¿Cuál de estos te representa?, porque mostraron el cobre

Por ERNESTO OSORIO
Posted on noviembre 07, 2017, 8:11 pm

Diputados locales del PRD y Morena se enfrentaron en un debate que pasó de las palabras, a los manotazos y empujones para imponer su voluntad en la discusión de un dictamen que pretendía una ampliación presupuestal.

La manzana de la discordia: la diputada local de Morena Flor Ivonne Morales, quien batió el record de menos tiempo como presidenta de una Mesa Directiva al durar menos de 6 horas al frente.

Todo se inició cuando los diputados de Morena colocaron cartulinas en sus curules, reclamando la falta de atención del gobierno de Miguel Ángel Mancera a las demandas de damnificados por los sismos.

No, no es un tianguis, es el salón de plenos de la Asamblea.

No, no es un tianguis, es el salón de plenos de la Asamblea.

Cada diputado de Morena registró cifras, datos estadísticos sobre las personas que perdieron su patrimonio.

Como respuesta, los diputados del PRD respondieron con la misma moneda, y colocaron cartulinas en sus curules aludiendo las protestas en contra del Delegado en Xochimilco Avelino Méndez, a quien los vecinos de San Gregorio corrieron casi a golpes, y las reiteradas acusaciones de omisión por parte de los delegados -también de Morena- Claudia Sheinbaum en Tlalpan y Rigoberto Salgado en Tláhuac.

Casi al final de la comparecencia de la Secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, Aleida Alavez (Morena) reclamaba la pretensión del gobierno capitalino de construir una planta de aprovechamiento de poder calórica para el tratamiento de la basura, cuando la prioridad –a decir de la diputada de Morena- es la reconstrucción de la capital.

Aun y cuando en dos ocasiones los diputados Mauricio Toledo e Iván Texta (PRD) le hicieron notar a la presidenta de la Mesa Directiva que el tiempo como oradora de Alavez se había excedido, Flor Ivonne Morales dejó que su compañera de bancada concluyera el reclamo, lo cual motivó que Toledo acusara a la presidenta de actuar de manera facciosa en la conducción de los trabajos legislativos.

La moción no trascendió más, y la secretaria Mercado concluyó su informe, en medio de un clima tenso por la forma en que los diputados de Morena y el PRD intercambiaban insultos en sus curules.

La sesión entró en un receso, había qué esperar a que se calmaran los ánimos para tomarle protesta a la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Nashieli Ramírez, quien recibió el apoyo unánime de los grupos parlamentarios en la ALDF.

Carlos Candelaria y Aleida Alavez, firmes.

Carlos Candelaria y Aleida Alavez, firmes.

Parecía que todo retomaba su ritmo cotidiano (aburrido) y los diputados desahogaron un punto más de la sesión, en la que se discutiría un dictamen de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda, a fin de que se autorizara al Gobierno capitalino el uso de remanentes de recursos federales para la construcción de la dichosa “planta de aprovechamiento de poder calorífico para el manejo de los residuos urbanos de la Ciudad de México”, mejor conocida como “El sarape”.

Tras la presentación del dictamen, los diputados fueron anotándose para el debate, siendo el primero en subir a la Tribuna el coordinador de los morenos, César Cravioto, quien acusó la pretensión de un contrato millonario para la constructora, a cambio de que los beneficiados con la obra respaldaran la campaña 2018 del Jefe de Gobierno.

Por esa razón, el legislador de Morena presentaba una moción suspensiva para que el dictamen se regresara a Comisiones.

La sorpresa cayó de peso a todos los grupos parlamentarios, pues contrario a lo que marca el Reglamento de la ALDF, los diputados de Morena no informaron previamente de la moción solicitada a la Mesa Directiva y, por lo tanto, no podía ser votada.

Pero la chispa la prendió el moderado Alfonso Suárez del Real (Morena), quien defendió a Cravioto, quien no podía explicar la razón por la cual no cumplió con el procedimiento legal para presentar el recurso.

Iván Texta, aventando la lámina.

Iván Texta, aventando la lámina.

Pidió la palabra el diputado del Partido Verde Fernando Zarate, quien argumentó con artículos del Reglamento interno a la diputada presidenta, su falta de conocimiento. Le explicó que la moción tenía que ser retirada y, sin decir “agua va”, que les suelta:

“Con esta actitud, ustedes señores diputados, están demostrando no se si su ignorancia, su intolerancia, o su estupidez para no entender el proceso”.

Mauricio Toledo, desde su curul, exigió a la presidenta demostrara que se había entregado por parte de Morena la solicitud de moción suspensiva previamente y para ello le pidió que mostrara el acuse de recibo, pero Flor Ivonne Morales sorprendió con su respuesta:

“¡No lo tengo, lo perdí!”.

Entonces se armó la rebambaramba.

Los perredistas le reclamaron a gritos a la presidenta su falta de conocimiento sobre el proceso legislativo.

“¡Es una ignorante, no conoce el Reglamento!”, le espetó el perredista Iván Texta.

Suárez del Real, en plan de mediador, buscó calmar los ánimos y llamar a la discusión sobre la moción suspensiva para seguir adelante.

