Estrés, temor y soledad en el confinamiento

Staff/GC
Posted on abril 25, 2020, 12:55 am

Depresión, angustia, miedo, fueron solo algunas de las emociones que sufrió la estudiante Dizi, de Wuhan, a lo largo dos meses encerrada por la pandemia del COVID-19. Ella recomienda no sentirse culpable por dedicar tiempo al ocio, apreciar a la familia y la gente que nos rodea, no leer noticias negativas todos los días y cuidar la salud para sobrevivir a la cuarentena.

Los suministros enviados por el Fondo de Población de la ONU llegaron el 26 de febrero a Wuhan, China, para su distribución en hospitales locales. Foto: UNFPA/China.

Los suministros enviados por el Fondo de Población de la ONU llegaron el 26 de febrero a Wuhan, China, para su distribución en hospitales locales. Foto: UNFPA/China.

Visitó a sus padres el 23 de enero, y allí la sorprendió el confinamiento que terminó a finales de marzo, cuando los residentes de Wuham pudieron salir de compras, y personas de la provincia de Hubei también pudieron regresar a Wuhan a trabajar.

La estudiante relató a Noticias ONU que cuando pidieron que se quedaran en casa sintió que la epidemia era muy grave en aquel momento y pensó que el encierro duraría hasta el Festival de Primavera o el Festival de los Faroles, a mediados de febrero.

“Hubo algo de pánico, pero ya era demasiado tarde para digerir la sensación”, dijo. “La última vez que fuimos de compras fue el 23 de enero. El personal nos informó de que nos abasteciéramos de productos cotidianos, pero solo nos dijo que nos preparáramos para unos 10 días. Entonces, lo que compramos no fue suficiente. Ahora recuerdo que en aquel momento lo más importante para el uso diario era el desinfectante de manos. Pero luego siempre falta algo. Por ejemplo, si usas hilo dental habitualmente o no tienes termómetro puedes necesitar comprarlos después.

“También está el aspecto de la comida, es decir, los fideos o el arroz que te gusta comer, y las albóndigas congeladas también son muy convenientes. También bebidas y mucha carne. Los bocadillos son muy importantes, porque creo que pueden ajustar tu estado de ánimo, por lo que debes comprar tantos bocadillos como quieras. En cuanto a la preparación mental, internet en realidad está muy desarrollado y puedes encontrar todo, incluidos tus libros favoritos, así como obras de cine”.

En la etapa inicial, afirma, no pudo controlar su estado de ánimo.

“Tienes trabajo y cosas que quieres hacer, pero lo que más te preocupa es el cambio de la situación de la epidemia. Porque en realidad hay muchos amigos o familiares en Wuhan. Aunque por lo general no sean muy cercanos, prestas mucha atención a su situación. Lo más desafiante en realidad fui yo, porque tuve un grado moderado de depresión en la segunda mitad del año pasado, y luego me diagnosticaron y comencé el tratamiento así que, al comienzo de la epidemia, había estado tomando antidepresivos durante dos meses, y en ese momento sentí que realmente estaba mejorando, y de repente llegó la epidemia y descubrí que no podía salir y que no podía volver a ver a un médico.

“Así que al principio había cierta preocupación, pero de hecho pronto me di cuenta de que no había forma de resolver este problema. Incluso intenté obtener un diagnóstico en internet y luego pude obtener más medicamentos. Sin embargo, no había suficiente medicación durante el periodo de cierre, y luego el medicamento que necesitaba había desaparecido, así que decidí no esperar más, y comencé a pensar en formas de ajustarme por mi cuenta paulatinamente, incluyendo aumentar el ejercicio, salir al sol tanto como fuera posible todos los días, y luego encontrar algunos libros que siempre he querido leer para adaptarme lentamente”.

En medio de la crisis, la psiquiatra Jian Lili, quien vive en Beijing y fundó una plataforma gratuita con más de 300 terapeutas certificados que se ofrecieron como voluntarios para dar consultas a quienes las solicitaran, señala que lo que más tememos las personas es ser excluidas por nuestra gente y quedar aisladas.

“En esta pandemia, la interacción diaria con otras personas se cancela, se evita ver a nadie cara a cara y se vea a los demás como un peligro. De estas medidas resultan problemas como el señalamiento y la discriminación basados en el lugar de origen, que tendrán un impacto duradero y cuya reparación tomará mucho tiempo aún después de que a vida regrese a la normalidad”, abunda Jian en una entrevista con Noticias ONU.

La OMS emitió el 16 de marzo una guía de 31 puntos para salvaguardar la salud mental y preparó una serie de materiales para informar a los países y a la población en general, algunos de ellos diseñados en cooperación con organismos asociados y dirigidos específicamente a los trabajadores de salud y los niños pequeños.

Equipo del doctor Lu Xiang, director adjunto de la misión médica de Jiangsu a Huangshi.

Equipo del doctor Lu Xiang, director adjunto de la misión médica de Jiangsu a Huangshi.

La psiquiatra estima que la pandemia y las medidas de distanciamiento social subsecuentes golpean con más fuerza a los enfermos de COVID-19 que otros padecimientos.

Los cierres inesperados los dejaron atrapados en la casa familiar, donde surgen discusiones frecuentes y creció la tensión entre los miembros de la familia.

“Cuando alguien se enferma, espera recibir cuidados y apoyo; sin embargo, en este caso se le aísla y eso puede suscitar niveles elevados de miedo y enojo”, subraya Jian.

El director regional para Europa de Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, señaló el 26 de marzo en una conferencia virtual desde Copenhague que es completamente natural que todos sintamos estrés, ansiedad, temor y soledad durante este periodo.

“El problema que todos enfrentamos es cómo manejar y reaccionar las situaciones estresantes que se presentan tan súbitamente en nuestras vidas y comunidades. Debemos reconocer y no ignorar nuestra ansiedad y miedos para entenderlos mejor e implicar en su tratamiento a individuos, comunidades y gobiernos”, indicó Kluge.

 

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