Caza Covid-19 a “La Loba” de Chimalhuacán

Por: ERNESTO OSORIO
Posted on mayo 24, 2020, 2:47 pm

Guadalupe Buendía Torres, alias “La Loba”, quien purgaba una pena por más de 400 años en la cárcel de Santiaguito, en Toluca, murió la madrugada de este domingo a causa de un paro caridorespitratorio a causa del Coronavirus.

La Secretaría de Seguridad del Estado de México confirmó el deceso de Buendía Torres, aunque precisó que habría sido por un cuadro de diabetes.

“La Loba” fue trasladada el pasado 15 de mayo, del penal estatal de Santiaguito, al hospital Centro Médico GIN, con síntomas de Coronavirus, donde fue intubada y conectada a un respirador mecánico. Su hijo Adelaido Herrera, quien también estaba preso en Almoloya de Juárez fue también internado en el mismo hospital, también afectado por la pandemia.

El pasado 15 de mayo trascendió la información sobre un probable brote de Covid-19 en esa cárcel mexiquense.

José Arturo Calva Pérez, activista de la organización Resistencia Civil Pacífica, afirmó ese día que un custodio del penal falleció por coronavirus igual que José Herrera Delgado, el esposo de Guadalupe Eulalia Buendía Torres “La Loba” que ese día ya había sido hospitalizada junto con su hijo.

La leyenda

María Eulalia Guadalupe Buendía Torres mejor conocida como “La Loba” fue una lideresa que en la década de los 90, tuvo el mando total del municipio de Chimalhuacán. Su palabra era la ley y ningún presidente municipal lograba gobernar si no era con su autorización.

Su trayectoria política la hizo en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y pronto pasó de golpeadora e invasora de predios, a líder de colonos en la Organización de Pueblos y Colonias (OPC).

En 1993, cuando estuvo al frente de la OPC, “La Loba” tuvo su primer enfrentamiento con la justicia, debido a que fue encarcelada después de una riña colectiva entre sus seguidores y un grupo de futbolistas llaneros, donde resultó muerta una persona.

Después de dos años obtuvo su libertad y continuó acumulando poder. Un año después protagonizó un incidente al destruir, por problemas vecinales, una capilla en el barrio de Plateros, lo que le mereció un grave conflicto con la diócesis local.

Este personaje de gran influencia política en el municipio de Chimalhuacán logró que en 1996 fuera nombrada directora del Sistema estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

A pesar de ello había acumulado más de 80 averiguaciones penales en su contra por diversos delitos en el Estado de México, principalmente vinculados a invasiones de terrenos, agresiones a opositores y desalojos.

“La Loba” tuvo tanto poder que llegó a colocar en la presidencia municipal de Chimalhuacán a su primo Carlos Cornejo Torres; además metió a la nómina municipal a 40 de sus familiares. Fueron los años en que su misma colonia, cambió de nombre para ser bautizada como “La Loba”.

No conforme con ello fue nombrada como directora del Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (ODAPAS), sitio que utilizó para chantajear a la población y opositores con el corte de suministro del vital líquido si no obedecían sus órdenes.

Ella fue empleada del seguro social y su vida dio un giro de 360 grados cuando sufrió en carne propia las injusticias del gobierno federal, estatal y municipal. Autoridades priístas de manera represiva la despojaron de tierras comunales y ejidales, propiedad de su padre y nada pudo hacer por defender parte de su patrimonio. Su impotencia la hizo de carácter duro y férreo en la defensa de los intereses de la población nativa de Chimalhuacán.

En 1980 inicio su peregrinar en su lucha social para defenderse de las injusticias de las autoridades de Chimalhuacán

En el tercer año de su gestión como alcalde de Chimalhuacán, Eduardo Avendaño Díaz operó desde el palacio de gobierno la invasión de terrenos, la ilegal acción fue encabezada por su entonces dirigente del PRI local, David Chacón. Los nativos se organizaron y se enfrentaron a fraccionadores y pistoleros profesionales para defender sus tierras y lo que consideraban su patrimonio familiar.

Al no conseguir sus planes, Avendaño Díaz  y  David Chacón, con la autorización del gobierno estatal, emprendieron el linchamiento contra los que organizaron la defensa de las tierras, en el enfrentamiento de 1981 perdieron la vida 6 personas, al conocer los resultados y considerar a Chimalhuacán como un “polvorín”, el gobernador Alfredo del Mazo González, protegió de la matanza a Eduardo Avendaño y sacrificó a David Chacón, quien todavía purga una larga condena por secuestro, tortura, violación, homicidio, fraccionador clandestino y alterar la paz social, en el penal del “Molino de las Flores”,  en el  municipio de Texcoco.

