La conquista de la cochinilla

Staff/GC
Posted on noviembre 11, 2017, 7:00 am

Un recorrido por más de 300 años de uso, dentro del arte, de uno de los colorantes nativos de México que ha sido utilizado por artistas como Tintoretto, Van Gogh, Renoir, Tiziano y Velázquez, se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

La exposición “Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte” -que se inauguró el 10 de noviembre y permanecerá hasta el 4 de febrero de 2018- presenta 49 piezas de 16 colecciones nacionales y 21 obras de 11 acervos internacionales en cinco módulos, que abarcan el uso de este material en los textiles y las artes plásticas, sus connotaciones religiosas y su utilización como símbolo del poder civil, además de ser imagen de la ostentación durante siglo XIX.

Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes, celebró que en esta muestra se presenten por primera vez en México las obras La recámara de Van Gogh en Arlés y La deposición de Cristo, de Tintoretto, piezas emblemáticas que nos hablan de la aportación de este material mexicano al arte internacional.

Refirió que la investigación para evaluar grandes obras del arte nacional e internacional que contienen en sus trazos grana de cochinilla se llevó a cabo por expertos de la UNAM, el Metropolitan Museum of Art, el Museo Nacional del Prado, el Rijksmuseum y el Art Institute of Chicago.

«Es un sueño hecho realidad porque ha conjuntado a instituciones de muchos países para ahondar en esta aportación de México al mundo, no sólo en el arte, sino en lo económico, lo político y social».

La directora del INBA, Lidia Camacho, dijo que el insecto del nopal llamado grana cochinilla se encuentra presente en los murales, textiles y cerámica de nuestros antepasados, así como la gastronomía que nos heredaron, hasta que llegó a ser un material que utilizaran los grandes artistas de Europa, entre ellos Van Gogh, quien lo aplicó en al menos 40 de sus obras.

Miguel Fernández Félix explicó que el cuadro de gran formato Historia de los colorantes en México, realizado en 1964 por Raúl Anguiano, recibe a quienes visitan esta muestra como símbolo de su temática, el cual muestra desde el cultivo de la grana, en el pasado prehispánico, hasta los modernos procesos químicos.

El curador Georges Roque dijo que nunca se había realizado una exposición con esta temática, la cual no tiene que ver con el color rojo, sino con un material tradicional de México que cambió la historia del arte y que se encuentra presente en todos los códices del México antiguo.

Mencionó que desde la Edad Media la industria textil utilizó este material en paños, cortinas y tapices de Venecia, Sevilla, Amberes y Ámsterdam, que después se aplicó a esculturas polícromas de madera.

El costo elevado de la grana cochinilla propició que tener indumentaria o mobiliario teñido con este pigmento fuera un privilegio reservado a la élite de Europa y América. Con su color se reafirmaba el estatus de los personajes pintados por los artistas, que a menudo mostraban mantos y paños rojos.

Durante el recorrido inaugural el público pudo apreciar, además de las mencionadas obras de Van Gogh y Tintoretto, la pintura Judith y Holofernes, de Doménico Robusti; El martirio de Santiago, de Francisco de Zurbarán; El martirio de Santa Giustina, de Paolo Caliari y La virgen con el niño, de Sebastian López de Arteaga.

Destaca el lienzo de pequeño formato Cabeza de Cristo, de Domenikos Theotokopouos, el Greco; el biombo de gran formato realizado en 1670 y titulado Las artes liberales y los cuatro elementos, con figuras que representan a la gramática, astronomía, retórica, geometría y aritmética.

Plata y grana

La grana cochinilla, cuyo nombre científico es Dactylopius coccus, es un insecto de origen mexicano que crece en una variedad de nopal, y que produce un colorante con cualidades tintóreas únicas.

Los antiguos mesoamericanos utilizaron la cochinilla en la pintura mural, en la pintura de jícaras, en el teñido de textiles, pelo animal y plumas, en la cosmética y en la pintura de códices. Ha sido posible demostrar que en varios códices el pigmento de cochinilla se encuentra no solamente en áreas rojas que varían desde el escarlata hasta el púrpura, sino también en las de color rosado y, en mezclas o superposiciones con otros materiales, en café y algunas de color gris.

Los análisis sobre códices prehispánicos confirmaron el papel central que la cochinilla jugaba en la paleta de los pintores de códices de las regiones de la Mixteca y de la región de Puebla-Tlaxcala, es decir de aquellas regiones en donde mayormente se daba la producción de la cochinilla misma.

Poco después de la Conquista de México, Carlos V escribió a Hernán Cortés para pedirle información sobre ese nuevo colorante rojo. El hecho de que el emperador requiriera un reporte de esta naturaleza es indicativo del alto valor que tenía en Europa, pues incluso llegó a ser el segundo producto de exportación más importante del país después de la plata, durante más de 300 años, desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX. El primer embarque de grana cochinilla salió del puerto de Veracruz con dirección a Sevilla en 1523.

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