Obesidad y diabetes, eslabón débil ante coronavirus

Staff/GC
Posted on abril 10, 2020, 11:23 pm

Personas con obesidad severa y personas con diabetes podrían tener un mayor riesgo de enfermedad grave debido al coronavirus Covid-19, señala el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que los altos niveles de diabetes y otras enfermedades derivadas de la obesidad en México podrían significar más casos graves de pacientes con coronavirus.

“La presencia de diabetes mellitus, hipertensión y obesidad aumentan significativamente el riesgo de hospitalización y muerte en pacientes con Covid-19”, alerta una publicación de la Biblioteca Nacional de Salud de los Institutos Nacionales de Salud de EU.

El Boletín de Cierre Anual 2018 del Sistema de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria de Diabetes tipo 2 señala que la diabetes constituyó la segunda causa de muerte en el país con el 15.2% del total, únicamente por debajo de las enfermedades cardiovasculares que ocasionaron un total de 141,619 defunciones (20.1%).

Añade que del total de casos de diabetes tipo 2, el 60.52% se encuentran en conjunto con sobrepeso y obesidad.

“Aquí en México la previsión es de un 6% (tasa de pacientes que van a requerir cuidados altamente especializados en una Unidad de Cuidados Intensivos), la previsión del Gobierno Federal. Podría ser un poco más porque México, a diferencia de otros países, tiene una altísima tasa de diabetes Mellitus tipo 2, una tasa de obesidad que está asociada con hipertensión, con problemas respiratorios, con varios cánceres, etcétera, entonces es una población que está más a riesgo porque sabemos que esta enfermedad golpea primero que nada a los adultos de más de 60 años en particular. Pero, además, a quienes tienen comorbilidades como diabetes e hipertensión, entonces podríamos ver más casos aquí en México por esa razón”, aseguró Cristian Morales, el representante al Centro de Información de las Naciones Unidas en México.

De hecho, la triada obesidad-sobrepeso-diabetes ya era considerada como una epidemia en México y es parte de la lista de fracasos de la administración de Enrique Peña Nieto.

La administración pública, liderada por el entonces presidente Peña, actuó de manera negligente ante la epidemia de obesidad que tiene en jaque los servicios de salud y los bolsillos de los pacientes mexicanos.

El diagnóstico lo tenían. En 2013 el Gobierno Federal sabía que el 42.6% de los hombres mayores de 20 años de edad presentaba sobrepeso y 26.8% obesidad, mientras que en las mujeres estas cifras correspondían a 35.5 y 37.5%, respectivamente, además que el 19.8% de los niños de 5 a 11 años padecía sobrepeso y el 14.6% obesidad.

Sin embargo, fue hasta 2016 cuando el Gobierno mexicano declaró una alerta epidemiológica.

De acuerdo con los especialistas Simón Barquera y Mariel White, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), la administración federal emitió la alerta de manera tardía, después de darse cuenta -demasiado tarde- de la situación crítica: más del 72% de su población adulta con sobrepeso u obesidad y casi 100,000 muertes relacionadas con la diabetes cada año.

En un artículo publicado en la revista científica Obesity, los especialistas denuncian que, adicionalmente, el presupuesto nacional para la salud sufrió recortes desde 2013, “pasando del 3.1% del presupuesto total en 2013 a sólo el 2.3% en 2018, una disminución de 5.1 mil millones de dólares.

“La financiación asignada a la prevención y el control de la obesidad y la diabetes ha sido incluso más deprimente, nunca ha alcanzando el 1% del presupuesto de salud. Este financiamiento anual reducido ilustra la falta de voluntad de México para abordar de manera crítica la obesidad y las comorbilidades que la acompañan”, señalan Barquera y White en su artículo.

En septiembre 2013, cuando Mercedes Juan López tenía las riendas de la Secretaría de Salud, la dependencia difundió la “Estrategia nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes”.

En dicho documento se exponía que de 1984 a 1998 disminuyó 29.3% la adquisición de frutas y verduras, 26.7% de leche y 18.8% de carnes, mientras que se incrementó la compra de hidratos de carbono refinados, que ascendió en 6.3%, así como el gasto en bebidas azucaradas, el cual aumentó en 37.2%.

“México es uno de los países con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Según los resultados de las encuestas nacionales de salud de 1999 a 2006, el número de hogares que consumen refrescos embotellados aumentó de 48% a 60% durante dicho periodo. Mas aún, la Encuesta de Salud en Escolares 2008 colocó a los refrescos entre los cincos productos más consumidos en las escuelas primarias y secundarias públicas del país”.

Ese es parte del diagnóstico, pero ¿qué pasó?

Las débiles instituciones nacionales fueron dobladas por las poderosas industrias de alimentos y bebidas.

‘El Sobrepeso Nos Pesa’

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud federal, Hugo López-Gatell, ha advertido la diabetes, el sobrepeso y la obesidad son una carga adicional para enfrentar la epidemia del Covid-19.

“Esto es producto de muchos años, de cuatro décadas al menos de mala alimentación, una alimentación que ha estado empujada por productos de baja calidad nutricional y muy alto poder calórico, y son particularmente los alimentos industrializados, y estamos teniendo las consecuencias de esa epidemia a lo largo de 40 años; en sí mismas, la obesidad, el sobrepeso, la diabetes, son epidemias. Entonces, eso es lo que hoy va a pesar importantemente y otras enfermedades que se relacionan con estos trastornos metabólicos”, ha señalado el especialista.

Aclaró que la mala alimentación no es un fenómeno que dependa solamente de la voluntad personal.

“Equivocadamente a veces se le atribuye una responsabilidad al individuo sobre lo que come y cómo se alimenta, pero en realidad la causa raíz, la causa principal, es qué alimentos están disponibles, y en México tenemos una monstruosa y monumental sobreoferta de alimentos industrializados de muy bajo valor nutricional y altísimo poder calórico en forma de bebidas o en forma de productos industrializados sólidos.

“La magnitud de la epidemia de obesidad, de sobrepeso, de diabetes y con ellas un conjunto de enfermedades crónicas como la hipertensión, que están asociadas con las mismas causas nos pesa, literalmente el sobrepeso nos pesa, la obesidad nos pesa poblacionalmente y hoy enfrentamos una epidemia de COVID con estos estragos prolongados de la mala alimentación”, ha señalado López-Gatell.

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