Lavado de manos, difícil para tres mil millones

Staff/GC
Posted on marzo 27, 2020, 9:41 pm

Una estrategia inicial en la lucha contra la pandemia del coronavirus Covid-19 es el lavado correcto de las manos con agua y jabón. Sin embargo, para alrededor de 3 mil millones de personas este paso está fuera de su alcance, informa el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) que, detalla, sólo 3 de cada 5 personas en todo el mundo tienen instalaciones básicas para lavarse las manos.

“Lavarse las manos con jabón es una de las cosas más baratas y efectivas que puede hacer para protegerse y proteger a otros contra el coronavirus, así como muchas otras enfermedades infecciosas. Sin embargo, para miles de millones, incluso este paso más básico está simplemente fuera del alcance”. dijo Sanjay Wijesekera, director de Programas de Unicef.

En muchas partes del mundo, señala el organismo, los niños, los padres, los maestros, los trabajadores de la salud y otros miembros de la comunidad no tienen acceso a instalaciones básicas de lavado de manos en el hogar, las instalaciones de atención médica, las escuelas o en otros lugares.

Unicef agrega que, según las últimas estimaciones, el 40 por ciento de la población mundial, o 3 mil millones de personas, no tiene una instalación de lavado de manos con agua y jabón en el hogar. Casi las tres cuartas partes de las personas en los países menos desarrollados carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos en sus hogares.

Además, el 47% de las escuelas carecían de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón que afectaban a 900 millones de niños en edad escolar. Más de un tercio de las escuelas en todo el mundo y la mitad de las escuelas en los países menos desarrollados no tienen lugar para que los niños se laven las manos.

“El 16% de las instalaciones de atención médica, o alrededor de 1 de cada 6, no tienen servicio de higiene, lo que significa que carecen de instalaciones de higiene de manos donde los pacientes reciben atención, así como agua y jabón en los baños.

“Las poblaciones urbanas están particularmente en riesgo de infecciones respiratorias virales debido a la densidad de población y las reuniones públicas más frecuentes en espacios abarrotados como mercados, transporte público o lugares de culto. Las personas que viven en barrios marginales pobres urbanos, la peor forma de asentamiento informal, están particularmente en riesgo. Como resultado, el lavado de manos se vuelve aún más importante”, informa Unicef.

El organismo agrega que:

– En África subsahariana, el 63% de las personas en áreas urbanas, o 258 millones de personas, carecen de acceso al lavado de manos. Alrededor del 47% de los sudafricanos urbanos, por ejemplo, o 18 millones de personas, carecen de instalaciones básicas de lavado de manos en sus hogares, y los habitantes urbanos más ricos tienen casi 12 veces más probabilidades de tener acceso a instalaciones de lavado de manos.

29 de abril de 2014, Afganistán. Mujeres utilizan aguas de una inundación para lavar los objetos que han logrado recuperar de sus hogares en el distrito de Khwajadukoh, provincia de Jawzjan. Foto: Unicef.

29 de abril de 2014, Afganistán. Mujeres utilizan aguas de una inundación para lavar los objetos que han logrado recuperar de sus hogares en el distrito de Khwajadukoh, provincia de Jawzjan. Foto: Unicef.

– En Asia central y meridional, el 22% de las personas en las zonas urbanas, o 153 millones de personas, carecen de acceso al lavado de manos. Casi el 50 por ciento de los habitantes de Bangladesh urbanos, por ejemplo, o 29 millones de personas; y el 20 por ciento de los indios urbanos, o 91 millones, carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos en el hogar.

– En Asia oriental, el 28% de los indonesios urbanos, o 41 millones de personas, y el 15% de los filipinos urbanos, o 7 millones de personas, carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos en sus hogares.

Hace dos años, en marzo de 2018, el Panel de Alto Nivel del Agua (HLPW, por sus siglas en inglés) alertó que el 40% de la población mundial estaba afectada por la escasez de agua y que, al menos, 700 millones de personas corrían el riesgo de verse desplazadas, de ese añoa al 2030, debido a la falta del recurso vital.

“El mundo afronta una crisis del agua. El agua es un recurso precioso y una de las mayores amenazas al avance económico, la erradicación de la pobreza, la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible”, señalaron los líderes agrupados en el Panel en una carta abierta en la que reconocieron la necesidad de poner en marcha “políticas sólidas, una gestión transparente e ideas innovadoras”.

Un informe de Unicef emitido el año pasado advertía que, además, los niños menores de 15 años que viven en países afectados por conflictos prolongados tienen un promedio de casi tres veces más probabilidades de morir a causa de enfermedades diarréicas causadas por la falta de agua potable, saneamiento e higiene que por los efectos directos de la violencia.

Cada año, establece el informe El Agua Bajo Fuego, 85,700 niños y niñas menores de 15 años mueren por diarrea relacionada con agua y saneamiento del líquido insalubres.

En comparación, cada año mueren 30,900 menores debido a la violencia.

El informe destaca que de esos 85,700 menores que mueren por las condiciones hidráulicas insalubres, 72,000 son menores de 5 años.

Sin servicios seguros y eficaces de agua, saneamiento e higiene, los niños corren el riesgo de sufrir desnutrición y de contraer enfermedades prevenibles como la diarrea, la fiebre tifoidea, el cólera y la poliomielitis. Las niñas se ven especialmente afectadas, ya que pueden ser víctimas de la violencia sexual cuando van a buscar agua o se aventuran a utilizar letrinas. Tienen que sufrir afrentas a su dignidad mientras se bañan y gestionan su higiene menstrual, y faltan a clase durante la menstruación si sus escuelas no tienen instalaciones adecuadas de agua y saneamiento.

Una refugiada en el campo de Beach, en Gaza, con los pocos medios que tiene para cocinar, lavar ropa y calentar su casa. Foto: UNRWA/Tamer Hamam.

Una refugiada en el campo de Beach, en Gaza, con los pocos medios que tiene para cocinar, lavar ropa y calentar su casa. Foto: UNRWA/Tamer Hamam.

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