Cerca, muy cerca del Apocalipsis

Staff/GC
Posted on mayo 11, 2019, 6:45 am
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En el Reloj del Día del Juicio Final, la humanidad se encuentra a tan solo dos minutos de la medianoche.

El Doomsday Clock o El Reloj del Juicio Final o El Reloj del Apocalipsis se encuentra demasiado cerca del punto simbólico de aniquilación, que no era tan cercano desde 1953, en el apogeo de la Guerra Fría.

Las manecillas del Reloj del Juicio Final se mantienen en la misma posición que en 2018, y esto es una mala noticia, pues, de acuerdo con Robert Rosner, presidente del Consejo de Ciencia y Seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists, significa la amenaza latente de una guerra nuclear y, adicionalmente, la “normalización” del cambio climático y las mentiras y propaganda generalizadas de líderes mundiales.

El Doomsday Clock advierte a la población mundial sobre lo cerca que nos encontramos de la destrucción del planeta gracias a tecnologías peligrosas.

Fundado en 1945 por científicos de la Universidad de Chicago que ayudaron a desarrollar las primeras armas atómicas en el Proyecto Manhattan, el Bulletin of the Atomic Scientists creó el Reloj del Día del Juicio Final en 1947, cuando el mayor peligro para la humanidad provino de las armas nucleares, en particular de la carrera armamentista nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

El Boletín consideró posibles escenarios catastróficos debido al cambio climático por primera vez en 2007.

La última vez que el Reloj del Apocalipsis ha dado cierto margen a la humanidad fue en 1991, cuando las manecillas se encontraban 17 minutos antes de la medianoche.

Para entonces la Guerra Fría se declaraba oficialmente terminada, y los Estados Unidos y la Unión Soviética comenzaron a hacer profundos recortes a sus arsenales nucleares mediante el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, además de iniciativas unilaterales para eliminar arsenales de misiles balísticos intercontinentales.

Sin embargo, la belicosidad de las súper potencias, además del fracaso de los líderes políticos para atacar el cambio climático han puesto en peligro a todas las personas en el planeta.

De esos 17 minutos para la medianoche de 1991, para 2017 las manecillas del reloj ya se encontraban dos minutos y medio antes de la hora cero.

“La probabilidad de una catástrofe global es muy alta, y las acciones necesarias para reducir los riesgos de un desastre deben tomarse muy pronto (…) el reloj avanza, el peligro global se avecina”, difundió entonces el grupo de científicos.

La anomalía que la humanidad tiene en la cara actualmente consta de dos componentes altamente fatales: el riesgo nuclear y los peligros asociados al cambio climático.

“Estas amenazas se vieron exacerbadas el año pasado por el uso creciente de la guerra de información para socavar la democracia en todo el mundo, ampliando el riesgo de estas y otras amenazas y poniendo el futuro de la civilización en un peligro extraordinario. La ‘nueva anormalidad’ que describimos, y que el mundo ahora habita, es insostenible y extremadamente peligrosa. La situación de seguridad mundial puede mejorarse si los líderes buscan el cambio y los ciudadanos lo exigen. Faltan 2 minutos para la medianoche, pero no hay razón para que el Reloj del Día del Juicio Final no se aleje de la catástrofe. Lo ha hecho en el pasado, porque los líderes actuaron bajo la presión de ciudadanos informados y comprometidos de todo el mundo”, dice la declaración 2019 del Doomsday Clock.

Tictac, tictac

Y mientras los líderes actúan y los ciudadanos reclaman, el reloj hace tictac y el peligro se cierne sobre el planeta.

Izumi Nakamitsu, Alta Representante para Asuntos de Desarme de la Organización de las Naciones Unidas, dijo en abril al Consejo de Seguridad que el uso de armas nucleares, “ya sea intencionalmente, por accidente o por error de cálculo”, es una de las mayores amenazas actuales para la paz y la seguridad internacionales.

El “Cisne blanco”, bombardero-portamisiles estratégico Tu-160, es descrito por medios rusos como “la peor pesadilla para EU”.

El “Cisne blanco”, bombardero-portamisiles estratégico Tu-160, es descrito por medios rusos como “la peor pesadilla para EU”.

Durante una reunión en apoyo al Tratado de No Proliferación, advirtió que “las posibles consecuencias de una guerra nuclear serían globales y afectarían a todos los Estados”.

