que, como los asaltos, las fallas en el sistema de transporte o los percances viales, forma parte de la cotidianidad citadina.

De acuerdo con las servidoras públicas entrevistadas para el Diagnóstico, existen tres problemas en la protección de derechos de las mujeres en el uso del espacio público:

– Falta de medidas preventivas de carácter institucional. Se señaló que la violencia sexual tiene lugar como consecuencia de las ventajas que la inacción de las autoridades le brinda a los perpetradores de violencia sexual en contra de las mujeres. Ya sea por la infraestructura, por la falta de intervención oportuna del personal de vigilancia o la ausencia de protocolos claros de actuación.

– Falta de sensibilidad de las autoridades y los responsables de brindar atención a las mujeres. La poca empatía, la baja credibilidad o la falta de modales mínimos de trato con las personas, fueron señaladas por las informantes como elementos comunes entre sus propios compañeros de trabajo y de quienes están a cargo de tareas ministeriales. Acudir a los trabajadores para pedir auxilio, solicitar información sobre los procedimientos legales, o levantar una denuncia, son acciones que se dificultan en la medida en que prevalece una barrera entre la autoridad y la ciudadanía.

– Finalmente, el tercer problema es la precaria reacción de las autoridades y testigos ante situaciones de violencia sexual. De acuerdo con las entrevistadas, además de la prevención, es necesario endurecer las penas por la comisión de delitos, fortalecer la complementariedad entre el auxilio psicológico y el apoyo jurídico y crear un sistema único que se dedique a atender prioritariamente a las víctimas.

Las servidoras públicas informantes reconocen que han sido testigos de actos de violencia sexual dentro de los respectivos sistemas de transporte donde laboran (STCM, Metrobús y RTP), tanto en sus funciones de servidoras públicas, como en su carácter de usuarias del transporte público.

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