Mata más niños agua sucia que balas

Staff/GC
Posted on marzo 23, 2019, 7:00 am
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Los niños menores de 15 años que viven en países afectados por conflictos prolongados tienen un promedio de casi tres veces más probabilidades de morir a causa de enfermedades diarréicas causadas por la falta de agua potable, saneamiento e higiene que por los efectos directos de la violencia, reporta el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Cada año, establece el informe El Agua Bajo Fuego, 85,700 niños y niñas menores de 15 años mueren por diarrea relacionada con agua y saneamiento del líquido insalubres.

Hasta el 1 de junio de 2017, se habían reportado más de 69,559 casos sospechosos de diarrea en Yemen, con 578 muertes. En 24 horas, el número de casos sospechosos de cólera aumentó de 65,300 a más de 69,559. Foto: Unicef.

Hasta el 1 de junio de 2017, se habían reportado más de 69,559 casos sospechosos de diarrea en Yemen, con 578 muertes. En 24 horas, el número de casos sospechosos de cólera aumentó de 65,300 a más de 69,559. Foto: Unicef.

En comparación, cada año mueren 30,900 menores debido a la violencia.

El informe destaca que de esos 85,700 menores que mueren por las condiciones hidráulicas insalubres, 72,000 son menores de 5 años.

“Las circunstancias ya están de antemano en contra de los niños que viven en conflictos prolongados, debido a que muchos de ellos no tienen acceso a una fuente de agua potable”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. “La realidad es que hay más niños que mueren por falta de acceso al agua potable que por las balas”.

El informe El Agua Bajo Fuego analiza las tasas de mortalidad en 16 países que sufren conflictos prolongados y revela que, en la mayoría de ellos, los niños menores de cinco años tienen 20 veces más probabilidades de morir a causa de muertes relacionadas con la diarrea producida por la falta de acceso al agua potable y el saneamiento que por los efectos directos de la violencia.

Sin servicios seguros y eficaces de agua, saneamiento e higiene, los niños corren el riesgo de sufrir desnutrición y de contraer enfermedades prevenibles como la diarrea, la fiebre tifoidea, el cólera y la poliomielitis. Las niñas se ven especialmente afectadas, ya que pueden ser víctimas de la violencia sexual cuando van a buscar agua o se aventuran a utilizar letrinas. Tienen que sufrir afrentas a su dignidad mientras se bañan y gestionan su higiene menstrual, y faltan a clase durante la menstruación si sus escuelas no tienen instalaciones adecuadas de agua y saneamiento.

Fuente: Unicef. Informe El Agua Bajo Fuego.

Fuente: Unicef. Informe El Agua Bajo Fuego.

Estas amenazas se agravan en tiempo de conflictos, cuando los ataques deliberados e indiscriminados destruyen la infraestructura, lesionan al personal e interrumpen el suministro eléctrico que mantiene en funcionamiento los sistemas de agua, saneamiento e higiene. Los conflictos armados también limitan el acceso a los equipos de reparación y a bienes de consumo esenciales, como el combustible o el cloro, que pueden agotarse o quedar a expensas del racionamiento, el desvío o el bloqueo de su entrega. Con demasiada frecuencia se interrumpen deliberadamente los servicios esenciales.

“Los ataques intencionados contra el agua y el saneamiento son ataques contra los niños vulnerables”, dijo Fore. “El agua es un derecho fundamental. Sin agua es imposible sobrevivir”.

Unicef trabaja en los países en conflicto para proporcionar agua potable y servicios de saneamiento adecuados mediante la mejora y la reparación de los sistemas de abastecimiento de agua, el suministro de agua en camiones cisterna, la instalación de letrinas y la concienciación sobre las prácticas de higiene.

El fondo para la infancia llamó a los gobiernos a poner en marcha las siguientes medidas:

– Detener los ataques contra los trabajadores y las infraestructuras de agua y saneamiento.

– Vincular las respuestas humanitarias con la creación de sistemas sostenibles de agua y saneamiento universal.

– Reforzar la capacidad de los gobiernos y los organismos de ayuda para proporcionar sistemáticamente servicios de agua y saneamiento de alta calidad en situaciones de emergencia.

Unicef advierte que los ataques contra el agua y el saneamiento son ataques contra los niños y pone de ejemplo a la República Árabe Siria, pues durante los ataques contra las redes de abastecimiento de agua producen interrupciones en los servicios durante semanas, lo que obliga a los niños a buscar agua a temperaturas extremas.

29 de abril de 2014, Afganistán. Mujeres utilizan aguas de una inundación para lavar los objetos que han logrado recuperar de sus hogares en el distrito de Khwajadukoh, provincia de Jawzjan. Foto: Unicef.

29 de abril de 2014, Afganistán. Mujeres utilizan aguas de una inundación para lavar los objetos que han logrado recuperar de sus hogares en el distrito de Khwajadukoh, provincia de Jawzjan. Foto: Unicef.

“Durante una crisis de agua en Alepo en el verano de 2015, tres niños murieron mientras procuraban agua para sus familias”, señala.

El informe destaca que a nivel mundial se estima que 2,000 millones de personas viven en zonas frágiles y afectadas por conflictos.

“Entre 2005 y 2017, el número de crisis que exigieron una respuesta de los asociados internacionales se duplicó, pasando de 16 a 30.

“En 2017, 68.5 millones de personas tuvieron que desplazarse a la fuerza, la mayoría debido a un conflicto, y la mitad eran niños. En muchas zonas, la duración de las crisis también crea dificultades. Y en 2019, se prevé que la duración media de una situación de emergencia sea de unos nueve años”.

El 3 de junio de 2017, en el campamento improvisado de Ain Issa, a 50 km al norte de Raqqa en la República Árabe Siria, Horriya, de 12 años, cargaba un bidón de agua. Llegó después de un viaje de tres días desde Raqqa. Horriya ha perdido cuatro años de educación. Foto: Unicef.

El 3 de junio de 2017, en el campamento improvisado de Ain Issa, a 50 km al norte de Raqqa en la República Árabe Siria, Horriya, de 12 años, cargaba un bidón de agua. Llegó después de un viaje de tres días desde Raqqa. Horriya ha perdido cuatro años de educación. Foto: Unicef.

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