¿Dónde está el piloto?

Staff/GC
Posted on marzo 27, 2020, 9:35 pm

Cuando la administración federal decretó que México entraba a la fase 2 de la pandemia causada por el coronavirus Covid-19, la sociedad ya llevaba más de una semana de disciplina y autoencierro para hacerle frente a la amenaza más letal que ha enfrentado la humanidad en los últimos 100 años.

Lejos de cohesionar y mostrar organización las autoridades federales han dejado suelta la maniobra de acción y distintos gobernadores han tomado diversas medidas sin esperar la voz coordinadora que debería surgir de Palacio nacional.

“Si algo requiere una emergencia nacional, es gobierno, gestión, autoridad que señale a todos lo que pasa, qué debemos hacer, lo que cabe esperar”, escribió Salomón Chertorivski en un artículo publicado en Reforma.

Lejos de eso, se han diseminado mensajes y estrategias alejadas de un ente coordinador, que para estas emergencias sería el Consejo de Salubridad General (CGS).

“Tras el anuncio de cancelación anticipada de clases, varias entidades federativas anunciaron sus propias medidas, sus tiempos y modalidades, como si se tratara de fragmentos que no tienen una profunda interrelación con la vida social y económica del resto del país.

“Para eso existe un órgano constitucional (el Consejo de Salubridad General) que es la máxima autoridad en esta materia. Responsable, entre otras cosas, de decretar una emergencia sanitaria, pero además a su seno acuden las diferentes secretarías de Estado, las instituciones de salud y las decisiones que ahí se toman, colegiadamente, son de aplicación obligatoria y general”, escribió Chertorivski, quien ha encabezado la Secretaría de Salud federal.

Apenas el 19 de marzo el CSG llevó a cabo su primera sesión extraordinaria y su primer acuerdo fue reconocer la pandemia del coronavirus en México “como una enfermedad grave de atención prioritaria”.

El ex ministro de la Suprema Corte José Ramón Cossío ha considerado necesario que el presidente Andrés Manuel López Obrador decrete la “acción extraordinaria en materia de salubridad general”, establecida en laLey General de Salud, que tiene el objetivo de “en caso de epidemia de carácter grave, peligro de invasión de enfermedades transmisibles, situaciones de emergencia o catástrofe que afecten al país, la Secretaría de Salud dictará inmediatamente las medidas indispensables para prevenir y combatir los daños a la salud, a reserva de que tales medidas sean después sancionadas por el Presidente de la República”. Pero la dependencia sólo ha publicado un par de decretos que, a decir de Cossío, no acompañan a la acción extraordinaria de salubridad.

“Con su no-actuar, las autoridades federales están dejando ir la posibilidad esencial de la acción conjunta. La población lamentará tanta torpeza y tan mal cálculo político”, ha advertido el ex ministro.

Los gobiernos estatales de Sonora, Oaxaca, Hidalgo, Nuevo León, Estado de México, Colima, Jalisco y la Ciudad de México, entre otros, han emprendido acciones para proteger a sus ciudadanos ante la lentitud de propuestas desprendidas del CSG, que se ha declarado en “sesión permanente”.

Mientras tanto los mandatarios estatales han hecho llamado para mantener el aislamiento social, como el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quien señaló en un mensaje que “siguiendo las recomendaciones de la Universidad de Guadalajara, millones de jaliscienses atendieron el llamado del gobierno para quedarnos en casa y evitar un contagio masivo en un momento crucial.

En contraste, no ha faltado el irresponsable, como el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, quien declaró que los pobres son inmunes al Covid-19.

“Si ustedes son ricos, están en riesgo; los pobres no. Los pobres estamos inmunes”, dijo a los periodistas en una conferencia.

De acuerdo con Chertorivski, “en una crisis sanitaria, la clave es un liderazgo que establezca con firmeza y puntualidad, y comunique con claridad y transparencia las medidas que las y los ciudadanos debemos seguir. Cuando eso falla, falla todo”.

En ese sentido la imagen de quien debería encabezar esta cruzada, López Obrador, ha sido sujeto de críticas por su despreocupada forma de enfrentarse al problema y los mensajes que ha enviado a la ciudadanía en el contexto de la crisis de salud.

El diario The New York Times ya ha señalado al político tabasqueño como uno de los responsables de las afectaciones causadas por el coronavirus.

En un editorial, NYT ha señalado a López Obrador que, junto con el brasileño Jair Bolsonaro, han minimizado el riesgo del coronavirus y “se han resistido, se han burlado de las medidas para evitar su propagación. López Obrador ha sido arrogante en su respuesta ante el virus, rechazando la recomendación de su subsecretario de Salud de que se abstenga de dar abrazos y besos. ‘Hay que abrazarse’, dijo en una conferencia de prensa este mes. El fin de semana pasado, haciendo honor a su palabra, se sumergió en una multitud y besó repetidamente a una niña”.

Mother Jones también ha difundido las posturas despreocupadas de López Obrador ante la crisis.

“No dejes de salir, todavía estamos en la fase uno”, dijo López Obrador en un video durante su última gira. “Si tienen los medios para hacerlo, continúe llevando a su familia a restaurantes”.

Las declaraciones del Presidente contrastan con la visión del rector de la Universidad de Miami, Julio Frenk.

“No hay que esperar a que se nos venga el mundo encima”, advirtió el también ex secretario de Salud de México en entrevista con Latinus, al referirse a la decisión de las autoridades mexicanas de esperar a que aumenten los contagios antes de decretar la disminución de actividades. “El retraso en las medidas de distanciamiento social se paga con vidas… Yo prefiero mil veces pagar el costo de cancelar un concierto en un estadio que pagar el costo de tener una enorme cantidad de gente a la que no podemos atender en unidades de cuidado intensivo porque están saturadas”.

Adicionalmente, la organización Human Rights Watch ha acusado que López Obrador “está poniendo al pueblo de México en grave peligro por su desprecio temerario por proporcionar información precisa sobre la pandemia de Covid-19”.

Agrega que el mandatario no proporciona información precisa sobre la gravedad del problema y destaca que ha contradecido las recomendaciones de las autoridades de salud.

“El comportamiento del presidente López Obrador frente a la crisis de Covid-19 es un ejemplo profundamente peligroso que amenaza la salud de los mexicanos”, dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. “Ha demostrado una escandalosa falta de voluntad para proporcionar información precisa y basada en evidencia sobre los riesgos de un virus que ya ha matado a miles de personas en todo el mundo”.

José Ramón Cossío ha alertado que “la única manera de ordenar una acción sanitaria coherente, eficaz y dirigida para todo el país, es actuando desde el nivel federal con base en las normas constitucionales y legales ya previstas. Estamos perdiendo días valiosos”.

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