Según Nakamitsu, el Tratado de No Proliferación (TNP) es ampliamente reconocido como “la piedra angular del régimen internacional de no proliferación y el fundamento esencial del desarme nuclear”. Su papel como “pilar de nuestra seguridad colectiva es también un hecho aceptado”.

El TNP, que entró en vigor en 1970 y será sometido a una revisión histórica durante una Conferencia que se celebrará en 2020, representa el único compromiso multilateral y vinculante con el desarme de los Estados que oficialmente almacenan armas nucleares.

No obstante, Nakamitsu citó varias amenazas al Tratado al comentar que existe una “retórica peligrosa” sobre el uso de armas nucleares. También comentó que existe una mayor dependencia de las bombas atómicas en las doctrinas de seguridad y que se han emprendido programas de modernización para hacer que las armas nucleares sean más rápidas, sigilosas y precisas.

El USS Abraham Lincoln en una misión de 2012 en el Golfo Pérsico. Foto: Marina de los EU.

El USS Abraham Lincoln en una misión de 2012 en el Golfo Pérsico. Foto: Marina de los EU.

En la misma reunión, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, alertó sobre el aumento constante de la cantidad de material nuclear en circulación.

En cuanto a Corea del Norte, dijo que su programa nuclear se ha expandido significativamente durante la última década, realizando pruebas nucleares en cinco ocasiones distintas desde 2009, aunque desde hace poco no ha llevado a cabo ninguno.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido que los Estados están buscando la seguridad no en la diplomacia y el diálogo, sino en el desarrollo y acumulación de armas.

Durante una intervención ante la Conferencia de Desarme, en Ginebra, el Secretario General lanzó la voz de alarma ante uno de los más graves peligros que afronta la humanidad: “los principales componentes de la arquitectura internacional del control mundial de armas están hundiéndose”.

Por ejemplo, señaló, el uso impune de las armas químicas está llevando a su proliferación. En cuanto a las armas atómicas, afirmó que no se puede permitir que el mundo camine sonámbulo hacia una nueva carrear armamentística nuclear.

El destructor de misiles guiados USS McFaul transita el Estrecho de Ormuz el 3 de mayo de 2019. Foto: Armada de los EEU.

El destructor de misiles guiados USS McFaul transita el Estrecho de Ormuz el 3 de mayo de 2019. Foto: Armada de los EEU.

Y para completar el sombrío cuadro, Guterres aseguró que “las nuevas tecnologías armamentísticas están aumentando los riesgos de una forma que todavía no entendemos e incluso no podemos imaginar”.

En este contexto, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) informó que se incrementó casi dos mil millones de dólares el gasto militar mundial durante 2018.

“Los cinco países con más gasto en 2018 fueron Estados Unidos, China, Arabia Saudita, India y Francia que, en conjunto, representaron el 60% del gasto militar global”, difundió el SIPRI den un reporte de este año.

El gasto de Estados Unidos, informó, aumentó por primera vez desde 2010, mientras que China creció por 24o año consecutivo.

“En 2018, el gasto militar global creció por segundo año consecutivo hasta lograr el nivel más alto desde 1988 —el primer año del cual se dispone de datos globales consistentes. Ahora, el gasto mundial es un 76% más alto que el mínimo logrado en la posguerra fría en 1998”, señaló el instituto.

Misiles rusos en el desfile de mayo de 2018 en la Plaza Roja.

Misiles rusos en el desfile de mayo de 2018 en la Plaza Roja.

Y no sólo eso, en su política internacional, los líderes advierten que han cortado cartucho.

Apenas el 5 de mayo, John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, informó que el USS Abraham Lincoln Carrier Strike Group y un grupo especial de bombarderos fueron desplegados “para enviar un mensaje claro e inequívoco al régimen iraní de que cualquier ataque a los intereses de los Estados Unidos” o de sus aliados “se encontrará con una fuerza implacable”.

La tensión nuclear no ha sido tomada muy en serio.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha asegurado que en los últimos años está creciendo la tendencia de no tomar en serio la amenaza de una guerra nuclear, y que ese error se extiende sobre todo en los países occidentales.

En su tradicional conferencia decembrina, el líder ruso acusó que existen planes para crear cargas nucleares de bajo impacto, lo que se traduce en un uso táctico en lugar de global. “Sin embargo, bajar el umbral puede llevar a un desastre nuclear global. Este es un peligro al que nos enfrentamos hoy.

“Parece imposible o algo que no es tan importante. Al mismo tiempo, si, Dios no lo quiera, algo como esto sucede, podría destruir toda la civilización o quizás todo el planeta”.

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