Rivera y Picasso, encuentros y desencuentros en Bellas Artes

Staff/GC
Posted on junio 30, 2017, 4:36 pm

Diego Rivera y Pablo tienen una historia de encuentros y desencuentros, tanto personales como artísticos, que son relatados en Museo del Palacio de Bellas Artes.

El mexicano nació sólo cinco años antes que el español, en 1886, y ambos, a temprana edad, tuvieron interés por la pintura.

El de Guanajuato tenía 85 letras en su nombre: Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez.

El de Málaga tenía 84 letras en su nombre: Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso.

Ambos se convirtieron en titanes del arte en sus respectivos países; se relacionaron con la academia, se dejaron seducir por descubrimientos arqueológicos (uno con las civilizaciones mediterráneas, otro con las precolombinas) y el cubismo; coincidieron en París y tuvieron una amistad que duró un par de años, la cual terminó debido a que uno le copió una obra al otro.

“Paisaje zapatista”, óleo sobre tela. Museo Nacional de Arte. La obra del desencuentro. Foto: GC.

“Paisaje zapatista”, óleo sobre tela. Museo Nacional de Arte. La obra del desencuentro. Foto: GC.

“Paisaje zapatista” fue la manzana de la discordia y está expuesta en Museo del Palacio de Bellas Artes en el marco de la exposición “Picasso & Rivera. Conversaciones a través del tiempo”.

Es una muestra extraordinaria –labor compartida entre Los Angeles County Museum of Art (LACMA) y el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA)- que presenta más de 100 pinturas e impresiones de ambos creadores y docenas de piezas antiguas (grecorromanas, ibéricas y aztecas).

Michael Govan, director de Los Angeles County Museum of Art, mencionó que el origen de la exposición parte de la historia de varios encuentros, entre Picasso y Rivera, entre Europa y América en puntos de vista, y entre instituciones. “Es una conversación a través del tiempo, entre la modernidad y la antigüedad, y de la amistad entre dos instituciones”.

Destacó además la importancia de que la muestra se presente en la Ciudad de México con una visión diferente y bajo los murales que se exhiben en el Palacio de Bellas Artes. “Siempre quise yuxtaponer a Picasso con sus fuentes antiguas. Para traer a estos dos artistas a una exposición se contó con la colaboración de expertos. Me tomó ocho años lograrlo y estamos muy orgullosos de esta colaboración”.

Esbozos del Guernica se aprecian “Sueño y mentira de Franco”, de Picasso. Foto: GC.

Esbozos del Guernica se aprecian “Sueño y mentira de Franco”, de Picasso. Foto: GC.

El concepto curatorial de la muestra, a cargo de Juan Coronel Rivera, Diana Magaloni y Michael Govan, ofrece al público una serie de diálogos a través de importantes obras de ambos creadores y piezas antiguas, que dejan al descubierto el acercamiento y entendimiento entre la modernidad y la antigüedad en la visión de Diego Rivera y Pablo Picasso.

Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, dijo que esta exhibición “está conformada por 147 obras, de las cuales 19 provienen de colecciones internacionales y 27 de colecciones nacionales, incluido el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

Diana Magaloni, cocuradora de la muestra, mencionó que “al colocar las obras maestras de Picasso y Rivera junto con obras grecorromanas, etruscas e ibéricas, así como esculturas mesoamericanas y figurillas de cerámica, la exhibición entrelaza geografías y mundos distantes para difuminar las fronteras de tiempo y espacio”.

Detalló que “Diego Rivera trajo el mundo precolombino a un primer plano al mostrar que el arte que produjeron estas culturas era para América lo que el arte griego y romano era para Europa”.

Juan Coronel, cocurador de la muestra, señaló que la exhibición está dividida en varios ejes temáticos que integran piezas de ambos maestros con diferencias mínimas entre ellas, a fin de que los espectadores observen el trabajo de cada artista y no exista una disparidad entre ambos. “No es una exposición comparativa, sino de ideas, y parte absolutamente de cuestiones de orden de la filosofía del arte”.

Explicó que, en las investigaciones realizadas en el MPBA para la muestra, se encontró que el sistema de educación que siguieron estos creadores fue similar. “La idea central es que el público vea cómo estos artistas nacieron de sus respectivas antigüedades: Picasso de la clásica y prerrománica, y Rivera de la precolombina. Lo fundamental en este sentido es que se coloca a lo clásico en el nivel de lo precolombino, algo que generalmente no se hace y que es una de las importantes aportaciones de esta exposición”.

Si bien Picasso no cuenta con muchos cuadros mexicanos, Rivera si trabajó mucho la cuestión clásica occidental, algo que se puede observar en la exhibición, agregó.

“Quetzalcóatl/La serpiente emplumanda”, de Diego Rivera, retoma elementos de la escultura mexica del periodo precolombino. Foto: GC.

“Quetzalcóatl/La serpiente emplumanda”, de Diego Rivera, retoma elementos de la escultura mexica del periodo precolombino. Foto: GC.

La pintura “Flauta de pan”, de Picasso, fue expuesto por primera vez en España en 1995. El Museo Thysen-Bornemisza la señala como la obra cumbre del Picasso clasicista. Foto: Gaceta Ciudadana.

La pintura “Flauta de pan”, de Picasso, fue expuesto por primera vez en España en 1995. El Museo Thysen-Bornemisza la señala como la obra cumbre del Picasso clasicista. Foto: Gaceta Ciudadana.

“Se habla un poco de la ruptura entre Picasso y Rivera, y se presentarán dos salones, uno de Picasso y su antigüedad, con piezas fundamentales de su obra que jamás habían salido de Europa, y otro de Rivera, con la misma idea y piezas precolombinas. Logramos que el Fideicomiso Diego Rivera nos prestará obras de su colección provenientes del Museo Anahuacalli, algo que le da un plus a la exposición, porque, por el tipo de comodato, es muy difícil que esto suceda”.

La exhibición está dividida en cuatro secciones, a través de las cuales se puede apreciar un paralelismo entre Picasso y Rivera, presentando las diferentes etapas de cada uno de estos artistas, desde sus años como estudiantes, la etapa cubista y la vuelta al clasicismo.

“Picasso & Rivera. Conversaciones a través del tiempo”, permanecerá en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el domingo 10 de septiembre.

La exposición ha recibido a más de 30,000 visitantes desde principios de junio. Foto: GC.

La exposición ha recibido a más de 30,000 visitantes desde principios de junio. Foto: GC.

 

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