Son ya seis periodistas ejecutados en este año #NiUnoMas

Posted on mayo 16, 2017, 1:28 am

Con el homicidio del periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas, perpetrado este lunes en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, son ya seis los periodistas ejecutados en lo que va de este 2017.

Al también fundador del diario RÍODOCE se suman los homicidios de Filiberto Álvarez, Maximino Rodríguez, Miroslava Breach, Ricardo Monlui y Cecilio Pineda, todos ellos aún sin esclarecer, todos ellos realizaban investigaciones relacionadas con el crimen organizado.

La noticia cimbró al gremio periodístico, que desde sus propios espacios informativos en prensa, radio, televisión y portales digitales condenaron enérgicamente este nuevo homicidio y exigieron justicia al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

De parte de la autoridad, sólo una condena manifestada en dos mensajes de Twitter por parte del presidente y para instruir a la Procuraduría federal para que la “Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión” (FEADLE) apoye a las autoridades en la investigación de “este indignante crimen”.

“Martirio”, “Impunidad”,  “Impotencia” fueron calificativos expresados por destacados periodistas, quienes a través de las redes sociales se expresaron a través de sus cuentas mediante el hashtag #NiUnoMas para exigir al gobierno federal actuar ya y brindar garantías a los informadores.

La noticia se hizo tendencia en redes sociales a nivel internacional.

Las instancias aludidas no emitieron ningún comentario adicional, generando con ello una reacción de indignación de los comunicadores, a grado tal de anunciar para mañana un paro de labores en algunos medios informativos como la revista Nexos y el portal Animal Político, como muestra de inconformidad por la indiferencia de las autoridades para resolver estos crímenes.

En el portal sinembargo.mx se dio cuenta de la ineficiencia con la que la FEADLE ha actuado ante crímenes similares desde su creación.

“La FEADLE tiene un grado de 97 por ciento de ineficacia en la investigación y sentencia de los crímenes cometidos en contra de los informadores mexicanos”, según sus propios datos.

Otros medios convocaron para este martes a una concentración a las 19:30 horas en las afueras de la Secretaría de Gobernación para condenar la ola de homicidios en el país.

En la gran mayoría de los posteos de redes sociales, se repitió una y otra vez una cita del periodista ejecutado este lunes que dice:

“El buen periodismo, valiente, digno, responsable, honesto, no tiene sociedad alrededor; está solo, y eso habla también de nuestra fragilidad, porque significa que si van contra nosotros, a esos periodistas y les hacen daño, no va a pasar nada”.

Javier Valdez Cárdenas tenía una trayectoria periodística de más de 25 años dedicados a explorar la actividad del narcotráfico, y apenas en marzo pasado presentó su libro “Narco periodismo”.

Al momento de su ejecución, el periodista caminaba solo en calles céntricas de la capital sinaloense cuando, de acuerdo con los primeros informes periciales, un sujeto lo despojó de su camioneta disparándole de manera directa en varias ocasiones hasta dejar su cuerpo tirado en el piso.

En un editorial de RÍODOCE, se señala que Javier Valdez Cárdenas fue asesinado con saña.

“Los asesinos simularon el robo de su vehículo, pero le dispararon en 12 ocasiones con dos armas distintas. No tenemos ninguna duda: quien ordenó el crimen pidió a los sicarios que se aseguraran del objetivo.

“Es un golpe demoledor para nosotros, para su familia, pero también para el periodismo, el sinaloense, el mexicano, sobre todo ese que investiga, escribe y publica en libertad”.

El homicidio ocurrió a plena luz del día, en calles céntricas de Culiacán. Cerca de las instalaciones de Ríodoce. Foto: Tomada del portal riodoce.mx.

El homicidio ocurrió a plena luz del día, en calles céntricas de Culiacán. Cerca de las instalaciones de Ríodoce. Foto: Tomada del portal riodoce.mx.

El siguiente es el editorial completo de RÍODOCE http://riodoce.mx/

HOY NOS PEGARON EN EL CORAZÓN: RÍODOCE

Ha sido un golpe demoledor. Pero no solo para nosotros. Un grupo de gatilleros asesinó a Javier Arturo Valdez Cárdenas, nuestro compañero. Lo esperaron a que saliera de la oficina de Ríodoce, donde estuvo trabajando por la mañana. Lo mataron con saña. Los asesinos simularon el robo de su vehículo, pero le dispararon en 12 ocasiones con dos armas distintas. No tenemos ninguna duda: quien ordenó el crimen pidió a los sicarios que se aseguraran del objetivo.

Es un golpe demoledor para nosotros, para su familia, pero también para el periodismo, el sinaloense, el mexicano, sobre todo ese que investiga, escribe y publica en libertad.

Siempre, desde que decidimos brindar cobertura al tema del narcotráfico, supimos que esto podía ocurrir; lo sabía Javier, lo sabíamos todos en Ríodoce. Y hemos reporteado con miedo todos estos años, seguros, como lo dijo él muchas veces, de que cuando alguien toma la decisión de matar a alguien, mata.

Cohabitamos con la muerte, decía. Copulamos con ella, se ríe de nosotros, nos besa, se burla. Pero seguimos todos estos años —14 desde la fundación de Ríodoce— haciendo lo que un buen periodista y un buen periódico tiene que hacer en un estado como Sinaloa, en un país como México.

Nos han arrancado un brazo. O los dos. Javier fue parte fundamental de Ríodoce desde que el semanario era apenas una quimera concebida por un grupo de periodistas que creíamos y creemos en la libertad, en la independencia, en la honradez, en la crítica; que vemos en el periodismo un compromiso con la sociedad, cada vez más desvalida en medio de gobiernos cada día más corruptos y cínicos, criminales desde el Estado.

En estas convicciones estribaba nuestra terquedad de seguir adelante a pesar de las acechanzas cotidianas, en medio de tantos crímenes, de las guerras sangrientas del narco y de las que los periodistas somos, casi siempre, víctimas del fuego cruzado.

No podemos dejar de cubrir temas del narcotráfico, decíamos; menos ahora que el fenómeno es más amplio y profundo. Nacimos para la información, no para el silencio, sosteníamos, y nos debíamos congruencia. El problema es cómo hacerlo. Por eso tratamos de tener siempre cuidado de no cruzar esas líneas tan delgadas cuya transgresión puede significar la muerte.

No tenemos ninguna duda: el origen del crimen de Javier Valdés está en su trabajo periodístico relacionado con los temas del narcotráfico. No sabemos de qué parte, de qué familia, de que organización provino la orden. Pero fueron ellos.

Esperaríamos del gobierno estatal y del federal que se abocaran a investigar y castigar este crimen. Pero, sabiendo el destino de la mayoría de los casos, sin muchas esperanzas de que hagan justicia.

Qué pena por nuestra sociedad; qué dolor de país.

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