Desde entonces “La Loba”, empezó a aglutinar a dirigentes sociales, amas de casa, deportistas, jóvenes y gente golpeada  por el poder que le otorgaba el PRI a Eduardo Avendaño, su liderazgo social fue en ascenso y representaba un peligro para el régimen.

Al llegar a la alcaldía, Susano González Castro (1991-1993), Avendaño Díaz fungió  como su padrino y asesor político y por medio de Enrique Suárez Caballero – 1994-1997- operó desde el comité del PRI local el control indiscriminado de tierras con el negocio ilegal de los fraccionamientos clandestinos, además dio rienda suelta al cúmulo de negocios ilegales contra la población de Chimalhuacán.

Guadalupe Buendía compartió el poder local con Susano González Castro durante el período de gobierno 1991 a 1993. La administración fue dividida en dos partes; una con el grupo Chimalhuacán vía Avendaño Díaz y la otra con la Organización de Pueblos y Colonias (OPC) por medio de La Loba, su poder sólo duró dos años, por la disputa de predios con comuneros –éstos apoyados por su acérrimo rival Avendaño Días y Raymundo Olivares en el Barrio de Xochiaca de donde es oriunda, el saldo de zafarrancho fue un muerto (la víctima el hijo mayor de su lugarteniente, Margarita Preisser alias la Hiena) y un centenar de heridos sin consecuencia.

Guadalupe Buendía Torres, su hijo Salomón Herrera y sus asesores políticos y jurídicos, Enrique Suárez Caballero y Andrea Reyes Retana, respectivamente,  fueron recluidos en el Centro de Readaptación Social del Molino de las Flores del municipio de Texcoco, el proceso penal sólo duró dos años.

En julio de 1996, Carlos Cornejo Torres primo de Guadalupe Buendía Torres, fue ungido como candidato del PRI a la presidencia municipal y La Loba por primera vez logra ascender al poder local, después de salir ella de la cárcel sin que algún delito del que se le imputaba se llegará a comprobársele, para ello tuvo que negociar y dividir la administración en tres partes: Grupo Chimalhuacán, Antorcha Popular y Organización de Pueblos y Colonias (OPC), gobernó desde el primero de enero de 1997 al 18 de agosto del 2000, las estrategias de traición con tintes violentos, empezaron a marchar y fraguarse.

Desde antes corría el rumor entre los enemigos de La Loba, “es necesario quitarle el poder y dejarla fuera del negocio”. Para llevar a cabo sus planes duraron más de tres años, buscaron los apoyos del gobierno estatal y la forma de involucrarla en otros hechos sangrientos como los del año 1993, pero ahora definitivamente, Arturo Montiel avaló la riña sangrienta.

La traición ya estaba planeada para el día 18 de agosto del 2000 y “era emboscar a La Loba” en plena plaza del gobierno local. Las instrucciones era liquidar a Guadalupe Buendía Torres, las armas de los antorchistas salieron de la casa de Alicia Jiménez –dicen las pintas de protesta- y al no conseguir su objetivo sólo se mataron entre antorchistas e iniciaron el linchamiento político, mediático por medio de los medios de comunicación al servicio del salinismo y dejar caer todo el peso de la ley en contra de María Eulalia Guadalupe Buendía Torres  y sobre sus simpatizantes.

Los resultados de la masacre priísta ya se conocen, según el reporte oficial fueron diez muertos, pero las versiones de vecinos al lugar de los hechos aseguraron que arrojó más de 30 cadáveres, provenientes de diferentes estados de la República.

El 30 de mayo de 1997 fue detenida en el municipio Texcoco, acusada de despojo y robo, junto con el exsíndico y procurador Enrique Suárez, sin embargo “La Loba” salió libre a las 72 horas, pagando una fianza de 12 mil pesos.

El trágico 18 de agosto de 2000

Ese 18 fue trágico para los habitantes del municipio de Chimalhuacán, debido a un enfrentamiento entre Antorcha Campesina, dirigido en el estado por Jesús Tolentino Román Bojórquez, y la Organización de Pueblos y Colonias (OPC), de Guadalupe Buendía Torres, La Loba.

El saldo de ese incidente fue nueve personas muertas, 52 resultaron lesionadas todo ello por el control político y administrativo de ese municipio.

