Diablos Rojos, con 80 años de historia

Staff/GC
Posted on febrero 14, 2020, 8:36 pm

En el calendario beisbolero, el año 2020 es el “Año del Diablo” y el mes de febrero marca los 80 años de existencia de los Diablos Rojos del México.

Fundado en 1940, el Club Rojos del México comenzó a escribir su historia ese año hasta convertirse en el primer equipo deportivo profesional en alcanzar los 16 campeonatos de su respectivo torneo y este 2020 tiene apuntado conseguir su corona 17 y para ello se están armando hasta los dientes.

La última vez que la pandilla escarlata levantó la Copa Zaachila (el trofeo que se entrega a los monarcas de la Liga Mexicana de Beisbol desde 2009) fue en el Foro Sol en septiembre de 2014.

En la Serie del Rey, los Diablos enfrentaban a los Pericos de Puebla, y un cuadrangular de Juan Carlos Gamboa finiquitó la serie, convirtiéndose por 16ava ocasión campeones de la LMB dejando a los poblamos tendidos en el terreno de juego. Vaya, un campeonato “A la Diabla”.

Pero la historia de los campeonatos inició en 1956, un año después de la inauguración del Parque del Seguro Social, bajo la dirección del manager Lázaro Salazar.

La década de los 60 llego con nuevos dueños y dos coronas más. Arnulfo Rodríguez entonces gerente de los Diablos, le brindo a Tomás Herrera su primera oportunidad de dirigir en 1963 y tuvo una época de éxito guiando a los pingos a los campeonatos de 1964 y 1968, ese último con escuadra con solo peloteros nacidos en México.

La Liga Mexicana de Beisbol se renovó y la temporada se dividió en dos zonas: Norte y Sur. Cada división tendría un ganador, los cuales se enfrentarían para consagrar al monarca de la temporada.

Ya con estas medidas, los Diablos se convirtieron en los bicampeones en las temporadas 1973 y 1974; el primer campeonato de la nueva década para los Diablos Rojos lo dirigió Wilfredo Calviño, mientras que Benjamín “Cananea” Reyes ganaba su primer título con la franela roja en 1974 y dos años después, el mismo “Cananea” los llevaría a la gloria con un nuevo título, el sexto de la historia del equipo en la temporada 1976.

Una nueva venta de la franquicia llego en los años 80, y con la llegada de don Chara y Roberto Mansur en 1981 consiguieron otro campeonato frente a Broncos de Reynosa, en una Serie Final en la que ningún equipo pudo ganar como local. El manager jugador Winston Llenas fue el encargado de dirigir a la Pandilla Roja.

Esa misma década trajo tres campeonatos más para la organización escarlata, 1985, 1987 y 1988; los tres bajo la dirección del gran “Cananea” Reyes.

La recta final del siglo XX se presentó el onceavo título del México, lo consiguió en 1994 ante Sultanes de Monterrey y en 1999, la última Serie Final disputada en el parque Deportivo del Seguro Social, los Diablos Rojos conquistaron su décimo segundo campeonato en su rica historia venciendo a los Tigres Capitalinos en seis trepidantes juegos.

Infierno solar, Fray diablo y el Tridente de Don Alfredo

El equipo llegó al Foro Sol en el 2000, y la pandilla escarlata volvió a llegar a la Serie Final en 2002 enfrentando a los Tigres, que se habían mudado a Puebla. Parecía que los felinos se quedaban con el centro de campeón en sus manos, pues tenían la serie tres juegos a uno, pero los Diablos empataron y obligaron a un séptimo encuentro, que fue para el México.

En el 2003 nuevamente se dio el entonces máximo clásico de la LMB en una Serie Final, y los Diablos le repitieron la dosis a los Tigres. También fue “A la Diabla”, aunque firmada por el legendario José Luis “el borrego” Sandoval.

En 2008, el México se enfrentó a Sultanes de Monterrey en la Serie Final, y en cinco juegos, y de visita, los Diablos Rojos vencieron a los regios para conquistar su campeonato 15.

El juego de 2014, cuando consiguió su campeonato 16, fue el último juego de los Diablos en el Foro Sol. El Club se mudó al remodelado estadio Fray Nano de la Ciudad Deportiva.

El propietario de los Diablos, Alfredo Harp Helú, sostuvo su palabra de mantener a al escuadra escarlata en la Ciudad de México y elevó la apuesta con el anuncio de que construiría un nuevo estadio para la novena capitalina.

