Nadie estaba listo para dejarlo ir

Por JOSÉ ANTONIO SANDOVAL
Posted on enero 31, 2020, 6:30 pm

La doctora en Filología Románica y catedrática de la Universidad de Valencia, España, Pascuala Morote Magán afirma que la leyenda es, en parte, histórica; “es explicativa de algunos accidentes y lugares geográficos; en ella tienen cabida los problemas y las preocupaciones del hombre de todos los tiempos: la vida, la enfermedad, la muerte, la comunicación con el más allá, la presencia de seres reales y extraterrenales con poder para ocasionar el bien y el mal”.

La leyenda destaca la vida del hombre y de mujeres de todas las épocas, relata milagros y batallas, sueños y destrezas; en la leyenda caben vírgenes y sátiros, santos y demonios, lo real y lo fantástico.

De no ser por la tecnología, la comunicación, los satélites y demás cachivaches que dominan nuestra vida cotidiana, el retiro de Kobe Bryant el 13 de abril de 2016 rallaría en el mito; se convertiría en un ser de proporciones épicas. Kobe Bryant sería un ser mitológico mitad humano, mitad serpiente mamba negra.

La leyenda relataría que esa criatura -como describe National Geographic a la mamba negra- veloz, inquieta y letalmente venenosa anotaría 60 puntos en su último juego con los Lakers de Los Ángeles y que se retiraría como el tercer máximo anotador en la historia de la NBA, todos anotados con la casaca de los Lakers.

La leyenda relataría que ese ser mitológico superaría a otra criatura mitológica, un minotauro llamado Michael Jordan, el mismo que escribió:

“No hago las cosas creyendo a medias. Sé que al hacerlo así solo puedo esperar resultados mediocres. Por eso me concentro en los entrenamientos tanto como en los juegos. (…) Sería imposible hacerme tonto en los entrenamientos y después al necesitar mas empuje al final de un juego pretender que el esfuerzo se refleje.

“Pero así es como mucha gente aborda sus asuntos. Y por eso muchos fallan. Hablan como si en verdad estuvieran comprometidos para dar lo máximo de que son capaces. Dicen lo correcto y, aparentemente, hacen su mejor esfuerzo manteniendo las apariencias. Pero cuando llega el momento de la verdad buscan razones y no respuestas”.

Gracias por Dar

La noche del 13 de abril de 2016 en el Staples Center de Los Ángeles, Kobe Bryant hizo historia.

Enloqueció a la tribuna, anotó de tres puntos y asistió a sus compañeros; anotó de dos puntos y encabezó la remontada contra el Jazz de Utah; se echó al equipo a sus hombros y a los aficionados al corazón; celebró a su familia y al basquetbol… y el basquetbol lo celebró a él en forma de poema. La NBA le escribió (fragmento):

“Querido Kobe, Gracias. Gracias por dar, dar y dar.

“Gracias por seguir empujando incluso cuando tu cuerpo te gritaba ‘no’, pero tu mente y tu corazón seguían diciendo ‘sí’. Por los partidos que te has negado perder. Y por aquellos para los que parecías destinado a ganar.

“Gracias por tu inagotable motivación. Por competir con despiadada ambición, y por jugar con reverencia y respeto.

“Por demostrarnos que no es cosa de magia, sino de trabajo duro”.

Y es justamente ahí donde se desvanece el mito, la leyenda, la criatura mitológica, pues la mamba negra no fue creación de una deidad o un demonio o que lo forjaran los caprichos del destino, pues la Mamba Negra fue Mamba Negra luego de jornadas de  trabajo extenuante y el concepto inasible denominado sueño, el sueño de un niño que el mismo Kobe dejó plasmado en un poema que difundió el 29 de noviembre de 2015 para decir adiós a las duelas (fragmento):

“Querido baloncesto

“Le diste a un niño de seis años su sueño de ser Laker

y siempre te amaré por eso.

“Pero no puedo amarte obsesivamente durante mucho más.

“Esta temporada es todo lo que me queda para dar.

“Mi corazón puede resistir los golpes

mi mente puede soportar el esfuerzo

pero mi cuerpo sabe que es momento de decir adiós.

“Y eso está bien.

“Estoy listo para dejarte ir”.

Muerte y Dolor

Las placas tectónicas del deporte mundial se estremecieron el domingo 26 de enero de 2020. Kobe, ganador de cinco camponatos de la NBA y uno de los jugadores insignia del basquetbol mundial, murió el domingo en un accidente de helicóptero. Apenas tenía 41 años de edad.

Nueve personas se encontraban en el helicóptero, todas murieron. Entre ellas Gianna, de 13 años, hija Bryant.

El percance ocurrió a unas 20 millas de la Academia Deportiva Mamba, el complejo de entrenamiento de baloncesto de Bryant en Newbury Park, California. Un torneo de baloncesto juvenil, la Copa Mamba, estaba programado ese domingo fatal en las instalaciones de la academia deportiva fundada por Bryant.

Las otras víctimas fuero Christina Mauser, entrenadora asistente en el equipo de Mamba Sports, Sarah y Payton Chester, madre e hija residentes del condado de Orange, y el piloto, Ara Zobayan. También el entrenador de beisbol John Altobelli, de 56 años, y su hija y esposa, Alyssa y Keri, respectivamente.

Alyssa y Gianna eran compañeras de equipo en Mamba Sports,

El mundo del baloncesto y la ciudad de Los Ángeles reaccionaron con dolor ante la muerte del ídolo de los Lakers. Ese dolor y esa muerte que se olvidan en medio de la vertiginosa vida cotidiana, pero sobresalen cuando tocan la puerta de lo inmediato o llegan a la esfera de lo trascendente.

La noticia fatal desató un torrente de dolor más allá de la ciudad de Los Ángeles, donde Bryant fue el atleta más popular y uno de los ciudadanos más estimados. Los edificios desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto internacional de Los Ángeles se iluminaron de morado y dorado.

“Durante 20 temporadas, Kobe nos mostró lo que es posible cuando el talento notable se combina con una absoluta devoción por ganar”, dijo el comisionado de la NBA, Adam Silver. “Fue uno de los jugadores más extraordinarios en la historia de nuestro juego con logros legendarios… pero será más recordado por inspirar a personas de todo el mundo a recoger una pelota de baloncesto y competir lo mejor que puedan”.

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