Ese día, tomaban posesión las nuevas autoridades municipales para el trienio 2000-2003 con Tolentino Román a la cabeza, pero Buendía Torres no estaba de acuerdo con ello por lo que hubo este enfrentamiento.

Gerardo García Sánchez fue uno de los habitantes del municipio de Chimalhuacán que sobrevivió al ataque orquestado por Guadalupe Buendía Torres, alias La Loba, el 18 de agosto del 2000.

“Estábamos de fiesta, con mucha alegría porque el biólogo Jesús Tolentino Román Bojórquez tomaría protesta como alcalde de Chimalhuacán. La mañana del 18 de agosto a las 10:00 horas nos reunimos en la Plaza Zaragoza, el ambiente estaba tenso, había miedo y mucha adrenalina; pero estábamos ahí en apoyo de nuestro dirigente; yo me encontraba en la esquina de la calle Nezahualcóyotl, hicimos tres vallas humanas para que no pasara la gente de la Organización de Pueblos y Colonia (OPC), quienes eran liderados por La Loba y entre sus filas se tenían a grupos de sicarios.

“Los ánimos comenzaron a subir de tono, junto con los insultos, me quedé impactado al ver como el hijo de La Loba, Salomón Herrera Buendía, sacó el cuete y le disparó a nuestro compañero Marco Antonio Sosa Balderas; me llegó un sentimiento de tristeza y coraje, muchos dijeron vámonos ya porque hay plomazos, pero no quería que me vieran como un cobarde, así que nos quedamos; no supe quién me dio el disparo, sentí un calambre, vi como las bombas molotov quemaban las mochilas o le caían a la gente, La Loba llegó con muchas personas que portaban armas de diversos calibres, así que comenzamos a agarrar palos y piedras para replegarlos; yo tenía solo una resortera, estuve a punto de caer pero como pude caminé hasta el quiosco, fue cuando recibí el segundo disparo; con mucho esfuerzo gritaba para que me ayudaran los compañeros, quienes intentaban repeler la agresión.

“Caminé rumbo a la panadería, como pudieron otros compañeros me subieron a un camión de carga junto con seis heridos más y nos llevaron al hospital, estoy contento porque logré salir adelante, también le agradezco a Antorcha y al gobierno ya que me ayudaron a mantenerme con vida; pero, lo que nos hizo La Loba no tiene nombre, fue un acto ruin; es lamentable que hayan muerto 10 camaradas; sin embargo, no pudo derrotarnos, nuestra lucha unida y organizada rindió frutos favorables para todos los habitantes”, narró don Gerardo de 52 años de edad.

A 20 años de distancia, Gerardo aún tiene malestares en el estómago; pero, está contento porque ha sido testigo del avance de este municipio mexiquense: “ahora tenemos educación, cultura, deporte, qué municipio tiene un Planetario, un lago, albercas recreativas; etcétera, puedo asegurar que la muerte de nuestros camaradas no fue en vano; tampoco lo fue el esfuerzo y la valentía de los compañeros quienes defendimos lo que se conoce como el nacimiento del Nuevo Chimalhuacán, aún podemos alcanzar muchas metas, por ello es necesario seguir unidos luchando por el bienestar de todos los chimalhuacanos”.

Finalmente, don Gerardo, rotulista de profesión, aseguró que acudirá a la décimo novena ceremonia luctuosa de los Mártires de Chimalhuacán el domingo 18 de agosto de 2019 a las 9:00 horas en la Plaza Zaragoza y a las 11:00 en el deportivo Herreros: “están todos invitados, luchando es la mejor manera de seguir honrando la memoria de José Guadalupe Martínez, Ricardo Calva Reyes, Faustino Pérez Medina, Carmen Carreón, Rogelio Martínez Jiménez, Armando Santana Rodríguez, Macario Hernández González, Crescencio Sánchez Damián, Federico López Caballero y Marco Antonio Sosa Balderas, personas muy valientes a quienes llevamos en la mente y el corazón”

La tarde del 24 de agosto de 2000, una semana después del trágico enfrentamiento fue detenida “La Loba” junto con su esposo e hijo por 19 elementos de la PGJE en la casa 525 de la calle Isabel la Católica del municipio de Zinacantepec

Dos años después fue sentenciada a 50 de prisión, debido a que se le encontró culpable por los hechos violentos del 18 de agosto de 2000 en el municipio de Chimalhuacán; el juez de la causa calculó una sentencia acumulada por 400 años, por lo que recibió la pena máxima que permite la ley

La Loba, perdió su última batalla con el Coronavirus a la edad de 73 años.