Triste Navidad en Belén

Staff/GC
Posted on diciembre 24, 2020, 12:25 am

En Tierra Santa, las navidades y el lugar donde nació Jesús viven serán distintos a otros años. Las luces que iluminan la ciudad se apagarán, se limitará el acceso a lugares santos para las ceremonias religiosas a unas decenas de personas y las plazas y calles se mostrarán vacías, debido a la pandemia del Covid-19

La pandemia que ha azotado el mundo no perdonó a la ciudad santa de Belén.

“Esto nunca había estado tan muerto, ni en las intifadas”, dijo a  la agencia informativa Sputnik Ayoub Awad, taxista y guía turístico de Belén, refiriéndose a los dos levantamientos palestinos contra la ocupación israelí a finales de los ochenta y a principios de 2000.

Es una tradición que todas las noches previas a la navidad, el evento del encendido del árbol de Navidad frente a la Basílica de la Natividad en la Plaza del Pesebre, acudan miles de peregrinos de todo el mundo.

Así inaugura Tierra Santa las Navidades y el lugar se llena de luces, procesiones solemnes, bandas musicales de boy souts y ríos y ríos de gente.

Este año, por el contrario, el encendido del gigantesco árbol estará limitado a sólo 15 invitados, al igual que la misa de medianoche, a la que asistirá sólo un grupo muy reducido de personas autorizadas, según informó en un comunicado oficial el alcalde de Belén, Anton Salman.

“Estas celebraciones estarán cerradas al público en general y se llevarán a cabo bajo estrictas medidas de seguridad e higiene. No obstante, serán transmitidas en vivo para que la gente pueda disfrutarlo y a la vez prevenir reuniones y reducir el riesgo de infección” dijo Helen, una habitante palestina cristiana de Belén.

“Eso lo hacemos algunos años para ver mejor lo que pasa en la plaza, pero la diferencia con este año es que, aun viendo la tele, por la ventana abierta oímos el alboroto de la calle, el espíritu de la Navidad. Pero este año será una Navidad silenciosa”.

Para la llamada “capital de las Navidades” el principal motor económico es el turismo, con puntos álgidos en las Navidades y Semana Santa, sin embargo, este diciembre, los restaurantes, hoteles y tiendas de recuerdos permanecen cerrados por la ausencia de turistas desde el mes de marzo.

El 60 por cien de la ciudad depende del turismo, según datos de la asociación hotelera de Belén, y sus ingresos desaparecieron cuando los turistas dejaron de llegar, debido a las restricciones internacionales declaradas para evitar contagios a nivel internacional.

Pero hay establecimientos que no pierden la esperanza; el hotel Embajador, que se encuentra cerca de la Iglesia de la Natividad, construida en el sitio donde los cristianos creen que nació Jesús, ha reabierto una plaza con la esperanza de que algunos visitantes locales quieran venir a celebrar en las próximas semanas.

En esta Navidad, no hay turistas en Belén. Los vendedores de reliquias buscan vender su artesanía en calles casi desiertas y el clero se prepara para unas celebraciones insólitas: sin fieles, pero con muchas oraciones para estos tiempos difíciles.

En Belén, en diciembre del año pasado, una multitud de buses climatizados llevaba a decenas de miles de turistas hasta esta pequeña ciudad palestina, a menos de una decena de kilómetros de Jerusalén, detrás de un muro de hormigón construido por Israel.

En la Basílica de la Natividad, casi había codazos para contemplar, unos minutos, la cueva donde, según la tradición, Cristo nació hace más de 2 mil años.

Este año la basílica está vacía

En la cueva de la Natividad, cuatro monjes casi en trance recitan sus plegarias en armenio. Sus voces reverberan en la cavidad, entre emanaciones de incienso.

“El amor de Dios llena este lugar, este lugar santo, para decirnos: no tengan miedo, estoy con ustedes, todo esto pasará y yo seguiré (…) Y gracias a Dios, Navidad siempre existe y da sentido a todo. Trae esperanza, paz y anima a donar”, explica Rami Asakrieh, el padre de la parroquia de Belén en Cisjordania.

“A veces, más de medio millón de personas venían a la Basílica durante las fiestas, pero este año con el coronavirus, hay muchas restricciones sanitarias (…) Hay menos comercio, pero más religión”, dice.

Este año, la noche del 24 de diciembre, no habrá misa con público en la basílica, ni la presencia de dirigentes palestinos, encabezados por el presidente Mahmud Abas. La misa de Navidad sólo con los sacerdotes será retransmitida a todo el mundo informó la agencia AFP.

Toque de queda nocturno

El alcalde de Belén informó que la ciudad tenía previsto recibir a unos 3 mil invitados, incluidas tropas de exploradores locales y bandas musicales de todo el mundo que normalmente entretienen a los visitantes durante las festividades de Nochebuena.

Pero “nadie puede asumir la responsabilidad de invitar a un gran número de personas a eventos de Navidad. No mientras continúe la pandemia”, sentenció.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) impuso esta semana un nuevo toque de queda nocturno para ayudar a contener un aumento de los casos de coronavirus. La gente debe permanecer en el interior desde las 7 de la noche y hasta las 6 de la mañana y Belén está incluida en el bloqueo.

Los funcionarios dicen que el confinamiento podría extenderse hasta Navidad e incluso hasta el nuevo año si los niveles de infección no bajan. El Ministerio de Sanidad palestino ha reportado unos 65 mil casos de covid-19 en Cisjordania y más de 620 muertes