¡ Vámonos de Carnaval !

Staff/GC
Posted on marzo 02, 2018, 6:00 am

Sabemos del Carnaval de Veracruz, del de Mazatlán y de Campeche, pero aquí en la Ciudad de México, esta festividad también tiene su historia.

Beatriz Ramírez González, es cronista de la Delegación Iztapalapa y este año compartió a través de redes sociales algunos hechos que sintetizan la historia de esta festividad que se caracteriza por ser tiempo de alegría desenfrenada, previo a la sobriedad y recogimiento de la cuaresma.

Durante febrero y marzo, las calles de los barrios y pueblos de Iztapalapa se llenan de colorido. Foto: Delegación Iztapalapa

Baile, música y tradición estallan durante los carnavales. Foto: Delegación Iztapalapa.

Cuenta -por ejemplo- que el carnaval en esta Delegación, tiene su origen en la antigua cultura griega y romana con las festividades al Dios del vino, Dionisio (a quien en tiempos del imperio romano se le conocía como Baco) y que era llevado en un carro llamado en Roma “carrus navalla”, que con el uso de la lengua se transformó en la palabra “carnaval”.

En esas fiestas de carnaval, se hacían danzas con máscaras, carros alegóricos, carreras de caballos y jorobados; se disfrutaba de los placeres de la vida y sus excesos, que serían prohibidos en cuaresma.

Cuando los españoles llegaron al nuevo continente, vieron que los indígenas realizaban una festividad parecida al carnaval, en lo que correspondería a los meses de febrero y marzo. En ella despedían el invierno y recibían la entrada de la época de calor venerando la fertilidad y las buenas cosechas; duraba siete días y había danzas con trajes multicolores por las calles.

Los carros alegóricos, trasladan a las reinas de cada carnaval. Foto: Delegación Iztapalapa.

Para concluir esta ceremonia, en la plaza se fijaba una cuerda en una vigueta y en sus extremos se colocaba un danzante en cada lado y con fuerza trataban de levantarse: quien lograra levantar al adversario era el ganador. Un danzante vestido de mujer representaba a la primavera y uno vestido de hombre al invierno; quien ganara representaba el tiempo que predominaría en el próximo ciclo agrícola. Este día era llamado “el día de la cuelga”.

Al implantarse el catolicismo en la Nueva España, los primeros sacerdotes españoles trataron de eliminar gradualmente el uso de las vestimentas y la práctica de muchos ritos religiosos prehispánicos y ese sincretismo dio lugar a otras formas de celebración. Aunque no se sabe cuándo iniciaron los festejos de carnaval en la Ciudad de México, parece que por un tiempo fueron tolerados y se mezclaron con algunos elementos de la fiesta europea. Luego trató de ser combatido por las autoridades civiles y eclesiásticas.

Las comparsas muestran trajes típicos de distintas regiones de nuestro país. Foto: Cristian Núñez/GC

A partir de 1679 el Santo Oficio emitió un edicto que prohibía a los seculares vestirse de religiosos durante los carnavales, y en 1722 prohibió las “mujeriles transformaciones”. La campaña contra el carnaval fue apoyada por el Virrey Juan de Acuña, quien prohibió en 1731 a los hombres vestirse de mujeres y a todos usar máscara, bajo la advertencia de diferentes castigos.

A causa de esas prohibiciones, el Carnaval se desplazó de la Ciudad de México a la periferia. Así se arraigó en pueblos como Iztacalco, Mexicaltzingo e Iztapalapa, donde se hacían las danzas de los huehuenches, que eran indígenas disfrazados de viejos, y el martes de carnaval realizaban la ceremonia del ahorcado luego de hacer la parodia de un juicio a un gobernante, para quien exageraban la crítica, lo que en parte causó su prohibición.

Cualquier parecido con la realidad actual, podría ser pura coincidencia.

