Saúl y Daniel dominan el balón… y la adversidad

Por MELISA ORTEGA
Posted on junio 07, 2017, 5:11 pm
La culpa la tuvo el viento, el caso de Saúl Rodríguez. Foto: Melisa Ortega.

La culpa la tuvo el viento, el caso de Saúl Rodríguez. Foto: Melisa Ortega.

El paisaje urbano siempre nos muestra su versatilidad, nos cuenta historias… de una flor a un bosque, de la mirada de un bebé al llanto de un adulto, del aroma de un perfume a la atmósfera que se descompone…

Esas historias toman a la Ciudad de México como el gran escenario; el gran circo; la gran carpa, o la gran cancha: malabaristas en Cabeza de Juárez, faquires en el Metro, magos y comediantes en Chapultepec, futbolistas en Paseo de la Reforma.

Y es ahí, en Paseo de la Reforma, una avenida que es varias avenidas (la próspera y lujosa del poniente, la populosa y descarriada del nororiente, y la clasemediera venida a menos en su zona central) donde el color rojo de uno de sus semáforos marca el tiempo para que dos jóvenes dispongan de la cancha, que sirve de crucero para alguno de los 5.5 millones de autos que “disfrutan” del asfalto del corazón del país.

A la altura de la icónica iglesia de San Judas Tadeo (la que cada día 28 de cada mes se llena de sus más fieles devotos) los dos jóvenes, ataviados con jerseys y shorts, le dan rienda suelta a su deporte favorito (y el de millones de nosotros), en el que también comulgan fieles devotos y rudos dogmáticos: el futbol.

La culpa la tuvo un toro, el caso de Daniel García. Foto: Melisa Ortega.

La culpa la tuvo un toro, el caso de Daniel García. Foto: Melisa Ortega.

Saúl y Daniel dominan el balón, lo dominan con la rodilla, lo someten con el pie, lo equilibran con la cabeza, tuya-mía-telapresto.

Durante los segundos que dura la luz roja en el semáforo de Reforma y Avenida Hidalgo, Saúl y Daniel convierten el crucero en la cancha-escenario para automovilistas, a quienes sorprenden con el dominio de la pelota, con las hábiles suertes realizadas con las manos en sus muletas, pues Saúl y Daniel carecen de su pierna izquierda.

La cátedra de futbol lleva implícito un mensaje: a pesar de las dificultades, se puede salir adelante.

Daniel, originario de Oaxaca, perdió su extremidad en una corrida de toros cuando uno de estos le pasó encima de su pierna, la perdió.

En el caso de Saúl la culpa la tiene el viento. Mientras se encontraba trabajando, un ventarrón hizo colapsar un zaguán, cayó sobre su pierna. La destrozó.

Ambos se encontraron con personas que les enseñaron que la adversidad no es algo definitivo y en lugar de lamentarse buscaron la forma de salir adelante.

En espera del momento para lucir sus habilidades. Foto: Melisa Ortega.

En espera del momento para lucir sus habilidades. Foto: Melisa Ortega.

Saúl Rodríguez y Daniel García pertenecen a “Los Guerreros Aztecas” -uno de los 11 equipos de la Liga Mexicana de Amputados- que ahora cuenta con más de 20 futbolistas. La liga se fundó en 2013 y recibe a una gran cantidad de personas amputadas que por su misma condición son despedidas de sus trabajos o no encuentran empleo en ámbito laboral.

EL ESCENARIO MÉDICO

Los amputados conforman uno de los sectores más vulnerables que se pueden encontrar en la Ciudad de México; sólo una pequeña fracción tiene un empleo formal, pues se tienen registros de que poco más de mil 500 amputados son despedidos cada año.

En 2013, el Sector Salud registró 75 mil amputaciones en el país y para 2016, de acuerdo con información del ISSSTE proporcionada al diario La Jornada, se realizaban 128 mil al año.

Un informe de la Academia Nacional de Medicina de 2015 señala que la Diabetes Mellitus Tipo (DT2) es la principal causa de amputación relacionada con enfermedades vasculares. Contribuye con el 81% de los casos.

Las amputaciones traumáticas representan el 16%, y el tercer gran grupo de causas de amputación es por tumores malignos o por causas congénitas y representan el 3% de los casos.

La Diabetes Mellitus Tipo (DT2) es la principal causa de amputación. Foto: Melisa Ortega.

La Diabetes Mellitus Tipo (DT2) es la principal causa de amputación. Foto: Melisa Ortega.

El documento consigna que la doctora Martha Hijar Medina, entonces Secretaria Técnica del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA) mencionó que sólo 1 de cada 10 personas con miembros amputados se rehabilita, y que sólo el 30% de los rehabilitados saben usar la prótesis.

Los datos de la doctora:

– De 75,000 amputados sólo se rehabilitan 7,500.

– 67,500 no llegan a utilizar una prótesis y 5,250 no la saben utilizar.

Las causas más frecuentes de amputación traumáticas son:

– Exposición a fuerzas mecánicas.

– Otros accidentes.

– Transporte motorizado.

– Quemaduras.

– Contacto con animales.

Así pues, al tratarse de accidentes es posible prevenirlos.

En cuanto al lugar en el que ocurren estos accidentes presentó que:

– 51% no está documentado, 1% ocurre en la escuela; 27% en casa.

– El 75% de los que sufren amputaciones traumáticas son hombres.

En cuanto al costo directo presentó que en el caso de los amputados por DT2 es de 30,000 a 60,000 dólares; mientras que el costo de las amputaciones de mano, sin prótesis, es de 30,000.

Como conclusiones presentó las siguientes:

– La amputación es un problema que tiene que ser abordado de manera

diferente según la causa.

– Es de la mayor importancia el dar una prótesis a los amputados y capacitarlos

para su uso.

– Las personas con pocos recursos deben tener accesibilidad a una prótesis.

DE REGRESO A LA CANCHA

Tanto Daniel como Saúl, tienen menos de 60 segundos para dominar el balón, jugarlo con las muletas y hacerlo volar por el aire sin perder el equilibrio, sosteniéndose a veces sólo con las barras de metal en sus brazos frente a miles de conductores que los ven a diario.

Saúl tiene bien calibrado el tiempo, y cuando faltan algunos segundos para que el semáforo cambie a verde interrumpe el espectáculo y ambos se dirigen a los conductores para pedir apoyo monetario.

A veces les va bien, otras no tanto. Lo que es una constante es el alto riesgo que corren en su cancha improvisada, pues los automovilistas, con la mala leche que suelen cargarse al momento de colocarse atrás del volante, les avientan sus naves y llegan a ser groseros con ellos.

Sin embargo, mientras los conductores de los vehículos observan a estos dos jóvenes realizando suertes con la pelota, algún peatón entusiasmado pide que le pasen el balón e intenta hacer alguna dominada.

Así, Daniel y Saúl llegan a contagiar a transeúntes y automovilistas… y construyen su historia en este fascinante monstruo de Ciudad.

Sólo 1 de cada 10 personas con miembros amputados se rehabilita. Foto: Melisa Ortega.

Sólo 1 de cada 10 personas con miembros amputados se rehabilita. Foto: Melisa Ortega.

 

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