Pero el pleno estaba más caliente que el diamante de estadio Fray Nano el domingo pasado, cuando Los Diablos Rojos del México y los Toros Bravos de Moroleón protagonizaron una zacapela que llegó al dugout del equipo visitante.

Nadie lo escuchó a Suárez del Real y, para entonces, los gritos provenían de la bancada del PRD.

“¡Fuera, fuera!”.

Los morenos reviraban:

“¡Corrupción, corrupción!”.

Para poner orden, la presidenta de la Mesa Directiva tomó una decisión: cancelar la sesión y levantarla. Así, por sus… tablas.

Esto puso más amarillos a perredistas, quienes agarraron aire y comenzaron a gritar con más fuerza a la presidenta y volvieron a exigir su remoción.

Los morenos cerraron filas, se hicieron uno y en medio de los gritos subieron a la Tribuna para colocarse al lado de su compañera para evitar que la sesión continuara.

Pero las perredistas Francis Pirín, Rebeca Peralta e Isabel Mateos, además de Nuri Delia Ruiz, de Movimiento Ciudadano, mostraron que son bravas y, furiosas, subieron también a la Tribuna para intentar taclear a los diputados de Morena y sacarlos de la cancha (perdón, de la Tribuna).

El muro de honor del salón de sesiones que luce nombres como Octavio Paz, José Revueltas, Miguel Hidalgo, Reforma Política de la Ciudad de México, Hermenegildo Galeana, Constituyentes de 1917, Defensores de Veracruz de 1914, entre otros, y dos banderas monumentales, fueron el escenario del numerito de los diputados.

El muro de honor del salón de sesiones que luce nombres como Octavio Paz, José Revueltas, Miguel Hidalgo, Reforma Política de la Ciudad de México, Hermenegildo Galeana, Constituyentes de 1917, Defensores de Veracruz de 1914, entre otros, y dos banderas monumentales, fueron el escenario del numerito de los diputados.

Ahí pasaron de las palabras a los jaloneos, los manotazos, los empujones y gritos.

Vaya, un mercado, carísimo mercado al que se le canalizaron poco más de 1,900 millones de pesos para 2017.

Durante varios minutos, se olvidó el legado histórico del salón de plenos, la investidura parlamentaria, el lábaro patrio que arropa la tribuna, el debate de altura, para dejarlo todo en un pleito por más vulgar.

Y mientras desde la Tribuna los diputados de Morena, desplegaban carteles para demostrar su mayoría, los diputados del PRD se atrincheraron en la curul de su presidente y coordinador parlamentario Leonel Luna, quien con ojos de plato, y una nerviosa sonrisa, sólo atinaba a pedir calma.

No hubo nadie que mostrara liderazgo, pues desde lejos, los coordinadores del PRI, Israel Betanzos; del PAN, Jorge Romero, y del Verde, Xavier López Adame, sólo observaban el espectáculo.

“¡Caray, que imagen están dando diputados, los medios de comunicación los están grabando!”, gritó una impotente diputada Margarita Martínez Fisher, quien no daba crédito a lo que estaba viendo.

Los gritos rompieron el orden, los pasillos fueron ocupados por personal de resguardo que trataba de retirar a fotógrafos y reporteros; los invitados del Consejero Jurídico Manuel Granados, -quien comparecería ante el Pleno- se miraban sorprendidos y desde las galerías de la planta alta los seguidores de Morena, convertidos en hinchas, les regalaban porras a sus diputados.

Y aunque la diputada Flor Ivonne ya había levantado la sesión, los diputados del PRD con la diputada Rebeca Peralta, quien como vicepresidente la reinstaló.

Leonel Luna (de lentes), temple o sangre de atole.

Leonel Luna (de lentes), temple o sangre de atole.

Asesorados por el coordinador de servicios parlamentarios, Angelo Cerda, Leonel Luna pidió a los legisladores someter a votación el dictamen que se estaba discutiendo. En “fast track” (dirían los gringos), “en caliente” (a la mexicana), el mismo fue aprobado, con 34 diputados a favor, incluido el voto de una diputada que no asistió a la sesión, pero que los legisladores del PRD tomaron por bueno.

Concluido el trago amargo, los diputados de Morena seguían en la Tribuna, y en un dos por tres, el diputado Leonel Luna sometió a votación la remoción de la presidenta de la Mesa Directiva, recibiendo el apoyo de todos los partidos, excepto Morena.

Se abrió un receso, y para recibir la comparecencia del Consejero Manuel Granados, el presidente electo para relevar a la diputada Flor Ivonne Morales, Fernando Zárate, dio por instalada de nueva cuenta la sesión.

Ahí, en las curules del PRD, flanqueado por los diputados de su partido, Manuel Granados entregó su informe por escrito a los diputados, como lo marca el Estatuto de Gobierno y la Ley Orgánica de la Asamblea y, sin decir más, se retiró argumentando haber cumplido con lo que marca la Ley.

La sesión concluyó en medio de los gritos de los diputados de Morena, que se aferraron a la Tribuna y se quedaron coreando una sola consigna.

“¡Ilegal, Ilegal!”.

Hacia las seis de la tarde, los diputados de Morena, se retiraron de la Tribuna, dejando atrás su basura, pues sus pancartas quedaron reducidas a eso, como el episodio “legislativo”, en basura.

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