La festividad de los ocho barrios, es la que más tiempo dura: dos semanas. Foto: Delegación Iztapalapa

A finales del siglo XVIII, se ordenó a estos pueblos, y a otros de las inmediaciones terminar con estas fiestas, pues a su entender se rememoraban las antiguas costumbres y fomentaban la embriaguez, bajo la pena de azotes y cárcel si no cumplían.

A pesar de la reiterada oposición de las autoridades civiles y eclesiásticas a la celebración del carnaval, éste se supo mantener vigente entre los nativos de los diferentes pueblos, en este caso de Iztapalapa.

Desde mediados del siglo XIX, las fiestas del Carnaval se fueron asentando cada vez más, hasta ser parte de la idiosincrasia y tradición de cada pueblo,

De ese modo, se festeja el Carnaval de Santa Martha Acatitla, el sábado anterior al miércoles de ceniza, el siguiente fin de semana el de Santa María Aztahuacán y el Barrio de Los Reyes Culhuacán, continúa con el de Santa Cruz Meyehualco con Los Reyes La Paz (Estado de México), el de San Sebastián Tecoloxtitlán, el de Santiago Acahualtepec, el Barrio de La Asunción y San Lorenzo Tezonco.

Las máscaras de los disfraces llegaron a estar prohibidas durante la época virreinal. Foto: Gaceta Ciudadana

A los niños se les inculca desde pequeños el amor por sus tradiciones. Foto: Gaceta Ciudadana

El cierre se hace en el Pueblo de Iztapalapa, a donde acuden las comparsas y cuadrillas de los demás pueblos, con todo y sus carros alegóricos.

La fiesta del Carnaval en su actualidad, consiste en cuadrillas de danzantes que van por las calles vestidos de charros con máscaras, de chinas poblanas o disfraces diversos llamados chichinas.

Los acompaña una orquesta o banda de música y se detienen a bailar frente a las casas donde saben que cooperarán para pagar la música. Se corona a las reinas que desfilan en carros alegóricos y se organizan grandes bailes, aunque hay algunas variaciones que distinguen a cada pueblo.

Por ejemplo, en San Lorenzo Tezonco, para su cierre de Carnaval, se hace un palo encebado que cuesta mucho trabajo escalar para alcanzar los premios; en Santa Martha Acatitla, si algún vecino coopera para pagar la música, cuando pasan frente a su casa, le dedican una canción y le dicen “pa´que la baile”.

La belleza, presente en los carnavales de Iztapalapa. Foto: Gaceta Ciudadana.

También en Santa María Aztahuacán, los coloridos trajes de las comparsas  son elaborados en talleres del mismo pueblo.

Para este 2018, se tienen programadas la participación de poco más de 200 mil personas durante todo el tiempo que dura la temporada de carnavales en donde participarán 185 comparsas de todos los pueblos y barrios.

El arranque fue el pasado 9 de febrero, pero todavía tienes tiempo para celebrar con la comunidad de Iztapalapa del carnaval, de modo seguro pues existe un operativo de seguridad implantado por la autoridad delegacional.

La celebración por los 8 barrios regresará los días 4, 5, 11, 12 y 18 de marzo

Este mes de marzo, inicia con el carnaval de San Sebastián Tecoloxtitlán del 2 al 5. De igual manera, San Andrés Tomatlán baila y festeja los días 4, 11 y 18, compartiendo fechas con Santiago Acahualtepec, que se presenta entre los días 9 y 12.

Igualmente, destacan los bailes de máscaras en las calles de los pueblos de San Lorenzo Tezonco, los días 25 de marzo y 1, 8, 15, 21, 22, 23, 29 y 30 de abril; así como los días 22 y 29 de abril y el 6 de mayo en el pueblo de Culhuacán.

Te invitamos a celebrar estas fiestas, limitando el uso de pirotecnia, evitar el consumo de bebidas alcohólicas y haciendo caso a los señalamientos de las autoridades de Protección Civil.

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