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Staff/GC
Posted on diciembre 02, 2017, 7:11 am

En todo el mundo, 892 millones de personas defecan al aire libre, lo cual significa que hacen sus necesidades en el exterior: a un lado de la calle, entre arbustos o entre montones de basura.

De todo el mundo, tres cuartas partes de las personas que hacen del baño al aire libre se concentran solo en cinco países: India, Indonesia, Nigeria, Etiopía y Pakistán.

Suele depender del lugar donde vives. En México, tan solo el 90% de quienes defecan al aire libre viven en zonas rurales.

En México, la leyenda del Tigre de Santa Julia refleja los tabúes que aún prevalecen sobre una condición natural. Foto: FB/Estudios Churubusco.

En México, la leyenda del Tigre de Santa Julia refleja los tabúes que aún prevalecen sobre una condición natural. Foto: FB/Estudios Churubusco.

Por eso no es de sorprender que, sin retretes, las enfermedades mortales se propaguen rápidamente. Más de 700 niños mueren cada día a causa de diarreas provocadas por agua y saneamiento inseguros y por una higiene precaria.

Una de cada tres escuelas de todo el mundo carece de retretes adecuados, lo que puede causar que las niñas y las profesoras no gestionen su periodo de forma segura.

El tratamiento de los excrementos y de las aguas residuales es esencial para evitar enfermedades y contaminación del medio ambiente.

¿Quieres más cifras?. La Organización Mundial de la Salud (OMS), reporta que el 80% de aguas residuales generadas por la población, regresan al medio ambiente sin ser tratadas o reutilizadas y se estima que por lo menos 10% de la población mundial consume alimentos regados con aguas residuales.

Para el Fondo Mundial para la Infancia (UNICEF), la mejora de los sistemas de saneamiento, junto con el agua potable y la buena higiene, podría prevenir unas 842 mil  muertes al año.

Por eso, y aunque parezca una broma, el 19 de noviembre se celebra cada año el Día Mundial del Retrete o como lo han llamado de manera más amable en la Organización de las Naciones Unidas, el Día Mundial del Saneamiento.

No está claro quién inventó el retrete. Entre los primeros candidatos hay que destacar un antiguo asentamiento en Escocia allá por el año 3000 A.C. y un palacio de Creta que se construyó en torno al 1700 A.C.

Pero la importancia del tema, ha dejado de lado los antecedentes históricos para poner el acento en el impacto que representa la contaminación que producen los desechos humanos al aire libre.

«Cada año más de 800.000 niños menores de cinco años mueren innecesariamente a causa de la diarrea (más de un niño cada minuto). Innumerables niños caen gravemente enfermos y en muchas ocasiones les quedan secuelas a largo plazo que afectan a su salud y su desarrollo. Un saneamiento y una higiene deficientes son la principal causa de ello. En todo el mundo, unos 2 mil 500 millones de personas no gozan de los beneficios de un saneamiento adecuado», explicó Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas en su mensaje para el Día Mundial del Saneamiento en 2013.

Para hacernos una idea del tamaño del problema, según explican desde la ONU, hay más gente que dispone de un teléfono móvil que de un inodoro. Y no es un problema pequeño,  ni mucho menos.

La causa de esta indiferencia sobre el tema, es de acuerdo con la organización, la prevalencia de algunos tabúes y costumbres muy arcaicas.

“Echemos abajo los tabúes y hagamos del saneamiento para todos una prioridad de desarrollo mundial», ha dicho el Secretario General de la ONU António Guterres en ocasión de la fecha, al definir que se busca terminar con la «defecación al aire libre» en 2025.

“Hagamos a un lado, por solo un momento, todos los tabús que tenemos en torno al saneamiento. Todas las personas defecamos y lo que defecamos lleva consigo gran cantidad de nutrientes que provienen de los alimentos que consumimos. Todo lo que nuestro cuerpo no necesita y no absorbe se queda en lo desechamos. Estos restos, cargados de nutrientes (principalmente fósforo y nitrógeno) si nos son adecuadamente dispuestos pueden contaminar  los lagos”, declaró.

En cinco países de Asia, es en donde se concentra la mayor cantidad de contaminantes por falta de una cultura de saneamiento. Foto: OMS.

Más allá del impacto ambiental,  están también los aspectos sociales, culturales y de género vinculados al saneamiento. Para muchas personas, resulta costoso, construir un sanitario en sus casas, lo que las obliga a utilizar sanitarios comunitarios, que en ocasiones se encuentran a unos cientos de metros de sus casas o a optar por la defecación al aire libre.

a cultura del saneamiento es prácticamente nula. Foto: OMS

a cultura del saneamiento es prácticamente nula. Foto: OMS

Esto en general representa una complicación para las personas, pero en mayor grado representa un peligro para las mujeres y niños principalmente durante la noche, ya que tienen que caminar hasta los sanitarios comunitarios en la oscuridad con riesgos hasta de violación o tienen que “esperar” hasta que llegue la oscuridad para defecar al aire libre en áreas poco salubres, señala un estudio realizado por María Eugenia de la Peña, ingeniera civil egresada de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestra en Ingeniería Ambiental por la Universidad Técnica de Hamburgo en Alemania con especialidad en saneamiento sustentable.

La especialista, difundió su trabajo a través de internet con el tema: El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 6. Disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el acceso universal al saneamiento.

En el mismo, refiere que la ONU ha identificado y promueve las cuatro etapas necesarias para gestionar los residuos y alcanzar el ODS 6 al horizonte 2030:

  • Depositar los excrementos en un inodoro higiénico y almacenarlos en un pozo o tanque sellado, separado del contacto humano
  • Transportarlos a una planta de tratamiento
  • Procesarlos en aguas residuales tratadas y asegurarse de devolverlos de forma segura al medio ambiente
  • Eliminarlos o reutilizarlos para la generación de energía o como fertilizante.

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