El Fray Nano tan cumplió con los requerimientos de la Liga Mexicana que fue sede de una serie de Grandes Ligas en 2016. Los Diablos sostuvieron feroces y emocionantes duelos en el inmueble de la colonia Jardín Balbuena, pero el campeonato no llegó.

Lo que sí llegó fue un flamante estadio casi al final de la recta del autódromo.

Anunciado desde 2014 el nuevo estadio para el beisbol en el país sorprendió a propios y extraños por la belleza de su construcción.

El diseño del techo del estadio destaca porque es una gigantesca cubierta estructural ligera en forma del tridente del diablo. Es traslúcida y luminosa, compuesta de acero envuelto en un material textil llamado politetrafluoroetileno.

Este escenario ya es considerado el mejor fuera de territorio estadounidense por su arquitectura, aspectos de iluminación y ecológicos, para que los aficionados puedan disfrutar del llamado “Rey de los deportes”.

Don Alfredo Harp quiso que su estadio fuera hecho por mexicanos y con materiales nacionales y así fue. El concepto arquitectónico es una dualidad entre el México prehispánico (en la parte inferior del estadio) y el México contemporáneo (en la parte superior).

La reja que rodea el acceso principal del inmueble, fue el último aporte cultural que se sumó al proyecto. El artista oaxaqueño Francisco Toledo fue quien realizó una obra pocas veces vista, pues representa en los diseños clásicos del artista los elementos del juego de pelota: bates y bolas dispersas sobre la superficie en acero.

El estadio fue bautizado con el nombre de su impulsor: Alfredo Harp Helú.

Orígenes

El 13 de febrero de 1940, don Ernesto Carmona anunció con gran emoción que la Liga Mexicana de Beisbol aceptó de manera oficial el ingreso del Club Rojos del México al circuito de verano.

La LMB había recibido la solicitud oficial de ingreso el 3 de febrero, la cual iba firmada por Don Salvador Lutteroth y Don Ernesto Carmona.

La trayectoria en la pelota amateur de Carmona y sus gestiones como presidente de la Liga Mexicana desde 1927, en una primera etapa, representaban una garantía de éxito para un equipo que buscaba identificarse plenamente con los habitantes de la Ciudad de México.

También resultó determinante el impulso de Salvador Lutteroth, un empresario de gran prestigio, considerado el padre de la Lucha Libre Mexicana.

Lutteroth estuvo de acuerdo con que Carmona fuera el primer manager del Club Rojos del México, conocidos con el paso de los años como “Diablos”.

Rojos se volvieron Diablos Rojos luego de un juego memorable relatado por el inmortal Tomás Morales.

“Fue un partido inolvidable de la Temporada de 1942 cuando los queridos Rojos del México fueron llamados Diablos por vez primera y fue el pelotero cubano Basilio ‘el Brujo’ Rosell quien los bautizó”.

Un partido en el parque Delta que el Monterrey ganaba por 13-7 al llegar a la novena entrada. El Delta estaba abarrotado y en el cierre del noveno episodio los Rojos anotaron 7 carreras en su última oportunidad para terminar ganando 14-13 el dramático partido.

Daniel Ríos, el gran estrella del Monterrey, estaba en la lomita y sobre él los Rojos iniciaron el rally del cierre del noveno. Llenaron la casa con pasaportes a Trouppe, Theolic Smith y Primitivo Calles. Indian Torres, pitcher derecho cubano experto en los lanzamientos de nudillos, relevó a Ríos y dio base a Chicalón Méndez para que entrara la primera carrera. Lefty Ramírez dio hit al central para empujar dos carreras y el juego se puso 13-10 y el mismo Salazar, valiente además de talentoso, tomó el toro por los cuernos al entrar al relevo.

Leroy Matlock lo recibió con hit que produjo la carrera 11 y tras base a Domingo Santana vino sencillo del cubano Lolo Correa que trajo las dos carreras del empate a 13 ante la locura de la fanaticada escarlata. Un hit de Silvio García por tercera base llenó la casa y la noche ya caía sobre la gran capital cuando Theolic Smith dio un hit al central que empujó la carrera del triunfo.

El juego fue tan emocionante que, en pleno pandemónium, el “Brujo” comentó: “Estos Rojos pelean como diablos”.

Dijo Rosell al recordar: “A Romo Chávez (el gran pitcher mexicano) le gustó lo de diablos y comenzamos a llamar Diablos Rojos al equipo escarlata. Al poco rato les gustó a los fanáticos y a los cronistas”.

Así nacieron, en juego memorable, los Diablos. Los Diablos Rojos del México.

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