Niñas madres

Staff/GC
Posted on mayo 10, 2020, 6:35 pm

En tiempos en que la globalización y las grandes tecnologías han acercado la información a casi todos los rincones del mundo, prevalece aún en aquellos países de ingresos bajos y medianos una escasa educación sexual.

Lo anterior llama la atención, pues a partir de la pandemia del coronavirus se ha manifestado un incremento de la tasa de natalidad y en ese contexto, los embarazos adolescentes podrían ser todavía más frecuentes.  

El peligro al que se enfrentan las mujeres jóvenes que apenas en la adolescencia se embarazan, genera bebés con un alto riesgo de morir, a diferencia de las mujeres que se hacen madres entre los 20 y 24 años.

En las Estadísticas Sanitarias Mundiales del 2014 se indica que la tasa media de natalidad mundial entre las adolescentes de 15 a 19 años es de 49 por 1000 muchachas. Las tasas nacionales oscilan de 1 a 299 nacimientos por 1000, siendo las más altas las del África Subsahariana.

Consecuencias para la salud

Las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las muchachas de 15 a 19 años en todo el mundo.

Sin embargo, desde el año 2000 se han registrado descensos considerables en el número de muertes en todas las regiones, sobre todo en Asia Sudoriental, donde las tasas de mortalidad se redujeron de 21 a 9 por 100 000 muchachas.

Cada año se practican unos 3 millones de abortos peligrosos entre muchachas de 15 a 19 años, lo que contribuye a la mortalidad materna y a problemas de salud prolongados.

El embarazo en la adolescencia puede también tener repercusiones sociales y económicas negativas para las muchachas, sus familias y sus comunidades.

En 2011 la OMS publicó junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) unas directrices sobre la prevención de los embarazos precoces y la reducción de los resultados negativos para la reproducción. Las directrices contienen recomendaciones sobre las medidas que los países podrían adoptar, con seis objetivos principales:

Las latinas y su triste realidad

América Latina y el Caribe tienen la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo. En la región, el15% de los embarazos ocurren en menores de 20 años., según datos de la OMS.

La tasa mundial de embarazo adolescente se estima en 46 nacimientos por cada 1.000 niñas, mientras que las tasas de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe continúan siendo las segundas más altas en el mundo, estimadas en 66.5 nacimientos por cada 1,000 niñas de entre 15 y 19 años, y son sólo superadas por las de África subsahariana, indica el informe

Aunque en los últimos 30 años en América Latina y el Caribe la fecundidad total -es decir, el número de hijos por mujer- ha disminuido, las tasas de fecundidad en las adolescentes se han reducido ligeramente, señala el informe.

La mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años en la región de las Américas. A modo de ejemplo, en 2014, fallecieron cerca de 1900 adolescentes y jóvenes como resultado de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto. A nivel global, el riesgo de muerte materna se duplica en madres más jóvenes de 15 años en países de ingreso bajo y mediano. Las muertes perinatales son un 50% más alta entre recién nacidos de madres menores de 20 años comparado con los recién nacidos de madres de 20 a 29 años, indica el informe.

La tasa total de fecundidad en América Latina y el Caribe ha disminuido de 3.95 nacimientos por mujer en el período 1980-1985 a 2,15 nacimientos por mujer en 2010-2015.

Si bien la tasa de fecundidad específica por edad (número de nacimientos por 1000 mujeres) descendió de manera significativa en la mayor parte de los grupos etarios en mujeres adultas (mayores de 18 años) hasta la mitad o menos que en 1980-1985, la tasa de fecundidad en las adolescentes disminuyó de manera más lenta (de 88,2 a 66,5).

Las tasas de fecundidad en adolescentes en Estados Unidos y Canadá se sitúan por debajo del promedio mundial y han descendido en forma sostenida durante el último decenio. En Estados Unidos, se registró una disminución record de la fecundidad en adolescentes en todos los grupos étnicos, con un descenso del 8% entre 2014 y 2015, hasta un mínimo histórico de 22,3 nacimientos por 1000 adolescentes de 15 a 19 años.

México

En México, una de cada 10 adolescentes ha tenido un hijo, y en promedio el inicio de su vida sexual es a los 15.9 años, pero cuando han sido víctimas de violencia, con frecuencia en su entorno más cercano, esa edad se reduce incluso a la infancia, advirtió Mónica Beatriz Aburto Arciniega, coordinadora del Programa de Prevención de Embarazo en Adolescentes de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO), 44.9 por ciento de las mujeres de entre 15 y 19 años tuvieron su primera relación sexual sin protección, refirió.

Nuestro país ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y en naciones en vías de desarrollo el problema es más generalizado.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México viven más de 22 millones de adolescentes mujeres y hombres, y “más de la mitad de las adolescentes de 12 a 19 años han estado embarazadas”, comentó.

Entre las embarazadas de 10 a 13 años, las principales reacciones ante su situación suelen ser la negación de su condición, depresión, aislamiento y un padre ausente en sus planes de maternidad. “En muchas ocasiones son casos de violencia sexual”, advirtió.

En tanto, entre las jóvenes de 14 a 16 años, con frecuencia se presenta una dramatización de la experiencia corporal y emocional, se ve al feto como afirmación de independencia de los padres, existe ambivalencia entre la culpa y el orgullo, y el padre del bebé es considerado importante como una esperanza para el futuro.